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| Edición 247 Domingo 28 de octubre de 2001 | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Vida en Cristiano |
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Trabaja con niños en situaciones especiales
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Sintió y atendió el llamado |
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Claudia Ortiz Aguilar
Durante su adolescencia, Francisco tuvo que esperar un año y medio para ingresar a la Universidad de Guadalajara, pues provenía de la Preparatoria Lasalle y no tenía fácil el ingreso; finalmente, decidió estudiar otra carrera con tal de ser aceptado y cursó Contaduría. Posteriormente, creyó haber encontrado el amor, pero aunque ya había concebido la idea de matrimonio, éste no se dio, lo que le afectó bastante. Fue entonces cuando Francisco accedió a una invitación de viajar a Europa a un encuentro de los jóvenes con el Papa. Sin ser conocido, sin tener la más mínima oportunidad, Francisco consiguió introducirse en la sección acordonada durante la Misa de Corpus Christi que presidió el Papa Juan Pablo II en San Juan de Letrán y, de manera «milagrosa», obtuvo un boleto para comulgar de manos del Papa. Así describe su experiencia: «Me embargó una emoción, un calor, estuve suspendido de la realidad, lloré. Después fue la procesión con el Santísimo, de San Juan de Letrán a la Basílica de Santa María la Mayor; desde entonces, mi alma se volvió muy Eucarística y creo que Jesús quiso confirmar el nacimiento, a través de esta respuesta, de una nueva congregación en la Iglesia». Días antes, Francisco de la O, tuvo también un encuentro con la Madre Teresa, quien le dijo: «Yo creo que la Virgen María quiere que te consagres a Ella, y has de hacerlo entre los más pobres, rescatando a la juventud y a la niñez, entendiendo que los más pobres son los que carecen de amor, no sólo los que materialmente están pobres». Llegó el primer niño, tenía parálisis cerebral Desde su llegada a Guadalajara, Francisco buscó la orientación del Sr. Obispo Antonio Sahagún López y él lo impulsó a que iniciara su obra. A los cuatro días de que se mudaron para vivir en comunidad, les llegó su primer niño, un pequeño con parálisis cerebral. En tanto el trabajo de la asociación tomaba forma, los tres preparaban alimentos y salían a la calle a compartirlos con los indigentes; entonces los niños comenzaron a preguntarles dónde vivían, porque no querían estar más en la calle. Así se dieron las dos ramas de atención de la Asociación Siervos de Jesús que está aprobada por el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez como una asociación pública de fieles, encaminados a ser una congregación religiosa clerical laical. La tarea, sin embargo, no ha sido fácil; por un lado, los hermanos han sufrido la pérdida de siete niños, por los que sentían un gran cariño. Francisco de la O reveló que la convivencia con los pequeños le ha hecho sentir entrañas de padre, por ello la muerte de los menores le ha resultado muy dolorosa. Pero además, han afrontado otras pruebas, calumnias, críticas, humillaciones y demandas, que describe así: «Dios nos las ha permitido para retar nuestra fe, nuestra fidelidad; ha sido difícil porque la voluntad de Dios se está fincando en vasijas de barro que somos nosotros; hay que dejar que el Espíritu Santo defienda esta obra». Francisco está preparándose de forma particular para ser sacerdote y aún tiene retos en materia personal: «Mi mayor miedo es no ser fiel a Dios; mi mayor reto, de veras es abrir mi corazón a tal grado que Jesús capture toda mi voluntad y mi entendimiento. Me siento profundamente enamorado de Jesucristo, pero ciertamente en mi naturaleza veo que hay áreas de mi vida que no reflejan de una forma totalitaria vivir sus sentimientos». Francisco escucha el latido del Corazón de Jesús en cada uno de los niños que recibe gratuitamente en las dos casas hogar que tiene la asociación, en los hermanos y en la gente con la que convive y sólo piensa que en su actuación no hay nada especial, sino que como todos, está llamado a darle gloria a Dios con su vida. |
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