Edición 247 Domingo 28 de octubre de 2001

Sínodo de los Obispos

El Sínodo de los Obispos ha sido
una experiencia de la unidad de la Iglesia


• Pbro. Pedro Rodríguez González,
desde Roma para Semanario

“Jamás la Iglesia había estado tan unida», lo dijo el Cardenal Carlo Maria Martini, el pasado 22 de octubre, para explicar la experiencia vivida durante el Sínodo de los Obispos donde, a pesar de las diferencias geográficas y culturales, la Iglesia dio un testimonio de ser una única comunidad. «Quizás, en la historia de la Iglesia no ha habido un momento como éste».

Por otra parte, mediante los testimonios de una gran parte de los obispos, se afirma que durante el Sínodo ha habido muestras de afecto, unidad, cercanía, amistad, confianza y capacidad de relación entre los obispos, incluso entre quienes se encontraron por primera vez. Han encontrado la alegría en el encontrarse juntos, en reconocerse, en intercambiar su amistad y sus proyectos.

Se considera que la mitad de los obispos asistían por primera vez al Sínodo; muchos de ellos son jóvenes que han aportado una gran frescura en el modo de afrontar las discusiones.

Lo cierto es que ya en el esbozo del Mensaje de los Obispos se preveía esta realidad: «Reunidos en Sínodo, con el Papa Juan Pablo II, los obispos católicos, venidos de cinco Continentes, hemos hecho de esta experiencia una fraternidad universal».

El Sínodo de los Obispos concluyó ayer sábado 27 de octubre, con una concelebración en la Basílica de San Pedro y con la comida fraterna de todos los participantes con el Santo Padre en el Palacio de Santa Marta, en el Vaticano. Los padres sinodales han publicado un mensaje de esperanza para el mundo, en el que el obispo deberá ser eso, el pionero de la esperanza.

¿Qué deja este Sínodo para la Iglesia? Antes de sacar conclusiones sobre el Sínodo, es necesario esperar el mensaje final del Papa, dado que la naturaleza del Sínodo, contempla una metodología que al principio es muy fragmentaria, con intervenciones brevísimas en las cuales cada uno expresó una visión. Los temas se sintetizaron en 69 argumentos, y poco antes de la conclusión del Sínodo, las proposiciones que surgieron de los círculos menores, las que serían sometidas a votación, eran 285.

Antes de la votación final, a mitad de la semana, las propuestas estaban integradas en cinco grandes bloques: el obispo y la vida espiritual, el obispo y su ministerio, sus relaciones con la Iglesia universal, con su iglesia particular y el obispo frente a los grandes retos del mundo actual.

Los padres sinodales han hecho hincapié en temas como la pobreza (el obispo tiene que dar ejemplo de pobreza y vivir entre los pobres), la colegialidad (el gobierno de la Iglesia), las relaciones con sus sacerdotes y laicos y el mensaje de esperanza que tienen que transmitir en el tercer milenio.

Como miembro de una iglesia joven, el Arzobispo de San Luis Potosí y Presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana, Monseñor Luis Morales Reyes, dijo que América Latina es el Continente de la Esperanza, con una Iglesia dinámica y creativa. Aunque reconoció que la pobreza de muchos de esos países afecta al desarrollo de la Iglesia, subrayó que también da más libertad a la hora de propagar el Evangelio y denunciar las injusticias.

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