Edición 247 Domingo 28 de octubre de 2001

Vida Consagrada

Servir con caridad al necesitado

Hermanas Maestras de Santa Dorotea, Hijas de los Sagrados Corazones

• Arnold Omar Jiménez Ramírez
• Sor Sara Bayas

La Arquidiócesis de Guadalajara es uno de los lugares de mayor presencia en cuanto al número de Institutos y Congregaciones Religiosas en el mundo entero. Aquí no sólo nacen nuevos Institutos, sino que varios de ellos de fundación extranjera, buscan tener una casa en esta diócesis debido a su arraigada tradición católica y por ser un lugar apto, fecundo en vocaciones religiosas, sacerdotales y misioneras.

La obra de un gran obispo

La Congregación de las hermanas Maestras Doroteas Hijas de los Sagrados Corazones, fue fundada en 1857 por Monseñor Giovanni Farina, Obispo de Treviso y Viena, en Italia. Cuando era sacerdote, Monseñor Farina se dio cuenta de la necesidad que había de atender a cientos de niñas desamparadas que no sólo carecían de alimento y cobijo, sino de una educación que les permitiera tener una mejor calidad de vida. Impulsado por el Espíritu Santo, invitó a varias jóvenes para que le ayudaran en la atención a las niñas desamparadas y, paulatinamente, su caridad se prodigó con las niñas ciegas, las sordomudas y con los enfermos y ancianitos en general.

La caridad abnegada y su espíritu emprendedor le llevaron a proyectar su obra por medio de su Congregación a otras tierras, primero por Europa: Italia, España, Suiza, Polonia y Rumania; y posteriormente en América, Ecuador (primera ciudad a la que llegó la Congregación) Colombia, Brasil y México; en África: Costa de Marfil, y en Asia: Siria, Palestina, India y Jordania. Monseñor Giovanni Antonio Farina fue pues uno de los obispos que más se distinguieron por su sincera y profunda preocupación por los pobres, preocupación que lo llevó a fundar también la “Piadosa Asociación”, grupo de hombres y mujeres dedicados a atender a los más pobres, por ello le valió el titulo de “El Obispo de la Caridad”.

Caridad en la humildad y la obediencia

Monseñor Giovanni Antonio Farina solía exclamar: “Abridme las puertas del mundo entero y lo traeré convertido a los pies de Dios”. Este espíritu ardiente llegó al Estado de Jalisco con las primeras Hermanas Doroteas en el Occidente del País, que en la Diócesis de Ciudad Guzmán, se establecieron en Sayula. A Guadalajara, las Hermanas Doroteas llegaron en 1999 a la periferia sur de la ciudad. Su carisma es vivir la caridad en la humildad y la obediencia, caridad que las Hermanas Doroteas han tratado de vivir y predicar en nuestra diócesis con la fundación de un kinder en la Colonia Francisco Sarabia.

Su misión cobra dos matices importantes: el primero es la educación. Las Hermanas Doroteas promueven escuelas en comunidades apartadas y necesitadas como una de las primeras obligaciones de su congregación. El otro matiz es el asistencial: ahí donde hay un pobre, un enfermo, habrá una hija de Antonio Farina tratando de vivir el ideal de la caridad heroica. Por esto, la Congregación trabaja en hospitales, centros médicos y clínicas, sobre todo en los lugares donde los servicios médicos son escasos. En la diócesis hay sólo cuatro Religiosas Doroteas, dos de origen ecuatoriano, Sor Maritza Arana y Sor Sara Bayas; Sor Ángela María Tamayo, italiana y Sor Carolina de la Torre, de la República del Perú. Además de su labor educativo-formativa, las religiosas trabajan en la pastoral de la Capellanía de Santa María de la Cruz, con los Padres Scalabrinianos, en la animación de la Pastoral Juvenil, de la vida litúrgica y en la promoción de la Pastoral Social.

Muchos son los retos que esta Congregación tiene en la Diócesis de Guadalajara; el primero, es lograr la atención a los pobres, que es el mismo ideal que Jesús infundió a sus apóstoles; el otro, lograr que más jóvenes se entusiasmen con la vocación religiosa para que prodiguen la caridad entre aquellos que la sociedad ha relegado.

Una fundación, dos grandes santos

Las Hermanas Maestras Doroteas Hijas de los Sagrados Corazones, viven un momento privilegiado en su historia. Su fundador será beatificado por Su Santidad Juan Pablo II en la Ciudad Eterna, el próximo 4 de noviembre, gracias a su caridad profunda. Pero antes, el ideal de caridad propuesto por el futuro beato había sido encarnado a nivel heroico por una de sus hijas, Santa Bertilla Boscardín, mujer santa que vivió su ideal con “suavidad y firmeza”.

Con el júbilo de la Beatificación de Monseñor Farina, las Hermanas Doroteas hacen una cordial invitación a la Celebración Eucarística que se celebrará en el Templo en Santa María de la Cruz, en la Colonia Francisco Sarabia, y a las celebraciones jubilares por la beatificación de su fundador.

Si te interesa conocer más de esta Congregación, comunícate con la Hermana Ángela María Tamayo al 36-12-11-47 o dirígete a la Calle López Portillo No 37 en la Colonia Francisco Sarabia.

Santa María Bertilla Boscardín
Hermana Maestra Dorotea Hija de los Sagrados Corazones

Nació en la ciudad de Vicenza, Italia, el 6 de octubre de 1888, en una familia de unos humildes agricultores. A los 18 años entró para el convento de las Hermanas Doroteas de los Sagrados Corazones. Se dedicó al cuidado de los enfermos, e hizo de su trabajo un apostolado, llevando la palabra de Dios a los enfermos.

Se ofrecía para los trabajos más humildes de limpieza y vigilancia nocturna. Durante la Primera Guerra Mundial, se dedicó a cuidar a los pacientes en medio del conflicto, entregandose con abnegación a los heridos, trabajando con ahínco en la conversión de muchos. Al final de la guerra regresó a su hospital de Veneto, mas ya estaba enferma. Falleció de un tumor, a los 34 años de edad. El pueblo acudió en masa a su entierro, y los milagros comenzaron a suceder, justo enseguida.

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