Edición 247 Domingo 28 de octubre de 2001

Editorial

La iniciativa truncada de los medios de comunicación



Acostumbrados, como estaban, los medios de comunicación a marcar el rumbo de los acontecimientos y la interpretación de los mismos, ahora, la restricción impuesta por el gobierno de los Estados Unidos para dar a conocer lo que realmente está sucediendo en Oriente Medio, ha colocado a los medios en una situación diferente. Vuelven a ser dependientes -medios- y no protagonistas de los acontecimientos.

El país que se gloriaba de haber desarrollado una libertad de expresión amplia y democrática, ahora, confrontándose con la realidad, y de acuerdo con el juicio que algunas autoridades federales norteamericanas decidieron, han dado muchos pasos atrás. ¿Era esto lo prudente? ¿Han colocado a los medios de comunicación en el lugar que les corresponde?

Estados Unidos parecía ser el modelo de un país donde la información se conseguía de primera mano y completa, con libertad y responsabilidad, por lo menos para satisfacer la demanda de los espectadores, y los comunicadores no tenían, como en México sucede, que buscar la verdad de las cosas en cualquier otro lugar, menos en las fuentes oficiales.

La historia la están escribiendo ahora los medios de comunicación, pero se trata de una historia fragmentada (postmodernista, dirían algunos), todavía más fragmentada que la que escriben los vencedores luego de un conflicto, porque los medios no han podido tener acceso, como antes, a todo lo que ellos quisieran; están restringidos. Los que restringen la información, los actores del conflicto, no están reseñando la historia, la están ocultando y dando a conocer de ella, lo que quieren, lo que -a su juicio- consideran prudente.

Quienes se han atrevido a emitir sus juicios manifestando su desacuerdo por estas políticas restrictivas, que en otro tiempo no hubieran causado malestar, al contrario, ni caso les hubieran hecho, ahora están despedidos de sus trabajos. Les mojaron la pólvora de sus plumas de escribanos. Así, por ejemplo, Ann Coulter de la revista “The National Review”, Tom Gutting del diario “Texas City Sun”, Dan Guthrie del periódico “Daily Courier” (Oregon).

Fueron los mismos talibanes (¡qué ironía!) los que sí dieron la oportunidad, también parcial, pero al fin oportunidad, de entrar en sus territorios bombardeados a los periodistas extranjeros, también seleccionados previamente, para que dieran cuenta de las atrocidades que están cometiendo sus atacantes. Esto, por supuesto, con una clara finalidad de manipulación de parte del régimen que todavía gobierna Afganistán. Pero esta crisis mediática se ha visto afectada además, por el secuestro que hicieron habitantes de un poblado afgano, de un grupo de periodistas, por los que exigen 5 mil dólares de rescate por cada uno.

A lo que sí se le ha dado notoriedad es a la presencia de ántrax en suelo americano; sobre esto sí hay mucha información; es más, estamos saturados de datos del ántrax, tanto que han provocado miedo, angustia, y hasta paranoia entre los ciudadanos. Quizás si los medios no le diéramos tanta propaganda al ántrax, en nuestra Patria por lo menos, no estaríamos en el límite de provocar otro tipo de terrorismo, aunque sea involuntario, pero igualmente letal por el pánico que provoca.

Sin embargo, para el común de los ciudadanos, la única forma de enterarse es a través de lo que ven, oyen o leen en los media, y los que buscan hacer una lectura e interpretación de los hechos, lo tienen que hacer con este filtro tan cuestionado, dependiendo de las políticas y el lente como es dado a conocer por el medio en cuestión.

Sin duda que los recientes acontecimientos cambiarán los paradigmas de la comunicación, por lo menos en lo que se refiere a trabajo que deben desarrollar los medios. La mayoría de los medios locales estamos sujetos a lo que nos seleccionan las agencias internacionales de noticias, conociendo de antemano que ya llegan hasta las redacciones informativas con su carga de política propia. Quien está sujeto sólo a lo que dice la agencia de noticias que depende del Gobierno mexicano, por ejemplo, sabe el tipo de manipulación que le vienen dando a los acontecimientos.

Los medios están hablando de transparencia informativa, tanto para poder acceder directamente a los acontecimientos, como para darlos a conocer, así como para que el destinatario se interese por conocerlos. Apenas estaban los grandes consorcios mexicanos volviendo a ser creíbles ante su auditorio, luego de que por muchos años sirvieron irrestrictamente al gobierno en turno; apenas éste estaba siendo criticado y juzgado como nunca se dio en otro tiempo, incluso aceptando injurias, calumnias, faltas de respeto, etc.; apenas estaba sucediendo todo esto, cuando de repente los medios se ven limitados en el acceso a datos que para ellos resultan importantes. El cambio lo están dando los acontecimientos. Los medios de comunicación americanos, determinados por su gobierno, están marcando un nuevo paradigma, una nueva forma de informar, que está afectando a nuestros medios de comunicación.

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