Edición 231 Domingo 08 de julio de 2001

Vida Consagrada

Misioneros Xaverianos
Celo por anunciar el Evangelio a todos los hombres


• Arnold Omar Jiménez Ramírez

Mons. Guido Confortti, fundador, se inspiró
en San Francisco Javier.

El mandato de Jesucristo antes de su Ascensión a los Cielos, de predicar y evangelizar a toda creatura ha resonado fuertemente en el corazón de muchos miembros de la Iglesia, que sin escatimar, han dejado todo para que Jesucristo sea conocido y amado en todos los rincones de la Tierra.

Una obra para todo el mundo

Una persona que fue capaz de asumir el compromiso de evangelizar fue el Obispo Guido María Conforti, fundador de los Misioneros Xaverianos. Monseñor Guido, decidió fundar una Congregación misionera que tuviera el mismo espíritu con el que evangelizó el gran San Francisco Xavier, por lo que en el año de 1895 fundó a los Misioneros Xaverianos, en Italia. A pesar de no ser misionero, Conforti comprendía la misión de un evangelizador, y lo sublime de su trabajo: "El misionero es la personificación más bella y sublime de la vida ideal: él ha contemplado en espíritu a Cristo Jesús que ha encargado a los apóstoles la conquista del mundo, no por la fuerza de las armas, sino con la persuasión y con el amor; esta experiencia contemplativa los ha cautivado. Por este ideal, el misionero sacrifica la familia, la Patria y los afectos más queridos y legítimos" -escribió-.

Anunciar el Evangelio los no cristianos

El carisma de los Misioneros Xaverianos es anunciar el Evangelio a los no cristianos en cualquier parte del mundo, si importar raza, o condición social. Cada misionero hace los votos propios de los religiosos: pobreza, castidad y obediencia y además, el voto de misión; es decir, su vida entera la han de dedicar a difundir en tierras extrañas el mensaje salvador del Evangelio. Los Misioneros Xaverianos viven y trabajan en comunidad, por lo que se describen a sí mismos como una familia evangelizadora en el seno de la Iglesia. Con estas consignas, 879 misioneros se distribuyen en 18 países de todo el mundo, con más de doscientos proyectos de evangelización.

La familia Xaveriana en México y en Guadalajara

Padre Ugo Cattenati, fundador
de la primera comunidad
en México.

La familia Xaveriana llegó a México con la fundación del Instituto Cultural de Occidente que estuvo a cargo del xaveriano, Padre Ugo Cattenati, llegado a México en 1951. En aquella primera escuela, la figura y el espíritu del Fundador de los Misioneros Xaverianos comenzaron a ser conocidos por cientos de estudiantes. El Instituto sirvió para abrir el camino, doce años después, al Seminario de San Juan del Río, Querétaro. Algunos años más tarde, los primeros jóvenes aspirantes llegaban a los estudios de filosofía y teología. Para 1971 los xaverianos iniciaron la Teología en Guadalajara, convirtiéndose, por muchos años, en el corazón de la formación de los xaverianos mexicanos. Entre la espiritualidad y el proyecto de vida de Guido María Conforti y los hijos del pueblo mexicano nació una profunda simpatía. Como consecuencia de ello, fueron abiertas las casas de Salamanca, Arandas, Torreón y la Ciudad de México. Todas las comunidades fueron orientadas a la preparación de misioneros para el anuncio a los no cristianos. No obstante esta orientación, los xaverianos no podían permanecer indiferentes a las peticiones de las comunidades indígenas alejadas de los grandes centros urbanos. De esta forma se han orientado también al servicio pastoral de estos grupos étnicos, arraigados a culturas locales muy antiguas, en Santa Cruz y Acoyotla, en el Estado de Hidalgo. El número de xaverianos mexicanos crece constantemente. Con la riqueza de su cultura, han traído a la congregación un aire de juventud.

Los Misioneros Xaverianos están próximos a celebrar su XIV Capítulo General en la ciudad de Guadalajara en donde se replantearán nuevos retos sobre su misión en la Iglesia. El Capítulo, sin duda alguna, arrojará pistas para iluminar su trabajo entre nosotros.

Guido María Conforti, su vida y obra

Nació en Ravadese (Parma-Italia ) el 30 de marzo de 1865. Era el octavo de los diez hijos de Rinaldo Conforti y Antonia Adorni. En 1876 entró en el Seminario, donde realizó brillantemente sus estudios, distinguiéndose por su diligencia, piedad y obediencia. Fue ordenado sacerdote el 22 de septiembre de 1888. Su vocación sacerdotal y misionera había nacido a los pies del Crucifijo. "No es posible -escribió- fijar la mirada en este Modelo divino sin sentirse empujado a cualquier sacrificio por grande que sea". "El Crucifijo es el gran libro que ofrece a nuestros ojos horizontes infinitos".

De hecho, a pesar de que la vida de Guido transcurrió en la región italiana de Emilia, su mirada abarcaba los horizontes de toda la Humanidad, y nunca desfalleció en el deseo ardiente de anunciar el Evangelio a todos los hombres. El "espectáculo" de la cruz le hablaba "con la elocuencia de la sangre", manifestándole el amor infinito de Dios hacia la Humanidad. En 1895, decide fundar una Congregación Misionera de hombres consagrados a Dios, con el único fin de llevar el Evangelio a los no cristianos. Congregación inspirada en el gran apóstol de la Indias, San Francisco Xavier, de quien recibiría su nombre. El 9 de junio de 1902, el Siervo de Dios fue llamado a regir la Arquidiócesis de Rávena. El día de su Ordenación Episcopal pronunció los votos religiosos junto con el voto de dedicarse sin reservas al anuncio del Evangelio "ad gentes".

Tiempo después, en 1907, el Santo Padre confió al Siervo de Dios la Diócesis de Parma. Durante 25 años él fue buen pastor. No obstante, la preocupación por la Iglesia local que le había sido confiada no le quitó la "preocupación por aquellos lugares del mundo donde la Palabra de Dios no ha sido anunciada". Creía firmemente que el anuncio del Evangelio "ad gentes" era el camino más seguro para la nueva evangelización de su pueblo. Se entregó incansablemente a la tarea de "la Evangelización ad gentes" ya fuese a través de su familia misionera, como colaborando con varias iniciativas de animación misionera en Italia y en el resto del mundo. En 1928, Conforti viajó a China para visitar las comunidades y los lugares que habían sido confiados a la familia religiosa de la que él era Superior General. Su viaje fue signo de la comunión entre las Iglesias. El 5 de noviembre de 1931, Guido María Conforti entró en la Casa del Padre. El Papa Juan Pablo II lo beatificó el 17 de marzo de 1996.

Portada
Directorio
Ediciones Anteriores
Arquidiocesis de GDL
Pág. Principal