Edición 313
02/02/2003

Palabra del Domingo

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Caminar en la luz de Dios

Entramos con pie derecho en el segundo mes del año, pero todavía estamos viviendo las reminiscencias de la Navidad.

Para muchas personas, la Fiesta de la Candelaria es una celebración iluminada por velas y cantos, porque es una fiesta de carácter popular en torno al Niño que, en este mismo día, se lleva a presentar al templo; pero también la Virgen acudió al templo a purificarse, aunque Ella fuera la única que no lo necesitaba.

Hoy, lo importante para nosotros, es buscar el significado profundo de aquello que hacemos y celebramos, ya sea en tradiciones populares o en manifestaciones más apegadas al ámbito litúrgico.

Celebremos, organicemos nuestra fiesta, llevemos a bendecir nuestras velas, invitemos a la familia al levantamiento del Niño, pero no lo hagamos obedeciendo una rutina ni porque así se acostumbre; más bien descubramos, desde nuestro corazón, el significado de cada una de estas actividades; Dios Nuestro Señor y la Virgen Santísima quieren decirnos, personalmente, que podemos honrarlos, a través de todas estas manifestaciones, desde lo más profundo de nuestros corazones.

Porque en la presentación de Jesús al Templo o en la purificación de María está contenido un mensaje de vida para cada uno de nosotros, y nuestro crecimiento como cristianos comprometidos nos exige no desaprovecharlo ni, mucho menos, inadvertirlo. Todo nos ayuda a iluminar la propia persona y a caminar en la claridad de esa luz que el Señor nos da cada día.

1ª Lectura: Malaquías 3, 1-4: El Señor, a quien ustedes buscan, entrará en el Santuario.

Salmo 23: “El Señor es el Rey de la Gloria”.

2ª Lectura: Hebreos 2, 14-18: Jesús quiso ser de nuestra misma sangre, y asemejarse en todo a sus hermanos.

Evangelio: San Lucas 2, 22-40: Señor, ya puedo morir en paz, porque mis ojos han visto al Salvador.

• Una verdad para meditar: Contemplando detenidamente a los personajes que hoy nos presenta el Evangelio, podemos admirar en cada uno de ellos la diáfana autenticidad de José y María, que saben cumplir lo establecido y reconocer la grandeza del Niño que es presentado a Dios.

• Mirando los ejemplos de Jesús: En un Niño pequeño, sin malicia ni doblez algunas, se presenta a nosotros Jesús, que quiere enseñarnos el camino para llegar al Padre.

• Mi respuesta de vida: Hablar de Jesús a los más pequeños y explicarles lo que cada uno de nosotros hemos aprendido en este día.

Comentarios o sugerencias a: palabradomingo@hotmail.com


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