Edición 240 Domingo 09 de septiembre de 2001

Vida Consagrada

Orden de Vírgenes Seglares Consagradas
Una forma distinta de consagrarse al Señor


• Orden de Vírgenes Seglares Consagradas

    Mujeres de Dios en el mundo, una fórmula a la que no estamos acostumbrados, es hoy en día una propuesta distinta de servir a Jesús y a su Iglesia.

Consagrarse a Cristo, es hoy en día,
un reto de grandes esfuerzos y satisfacciones.

Una tradición antigua

Desde los inicios de la Iglesia cristiana existe la costumbre de consagrar vírgenes que vivían en sus casas con los demás miembros de sus familia. El libro de los Hechos de los Apóstoles (21, 8-9) habla de Felipe, quien tenía cuatro hijas vírgenes que profetizaban.

Frente al secularismo pagano, la Iglesia presentaba lo más característico de las virtudes cristianas y manifestaba su propia admiración a la valentía de aquellas jóvenes que se enamoraban de Cristo y se sentían capaces, con la gracia de Dios, de conservar su virginidad en medio del mundo y de hacer por Cristo lo que otra mujer de su condición podía hacer por su esposo.

Con el tiempo, las Vírgenes Consagradas se extendieron por distintas diócesis del mundo hasta que en 1963, durante el Concilio Vaticano II, se sugiere reactivar esta forma de vida, y en 1970 queda restaurado el rito de consagración.

El valor de la virginidad

En esta época, de un mundo hedonista y sensual, la Iglesia ha querido señalar la belleza de la virginidad por Cristo, como un homenaje a Dios, pues la virginidad consagrada consiste ante todo en la práctica gozosa de la castidad perfecta, como testimonio de la fuerza del amor de Dios en la fragilidad de la condición humana.
La virginidad es una vocación al amor: hace que el corazón esté más libre para amar a Dios y exento de los deberes propios del amor conyugal; el corazón virgen está más disponible para el amor gratuito a los hermanos. Cristo ha indicado con el ejemplo y la palabra, la vocación a la virginidad por el Reino de los Cielos (Mt 19, 3-12). La virginidad consagrada es optar por Cristo como Esposo exclusivo y no sólo como una renuncia al Matrimonio y a la vida de familia. “El casado se preocupa de las cosas del mundo y de cómo agradar a su mujer; está por tanto dividido. La mujer no casada, lo mismo que la doncella, se preocupa de las cosas del Señor, de ser santa en el cuerpo y en el espíritu” (1Cor 7, 33,34).

El lugar de la Virgen Seglar en la Iglesia y en el mundo

Desarrollan su vida de entrega
en medio del mundo.

Pero la pregunta nos impone, ¿quién es una virgen seglar consagrada? Es una mujer bautizada, que ha recibido el Sacramento de la Confirmación, que no ha contraído matrimonio ni ha vivido públicamente de un modo contrario a la castidad. Su prudencia, buenas costumbres, doctrina y exigencia apostólica son atestiguadas por personas dignas de toda fe, de modo que ofrecen certeza moral de su perseverancia en el propósito de vivir castamente al servicio de la Iglesia.

Vive con alegría su consagración en medio del mundo, inmersa en el ambiente de los “asuntos seculares”, siendo testimonio gozoso para los demás del inmenso amor de Dios; es luz del mundo y sal de la Tierra, cumplidora fiel en el trabajo, amable, servicial, respetuosa, comprensiva y cordial en su trato, siendo fermento de pureza en la sociedad. Para la virgen consagrada, el mundo es su campo de acción y su objetivo de conquista.
Una virgen seglar consagrada vive ordinariamente con su familia, realizando su trabajo, oficio o profesión en medio del mundo y sirviendo a la comunidad cristiana a través del apostolado, fortaleciéndose siempre con una intensa vida espiritual.

Debido a su condición seglar, la virgen consagrada ejerce su trabajo, oficio o profesión, desempeñándolo con dignidad en todos los ámbitos de la vida humana (la familia, la salud, la educación, la cultura, la economía, la política, etc.) intentando ser en la sociedad testigo de Cristo; además de ser el medio para sostener su vida personal.

La virgen seglar consagrada, no es una religiosa

La Orden de Vírgenes se “asemeja” a las formas tradicionales de vida consagrada: la vida religiosa (activa y contemplativa), los institutos seculares y la sociedad de vida apostólica. ¿En qué se distinguen? En que a las vírgenes consagradas no les obliga la vida comunitaria ni profesar los consejos evangélicos de pobreza y de obediencia sino tan sólo la castidad.

La virgen seglar consagrada no lleva ningún signo distintivo que permita reconocerla externamente, trabaja en todos los oficios y profesiones, guiada por un espíritu evangélico, dando testimonio de Cristo en el mundo. La virgen consagrada impulsada por el Espíritu Santo ofrece su castidad para amar más ardientemente a Jesucristo y para servir libremente a los hermanos en las realidades temporales. Aunque no sean religiosas ni monjas, puesto que viven en el mundo, no por eso dejan de llevar una vida de austeridad o penitencia y una vida de oración, independientemente de que ejerzan algún apostolado.

Seguir al Señor, el desafio más grande

Consagrarse a Cristo es hoy en día el reto más grande. Ser Virgen Seglar Consagrada es una forma distinta de entregarse a Jesús en medio del mundo, transformando las realidades terrenas.
Si tienes entre 18 y 35 años te invitamos a un Encuentro con las Vírgenes Seglares Consagradas de la Arquidiócesis de Guadalajara, donde conocerás esta forma distinta de consagración en la que es posible tu realización en medio del mundo, siendo esposa de Jesucristo.
El Encuentro será el próximo 30 de septiembre, de 9 a.m. a 6 p.m. en la calle Nuevo León No. 1182, entre Mariano Bárcenas y José María Coss. (Cerca de la Escuela Normal de Jalisco).

Más información e inscripciones a los teléfonos: 38-23-74-21 y 36-14-53-58.

Portada
Directorio
Ediciones Anteriores
Arquidiocesis de GDL
Pág. Principal