Edición 313
02/02/2003

Institución Altruista

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PILAC, en apoyo a la infancia

• Alejandro Campos

El pasado 21 de enero de 2003, celebró su XV Aniversario la institución altruista Protección al Infante con Leucemia, A.C. (PILAC), que brinda apoyo a los niños con cáncer en la sangre, pero cuyos bajos ingresos económicos y diversos factores sociales les impiden recibir el costoso tratamiento adecuado. El evento tuvo lugar en el albergue de esta institución, ubicada en Tlaquepaque, donde se celebró una Misa presidida por el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, a la que asistieron familiares de los niños enfermos, amigos y benefactores, además de pequeños que ya han superado esa enfermedad. Durante la ceremonia Eucarística, el Arzobispo dijo: «Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza para que pueda recibir todas las atenciones para su bienestar... PILAC ha dado resultados muy buenos con el cuidado y amor que le dan a los niños. Ganen el Cielo ayudando a sus hermanos». Semanario presenta un panorama del ser y quehacer de esta institución altruista a la que debemos, como católicos, brindar nuestro apoyo.

Leucemia, enfermedad silenciosa

La leucemia es una enfermedad en la sangre que se caracteriza por la sobreproducción de células madre de glóbulos blancos, es decir, células que no desempeñan ninguna función; éstas, invaden todos los órganos y tejidos del cuerpo, reemplazando a las células que sí tienen función. A la leucemia se le conoce también como «cáncer en la sangre», y afecta, principalmente, a los niños. Entre los primeros síntomas están la pérdida de apetito, palidez y fiebre, cuadro que se presenta por lo menos durante diez días. Después, se siente dolor en los huesos, se dejan de producir las células normales como las plaquetas, lo que da lugar a hemorragias, moretes y pequeñas manchas en la piel. Además, la disminución de glóbulos blancos vuelve al paciente más propenso a adquirir otras enfermedades.

La mayor parte de las veces en las que los niños no se tratan a tiempo, los padres se sienten culpables por no haberlos atendido oportunamente, pues los síntomas, en su primera etapa, pueden confundirse incluso con los característicos de un resfriado común.

Ser y quehacer de PILAC

Semanario conversó con el Dr. Ignacio Mariscal Ibarra, médico hematólogo, presidente y fundador de esta organización altruista que inició sus funciones el 21 de enero de 1988, a iniciativa de un grupo de salud conformado por particulares y una trabajadora social, movidos por el objetivo de ofrecer a los niños enfermos de leucemia una atención médica de alta calidad y bajo costo, y a los padres de ellos, la posibilidad de alcanzar una mejor calidad de vida en familia.

Esta institución fue concebida como resultado de la observación de tres situaciones importantes: primero, que los niños enfermos que venían de fuera de Guadalajara a tratarse, con frecuencia se quedaban a dormir en las afueras del hospital en el que los atendían por falta de recursos y albergues adecuados; segundo, que el índice de niños curados de leucemia en México era de diez sobre cien, mientras que en otros países es de cincuenta a cincuenta y cinco por ciento; y en tercero, que la mayor parte de los niños enfermos abandonaban el tratamiento por diversas razones.

La fundación comenzó rentando una casa para hospedar a los niños; poco a poco, por el crecimiento, han rentado otros cinco edificios en lugares diferentes, hasta que en 1993 el Gobierno del Estado les cedió, en comodato, el terreno en el que actualmente se ubica el albergue PILAC, mismo que comenzó a funcionar en 1995.

PILAC es un albergue transitorio; el paciente puede permanecer en él el tiempo que requiera para su tratamiento, pero terminando éste, debe volver a su casa. Actualmente, se atienden entre diez y quince pacientes diariamente; enfermos que provienen de los Estados aledaños a Jalisco, como Nayarit y Zacatecas.

Servicios y atenciones

PILAC cuenta con un albergue en el que se dispone de diecisiete habitaciones, además de los baños, cocina y lavandería. También cuenta con servicios considerados como auxiliares, entre los que se encuentra un taller, una aula, un frigorífico y la casa donde habitan las personas que se hacen cargo del albergue. Además está provista de áreas de recreación, y de un espacio que se ha destinado para la construcción de una clínica especializada en leucemia. El albergue ofrece una despensa de alimentos no perecederos; entre otros se encuentran arroz, frijol, leche en envase tetrapack, azúcar y pastas. «Queremos ampliar, en un futuro, nuestra dieta con alimentos perecederos como carne, fruta, huevo y pescado», indicó el Dr. Mariscal.

Asimismo se ha puesto en marcha un proyecto –una escuela para padres de los pacientes–– que tiene como finalidad dar a conocer qué es la leucemia, cómo evoluciona, qué se debe hacer, qué no se debe hacer; los instan para que sepan esperar y no desesperarse, para evitar la desorientación y el abandono del tratamiento: «Hemos logrado que el índice de deserción del tratamiento baje a ocho por ciento, cuando en otros lugares se maneja un porcentaje de cincuenta de cada cien; además, actualmente seis de cada diez niños pueden curarse», comentó.

Estas atenciones y servicios se conceden independientemente de la dependencia en la que se atiendan, ya sea el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para Trabajadores del Estado (ISSSTE), el Hospital Zoquipan, el Hospital Civil, etcétera.

Además del alojamiento para los niños, en PILAC se buscan personas o empresas que «apadrinen» a los niños, ofreciéndoles los servicios que necesitan o los recursos para obtenerlos, porque todos los servicios que brinda esta institución son producto de donaciones de personas altruistas o filántropos que brindan su tiempo y dinero.

Para apoyar este gran trabajo que realiza PILAC, usted puede aportar donativos, comunicándose en el teléfono 3645-2220, con la Lic. en Trabajo Social, Cecilia Castillo Rivera, o acudiendo al propio albergue ubicado en Isla Contoy No. 4771, en la Colonia Parques Colón, en Tlaquepaque, Jalisco; los donativos pueden ser en dinero circulante o en especie.

“Todos somos hermanos”
La Iglesia se une con la Cruz Roja en la asistencia al dolor

• Virginia Puente

La Cruz Roja es una organización cuyos miembros trabajan de manera totalmente voluntaria y con carácter altruista, que atiende diariamente a cientos de personas, brindándoles sus servicios en casos de emergencia por accidentes, en rescates en zonas de desastres, sin importar raza, religión ni condición social y económica, lo cual la ha convertido en una institución imprescindible en todo rincón de la Tierra.

La Iglesia de Guadalajara, preocupada por la salud integral del hombre, participa en el trabajo diario de la benemérita institución, asistiendo el sufrimiento y proporcionando ayuda y apoyo espiritual. Un capellán, el Padre José Luis Orozco Castañeda y la presencia de la congregación de las Hijas del Sagrado Corazón de Jesús, hacen patente la preocupación de la Iglesia por estar con el hermano que sufre y responder a la invitación de Jesús: «Estuve enfermo y me visitaste».

La labor de la Iglesia

Mucho se aprende estando con el hermano que sufre; el dar se convierte en recibir; exhortar y aconsejar, se pueden convertir en vida; así lo atestiguó el Padre José Luis Orozco Castañeda, Capellán de la Cruz Roja Guadalajara: «En cierta ocasión llegó un muchacho que había tenido un accidente, –recuerda– lamentablemente el joven falleció, tenía muerte cerebral y no había nada por hacer; sin embargo, existía la posibilidad de ser donador y el médico pidió a los padres la autorización del retiro de sus órganos. Los padres se mostraban indecisos porque no estaban seguros si eso sería pecado; fui a decirles que el donar no era pecado, al contrario, era una entrega de verdadera solidaridad con el prójimo; así, los padres del joven aceptaron la donación... Gracias a esto, cinco personas pueden hoy seguir viviendo... Éstas acciones conforman, entre otras, mi trabajo».

El Pbro. José Luis Orozco, ofrece sus servicios sacerdotales y administra los Sacramentos en la Cruz Roja, como son: la Confesión, la Eucaristía y la Extremaunción (imposición de los Santos Óleos) a pacientes que están en peligro de muerte, además de proporcionar ayuda espiritual a enfermos y sus familiares.

Muchos pacientes se alegran de la presencia de un sacerdote en la Cruz Roja, pues les reconforta: «En los momentos de mayor angustia, sufrimiento, desesperación, es reconfortante saber que se cuenta con un sacerdote; te sientes segura y confortada, con la certeza de que Dios está ahí contigo», comenta Bertha Abundis, paciente del lugar.

El milagro de servir

«La más grande satisfacción que se obtiene es ver como recobran las personas su tranquilidad, y que te agradezcan diciendo que harán oración por todos los que servimos en la Cruz Roja», comentó el Padre José Luis, que desde seminarista ha colaborado con la institución, lo cual ha marcado su camino pastoral.

Por su parte, un grupo de religiosas, Hijas del Sagrado Corazón de Jesús, laboran teniendo a su cargo la Jefatura de Enfermería, por lo que su presencia ahí es permanente; ellas proporcionan a los pacientes los cuidados necesarios para su tratamiento y restablecimiento, además participan como Ministros de la Comunión. Esas son algunas de las aportaciones que la Iglesia diocesana hace a la benemérita Cruz Roja, aportaciones que se convierten en un milagro, el milagro de la vida, de la fe y de la esperanza; por ello, su labor ha sido reconocida por la misma Cruz Roja Mexicana, cuando condecoró a la Bendita Imagen de Zapopan, el pasado 22 de noviembre de 2002, con la «Insignia de La Cruz Roja».

Con todo el apoyo

La Cruz Roja de Guadalajara cuenta con dos delegaciones, siete subdelegaciones, veinticuatro puestos de socorro y brinda servicio a la ciudadanía, tratando de cubrir el máximo de llamadas de auxilio en la zona conurbada y poblados cercanos. Además, cuenta con el equipo para ayudar a la población en caso de siniestros tales como: terremotos, inundaciones, incendios, derrumbes tanto naturales como de estructuras, etcétera, y sobre todo con un equipo humano que se vale del parque vehicular de emergencia: el camión ambulancia, ambulancias, unidades de motocicleta, camión tipo Búsqueda y Rescate en Estructuras Colapsadas (BREC), todos estos implementos sirven para actuar rápida y eficazmente en favor de la vida.

En lo que corresponde a la comunicación, la Cruz Roja cuenta con radios de cobertura nacional, estatal y local; adicionando un radio conectado al servicio de emergencia 080; un teléfono con cinco líneas disponibles; y por último, cuenta con el 065, línea de conexión inmediata a nivel nacional.

«Pese a todo esto, son tantas las necesidades que muchas veces no se alcanzan a atender todas las peticiones que una ciudad como la nuestra exige», mencionó a Semanario Raúl Navarro, Comandante del Comité de Socorrismo, de dicha institución.

“...Es de todos... ayudemos a ayudar ”

La preocupación de ayudar al más necesitado, debe urgir a todos los católicos; Cristo mismo nos lo dice en la parábola del Buen Samaritano, pues éste, sin importar las diferencias, se acercó a brindar ayuda al hermano herido, lo curó, lo llevó a un alojamiento, y llegó, incluso, a hacerse responsable de él.

Es de cabal importancia que seamos capaces de seguir el ejemplo de aquel buen hombre y lo concretemos hoy mismo apoyando a la Cruz Roja en la Colecta Anual de comunidades católicas.

Esta benemérita institución tiene múltiples necesidades económicas para cubrir sus actividades, como son: brindar atención a sus pacientes, trasladar lesionados, capacitar paramédicos, pagar servicios, mantenimiento de la construcción y de vehículos, así como su constante modernización y adquisición de medicinas y materiales de curación, etcétera.

«Nadie es tan pobre para no ayudarla, ni tan rico para no necesitarla».


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