|
|
Sólo pronuncia una palabra,
Y el Secretario de Hacienda,
desquicia nuestra economía:
Carmelo Lengo
Nombra Gil a la Argentina,
Y hace la Prensa un tango;
Tiembla el Peso como chango,
Y la Bolsa cual gallina.
Qué condición infeliz,
Tan timorata y nefasta,
Donde una palabra basta,
Para quebrar al País.
Ya estamos hartos de las diarias
Imputaciones, filtraciones y
Argüendes que a nada conducen:
Pan nuestro de cada día,
De esta bendita Nación,
Es denunciar corrupción,
Y tanta chismografía.
Se acusan entre sí, políticos,
Un Partido, a su enemigo,
Mas nadie recibe un castigo,
En esta guerra de cínicos.
Abundan los abnegados que quieren
Encabezar la Comisión Estatal de los
Derechos Humanos:
Profieren gritos e insultos,
Patadas y codazos dan,
Aspirantes a ombudsman
Causan enormes tumultos.
Todos quieren defender,
Nuestros Derechos Humanos,
Pero más quieren las manos,
En el Erario meter.
Se aplicará el rigor de la Ley a los que
Explotan credulidad de ingenuos:
Prometen hacer campañas,
Contra los falsos doctores,
Charlatanes e impostores,
Y expertos en malas mañas.
Los primeros castigados,
Creemos que debían ser,
Quienes cobran sin nada hacer,
O sea, nuestros diputados.
|
|