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Arnold Omar Jiménez Ramírez
Cuántos mitos nacen de la ignorancia y de la falta de formación e información?, y ¿cuántas personas sufren las consecuencias de este desconocimiento? El síndrome de Down ha estado rodeado de mitos que han ocasionado que las personas que viven con estas características sufran en carne propia padecimientos inimaginables, sólo conocidos por ellos, pero ignorados por el resto de la sociedad. Durante años se creyó que esto era un castigo de Dios y se les relegaba por completo de la sociedad, y aún más tristemente, del entorno familiar. Afortunadamente los tiempos han cambiado, y la sociedad ha ido abriendo espacios para la atención de estas personas.
Una obra fruto del amor
El Instituto Down de Occidente, nació en febrero de 1984 gracias a la iniciativa de un grupo de padres de familia y profesionistas que tenían hijos con el síndrome o que tenían la preocupación por la formación de estas personas. Después de haber tomado un curso en la ciudad de México, los padres de familia recibieron el apoyo del señor Cura Pedro Castro, párroco de San Bernardo, para abrir una escuela Down en las instalaciones pastorales de esta comunidad, naciendo así el Instituto Down de Occidente, A.C. y con él, una oportunidad para mejorar la calidad de vida de la persona Down y de su familia.
Aceptar, amar y formar; pilares del Instituto
Entre los mitos que rodean a las personas con el síndrome de Down y el que les es más perjudicial, es el creer que no son capaces de realizar nada. En el Instituto Down este mito cae por tierra; el equipo humano que labora en el Instituto hace de estas personas seres humanos capaces de comprometerse, responsables y conscientes de sus actos; les infunden valores e ideales para que puedan integrarse a una sociedad, claro, con las limitantes propias de su estado.
Para lograr su objetivo, el Instituto Down gira en torno a tres pilares: aceptar, amar y formar. Silvia Elena Domínguez Ruelas, Directora del Instituto Down, habló del rechazo del que son objeto las personas con Down no sólo en la sociedad sino en las familias; de aquí la importancia de que la sociedad las acepte, y las valore, y aceptándolas y valorándolas podrá amarlas y buscará su formación, para que en consecuencia, tengan una mayor calidad de vida.
Prepararlos para la vida
La formación de quien vive con el síndrome de Down no es fácil, ya que por características propias de su enfermedad, son personas de lento aprendizaje. El Instituto Down les ofrece estimulación temprana desde recién nacidos, desarrollo al máximo de sus habilidades intelectuales, de acuerdo a sus posibilidades y edad y capacitación para realizar una actividad productiva, que sea competente y bien remunerada. Además les brinda la oportunidad de integrarse socialmente a través de actividades deportivas y culturales, así como apoyo y capacitación a los familiares.
El Instituto Down divide sus trabajos en tres etapas: Estimulación temprana para niños recién nacidos, preescolar para niños que han tenido un normal desarrollo y la etapa del aprendizaje donde la persona con Down puede ir aprendiendo a leer, escribir, sumar, distinguir colores; a hablar más ágilmente. Ésta última tiene siete niveles, y el niño puede ir escalando de acuerdo a su progreso.
Ayudemos a quienes los necesitan
Los profesionales y directivos del Instituto Down necesitan nuestro apoyo para realizar su noble labor. Ver a una persona con síndrome de Down preparando empanadas, bailando, cantando, es una experiencia enriquecedora. El amor que ellos prodigan a través de una sonrisa, reanima, cuestiona y enriquece; es pues momento de que aportemos algo en su beneficio y les brindemos el lugar que en la sociedad se merecen.
Si quieres brindar algo de tu tiempo para las personas con síndrome de Down o quieres hacer un donativo, comunícate al teléfono 38-23-89-34 o dirígete a Plan de San Luis No. 1640.
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