|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Iglesia en la Semana |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Pronto nacerá la Asociación de Médicos Católicos
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|
Convocados por la Comisión Diocesana de Pastoral de la Salud, y acompañados por el Obispo Auxiliar de Guadalajara, Mons. José María de la Torre Martín, dialogaron sobre la importancia y trascendencia de esta asociación.
Al respecto, Mons. De la Torre, expresó: «Uno de los pecados más grandes es el de omisión. Más vale encender un cerillo que maldecir la oscuridad. Y en el campo médico hay mucha obscuridad, mucha desorientación, muchos errores. El Papa Juan Pablo II continuamente habla de una cultura de la muerte que va impregnando nuestra cultura citadina. Y creo que poniendo los dones y carismas que el Señor ha depositado en sus corazones y manos, podrán prestar un servicio valiosísimo en la defensa de la vida».
Un deber
Basado en el documento pontificio titulado Christifideles laici (Los fieles cristianos laicos) señaló que la asociación de los laicos es un derecho, pero también un deber. Es una expresión práctica de la comunión fraternal del pueblo de Dios, y añadió: «Aquí, en Guadalajara, se necesita un grupo de médicos que, unidos en la fe, puedan ayudarse mutuamente y prestar un servicio eficaz a nuestra diócesis. Cada día se abren más campos en los que habrá que dar testimonio de fe, y la medicina es uno de ellos».
Entre los presentes se encontraba el Coordinador Diocesano de la Pastoral de la Salud, Mons. David Orozco Loera y el Padre Silvio Marinelli de la Orden de San Camilo. El Padre Marinelli presentó el primer boceto de los estatutos de la Asociación Médica, cuyo carácter será autónomo y no lucrativo.
Entre los estatutos destacan algunos puntos de su objetivo: «Anunciar y hacer presente el Evangelio de Jesucristo en el mundo de la medicina; promover la superación personal cristiana en todos los asociados, fomentando el espíritu de servicio de los médicos en beneficio de los enfermos y familiares y, en general, de la gente más necesitada de los recursos económicos y espirituales; enseñar, instruir, respaldar y orientar al médico católico en las disciplinas morales católicas, siguiendo las normas de la bioética a la luz del Evangelio; asesorar en la toma de decisiones éticas y en las investigaciones biomédicas; mantener relación con otras sociedades o asociaciones médicas».
Podemos ser fuerza de opinión
Entre los médicos presentes se pudo percibir interés y beneplácito por el proyecto. El Director del Hospital Ramón Garibay, de la Universidad Autónoma de Guadalajara, Jesús Castillo Pacheco, opinó: «Realmente hacía falta que los médicos católicos nos agrupáramos para poner un hasta aquí a la desinformación en el terreno científico. Estamos convencidos de que la ciencia está para servir al ser humano y no para servirse de él, y estamos conscientes de que podemos ser una fuerza de opinión bastante interesante. Yo creo que muchos médicos están ávidos de que esto exista y lo van a aceptar bien».
Por su parte, el titular del Hospital Alcalde «Salud de los Enfermos», Melesio Valencia consideró que uno de los principales beneficios de la asociación será el testimonio de la fe en la práctica médica.
La próxima sesión de la futura Asociación de Médicos Católicos de Guadalajara, será el 10 de febrero, de 8:30 a 10:30 pm, en el Templo de la Santa Cruz.
El pasado 24 de enero, representantes de los medios de comunicación, entre reporteros, camarógrafos, locutores y fotógrafos, se dieron cita en el Templo de Santa María de Gracia, en el centro de la ciudad para festejar a su Santo Patrono, San Francisco de Sales, Obispo y Doctor de la Iglesia, quien ha sido propuesto como modelo de vida para todos aquellos que laboran en el mundo de las comunicaciones.

La Concelebración Eucarística fue presidida por el Padre Adalberto González González, Vocero del Arzobispado de Guadalajara, y cuatro sacerdotes más, miembros de la Comisión Diocesana de la Pastoral de la Comunicación del Arzobispado de Guadalajara.
En la homilía, el Padre Raúl Ureña, habló de las cualidades del Obispo de Ginebra, San Francisco de Sales, hombre de diálogo, quien afrontó con valentía la reforma protestante que mermó la unidad de la Iglesia. Asimismo, el sacerdote invitó a los asistentes a realizar un trabajo responsable: Ustedes llegan a todos los rincones y sus noticias y sus palabras calan en quienes los escuchan, dijo el Padre Ureña y comentó cómo durante su estancia en la Sierra Nayarita, un radio de onda corta que transmitía noticieros y programas desde Guadalajara, se convirtió en el puente que unía la Sierra con la ciudad. Ahí escuché la voz de muchos periodistas que hoy reconozco entre ustedes.
A propósito de los movimientos telúricos recientemente acontecidos en el Occidente del País y que cobraron la vida de algunas personas, el Padre Raúl exhortó a meditar en el don de la vida y a agradecer la oportunidad que Dios nos da de estar vivos y de realizar un misión.
Hagan su trabajo con mucho amor dijo el sacerdote al concluir la homilía imitando el ejemplo de San Francisco de Sales, quien decía que la medida del amor es el amor sin medida.
Después de la Misa, la Comisión Diocesana de Pastoral de la Comunicación ofreció una cena a los asistentes en la que tuvieron la oportunidad de escuchar un mensaje videograbado del Señor Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, Arzobispo de Guadalajara, quien los felicitó por su labor en la sociedad y los invitó a realizar su trabajo siempre con amor a la verdad.
Con motivo de la celebración del Octavario por la Unidad de los Cristianos, el pasado 23 de enero se llevó a cabo en la Parroquia de Nuestra Señora del Sagrario, la celebración ecuménica de la Palabra, que tuvo como objetivo reflexionar y orar por la paz y la unidad de los cristianos en el mundo.
Dicha celebración contó con la presencia de representantes de diversas Iglesias, quienes leyeron textos que versaban sobre la lucha contra la confusión, la indiferencia y el escándalo, recordando que todos somos hijos de un mismo Padre y debemos convivir y unirnos como parte de una misma familia.
La responsabilidad es de todos
El llamado es para todos, comentó el Pbro. Macario Torres: «Es nuestra responsabilidad cumplir como hijos de Dios, pero no sólo con palabras, sino con hechos; recordemos que el ejemplo arrastra, y tenemos que comenzar con nuestro testimonio personal y después como Iglesia que somos, siendo solidarios con el prójimo, sin rencillas entre grupos o entre parroquias, ya que todos somos hermanos y debemos buscar el bien de todos».
El mensaje es claro. Cristo proporcionó a su Iglesia el don de la unidad, pero la Iglesia debe orar y trabajar para reforzar la unidad que Cristo quiere, siendo ésta el resultado de la oración que dirigió a su Padre: «Que todos sean uno. Como Tú, Padre en Mí y Yo en Ti, que ellos también sean uno en Nosotros para que el mundo crea que Tú me has enviado» (Jn 17, 21).
Para ello es necesario llevar una vida lo más recta posible, orar continuamente, encontrar el alma de la unidad, pugnar por un conocimiento fraternal y recíproco basado en un diálogo sano y en la colaboración ilimitada entre todos los cristianos.
Para que todos seamos Iglesia
La Iglesia es un cuerpo en el que Cristo es la cabeza y todos los cristianos somos miembros que lo conformamos, unidos por la oración; no obstante, representamos una gran diversidad que procede, al mismo tiempo, de la variedad de dones y la multiplicidad de personas que los reciben.
En la unidad del pueblo de Dios, se conjugan diferentes pueblos y culturas, aunque el pecado y el peso de las malas consecuencias en el vivir diario amenacen este don, por esto se nos exhorta a mantener unido y fuerte el vínculo de la paz, ¿cómo?, profesando el amor y la caridad con quienes más lo necesitan, respetando las ideologías y sentimientos de quienes nos rodean, evitando así confrontaciones que lleguen a ser causa de guerras, mismas que sólo provocarían un mayor distanciamiento.
Para finalizar la celebración, en medio de cantos y alabanzas, se hizo hincapié en la exhortación para vivir como verdaderos cristianos, para dar un gran paso en busca de la fraternidad, y mediante el fruto de la oración, alcanzar la Gracia de la unidad.
El pasado viernes 24 de enero el Señor Cardenal Juan Sandoval Íñiguez hizo formal entrega del grupo escultórico que representa el momento en el que Su Santidad Juan XXIII, impone el Birrete Cardenalicio a D. José Garibi Rivera, quien fuera Arzobispo de Guadalajara y el primer mexicano en ser elevado a la dignidad del cardenalato. Aunque la obra fue presentada desde fines del año pasado, no fue sino hasta este día en que se colocó en el atrio del Templo Expiatorio, precisamente contra esquina del cruce de Escorza y Fco. I. Madero.

Esta obra escultórica forma parte de una iniciativa que encabeza el periodista D. Ildefonso Loza Márquez, con la cual se pretende homenajear a personajes que han hecho aportaciones valiosas a la sociedad tapatía. Se pretende que todas sean colocadas, como ésta, a ras de piso y que sean de dimensión humana, con el objetivo de que las personas, en especial los niños y adolescentes, entren en contacto directo con ellas, familiarizándose con los personajes que han moldeado la historia de nuestra ciudad.
En la ceremonia se contó con la presencia del Presidente Municipal de Guadalajara, Ing. Fernando Garza Martínez; del escultor Carlos Terrés, y de diversos representantes de los medios de comunicación de nuestro Estado.
Al hacer entrega del grupo escultórico, el señor Cardenal y Arzobispo de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, agradeció a don Ildefonso Loza Márquez la iniciativa que «honra a la Iglesia de Guadalajara»; y al Ing. Fernando Garza Martínez, Presidente Municipal de Guadalajara, le dijo: «Agradezco el sentido apoyo a esta iniciativa»; reconociendo finalmente «las aportaciones de los fieles católicos de Guadalajara para la elaboración del grupo escultórico».
Por su parte, Fernando Garza enfatizó la importancia de honrar la memoria de personajes ilustres, como ya se ha hecho con el Ing. Matute Remus, en las afueras del edificio de Teléfonos y «como seguramente se hará en otras partes de la ciudad». También recordó cuando conoció al Cardenal Garibi en Colima: «Era una emoción fuerte ver el paso del Señor Garibi Rivera en su carro, impartiendo bendiciones mientras la muchedumbre aplaudía; son momentos que se guardan para siempre».
La memoria y el testimonio del Cardenal Garibi Rivera, hombre de diálogo, de ánimo conciliador, se perpetuarán en este grupo escultórico que nos animará a los tapatíos a seguir apoyando proyectos que honren a hombres distinguidos cuyas obras trascendieron por el bien de nuestra ciudad.
Portada |
Directorio |
Ediciones Anteriores |
Arquidiocesis de GDL |
Pág. Principal |