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Escuela de Padres |
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Los niños también deben ayudar
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Es importante considerar que los hijos pueden empezar con algo tan simple como no crear más trabajo para sus papás; al igual que los más pequeños recogen sus juguetes, los más grandes pueden limpiarse los pies antes de entrar a casa, ordenar sus útiles y mochilas después de hacer la tarea, guardar en su lugar su ropa sucia y limpia, así como alistar la que vestirán el siguiente día, sobre todo preocupándose por el estado de su uniforme escolar desde un día antes.
Estos buenos hábitos alivian el trabajo diario de la casa, pero también aportan un beneficio para los hijos: si recogen sus propias cosas, también sabrán en dónde están cuando las necesiten.
Además de lo anterior, conforme crecen, hay que asignarles algunas tareas de la casa, aclarando en todo momento que no se trata de un castigo y de manera que no interrumpan por ello sus obligaciones escolares, considerando si están maduros para la tarea que se les encomendará y preferentemente, rotándola entre todos los hijos, sin importar su sexo. Es importante que los hijos se involucren con las tareas de la casa aunque exista ayuda doméstica, pues esto es cuna de buenos hábitos.
Finalmente, se debe resaltar que no es recomendable pagarles unos pesos por la ayuda que presten, pues en lo sucesivo no cumplirían sus responsabildades por cariño al hogar ni hacia los demás, sino por interés. Sólo de vez en cuando, podría otorgarse una pequeña recompensa.
Aunque los hijos sean pequeños, no se debe dejar para después el inculcarles el autocontrol y evitar los caprichos.

Es precisamente en los primeros años cuando el niño más necesita nuestra ayuda, pues en esta etapa comienza a conocer un mundo de posibilidades y es el momento oportuno para ayudarlo a canalizar sus inquietudes y deseos.
Para educar, es necesario exigir y exigirse, aunque esto suponga un esfuerzo en nosotros mismos: a pesar del cansancio, los problemas y las prisas, no hay que caer en la tentación de decir «sí» a cualquier capricho, que es lo más fácil, sino ser suficientemente pacientes y fuertes para decir «no» en el momento preciso. Con esto, los padres le ayudaremos a ejercitar su autocontrol.
Con niños de 4 y 5 años de edad, los resultados suelen ser más positivos si se les da información clara en el momento oportuno, todo con su correspondiente dosis de cariño, exigencia serena, perseverante y alegre. Esto significa ofrecer una explicación cuando, por ejemplo, no les permitimos comer dulces antes de la comida, o cuando piden una y otra cosa cuando hacemos las compras en el supermercado. De la misma manera, hay que convencerlos de las ventajas que hay al conservar su cuarto limpio y ordenado.
Resulta muy positivo reconocer ante los hijos sus muestras de autodominio, destacando, en cada caso, lo que hicieron bien. Este reconocimiento operará como estímulo para la próxima ocasión en que se tengan que vencer sus caprichos.
Afección cutánea frecuente en la adolescencia y la juventud, el acné es una enfermedad que en muchas personas inicia en la pubertad y desaparece aproximadamente al rebasar los 30 años de vida.
Con frecuencia, el asunto es tomado como un problema muy grave por los jóvenes, al grado de que algunos se niegan a salir de casa el día que un grano brota en su rostro. Esto sucede principalmente porque para ellos, en esa edad, es muy importante tener un aspecto agradable, sobre todo frente a otros jóvenes del sexo opuesto; es una época en la que ya buscan sentirse atractivos.
Debemos hacer ver a nuestros hijos quienes pasarán por esto en su mayoría que se trata de un problema transitorio, que tiene solución y no suele dejar secuelas, siempre que no se manipulen las espinillas.
El proceso es normal, pero tampoco se debe minimizar ante los jóvenes, puesto que a ellos les preocupa bastante. Conviene acaso llevarlos con un dermatólogo para que disipe sus dudas, y especialmente su angustia.
Se recomienda, además:
Lavarse la cara dos veces al día con jabón antibacterial.
Dormir lo suficiente y mantenerse relajado.
Beber agua en abundancia.
Asolearse con moderación.
No exprimir las espinillas.
No usar aceites, cremas faciales, polvos u otros productos que no haya recomendado un especialista.
Evitar alimentos muy grasosos. Preferir una alimentación balanceada, rica en frutas y verduras.
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