Edición 313
02/02/2003

Vida Consagrada

Portada
Editorial
Reflexivas
Epigramario
Palabra del Pastor
Voz del Arzobispado
Tema de la Semana
Actualidades
Hacia el 48 Congreso Eucarístico
Página Vaticana
Mundo Católico
Bitácora
Parroquia
Cultural
Iglesia en la Semana
Vida Diocesana
Vida Consagrada
Jóvenes
Institución Altruista
Santidad a tu Alcance
Opinión del Lector
Palabra del Domingo
Cartón Hocio
Cartón Joel
Actividades

Día de la Vida Consagrada
Ellos multiplican la caridad

• Pbro. Rafael Salazar Cárdenas

El Papa Juan Pablo II instituyó el «Día de la Vida Consagrada», jornada en la que se invita a toda la Iglesia a dar gracias a Dios por la numerosa y ejemplar familia formada por quienes dedican por completo su vida a Dios, sirviendo en la caridad fraterna a los más necesitados.

Son hombres y mujeres que viven y trabajan en las colonias de la periferia y, también, en zonas residenciales. Es muy fácil encontrarse con ellos, acompañan y sirven a los enfermos de sida y a los niños abandonados y maltratados. Se dedican a la investigación científica y a la enseñanza. Ocupan puestos de importancia en la vida social. Su trabajo, en fin, estará siempre allí donde haya alguien a quien servir. Por eso, las labores que realizan son variadas y distintas, tal como son diversas las necesidades, carencias y vacíos de los hombres.

Los diferentes colores del amor

Los vacíos en la evangelización son llenados con sus actividades, aunque también son muy variadas las presencias que las representan. Algunas se alejaron de entre nosotros para vivir, desde su monasterio, más cerca de todos. Otros, en cambio, eligieron vida de soledad y se recluyeron en los eremitorios. Muchos son los que permanecen en el bullicio de las ciudades. Viven en comunidad de hermanos o hermanas consagradas, o en la propia familia, en la clausura de un convento o entre los indígenas en una misión extranjera.

Los militantes de la Vida Consagrada, poseedores de una variedad de carismas y vocaciones, están allí donde se necesita su presencia, su trabajo, el ejemplo de su vida; donde se necesita su oración, el cuidado de ancianos, la enseñanza y la formación espiritual. Están, sin lugar a dudas, donde hay trabajo: en la familia, en misiones, impartiendo cátedra universitaria, paliando miserias en zonas marginadas, y también tienen presencia y voz en los medios de comunicación social.

¿Quiénes son estos hombres y estas mujeres que desarrollan una variada gama de actividades meritorias y sorprendentes? Son religiosos y religiosas, miembros de Institutos Seculares, monjas y vírgenes. En fin, las personas consagradas en muchas y diferentes formas de estar y vivir.

Tres motivos para celebrar

La celebración de este «Día de la Vida Consagrada» tiene una finalidad triple: en primer lugar, responde a la íntima necesidad de alabar más solemnemente al Señor y darle gracias por el gran don de la Vida Consagrada, don que enriquece y alegra a la Iglesia diocesana, con la multiplicidad de sus carismas y los frutos de tantas vidas consagradas totalmente a la causa del Reino; y así, la Vida Consagrada continúa animando y sosteniendo a la Iglesia en la misión recibida de Jesús, que es evangelizar a todo el mundo.

En segundo lugar, esta jornada promueve, ante todo el pueblo de Dios, el conocimiento y la estima por la Vida Consagrada. Esta vida de consagración, en sus múltiples expresiones, está ahí al servicio de la consagración bautismal de todos los fieles. Se comprende así, pues, la oportunidad de una adecuada jornada que ayude a que la doctrina sobre la Vida Consagrada sea más amplia y profundamente meditada y asimilada, por todos los miembros del pueblo de Dios.

Y en tercer lugar, el motivo de esta celebración alude directamente a los consagrados y consagradas, invitados a celebrar juntos y solemnemente las maravillas que el Señor ha realizado en ellos, y para hacer más viva la conciencia de la misión recibida en la Iglesia para evangelizar el mundo.

En un mundo globalizado, la celebración de esta Jornada Anual ayudará también a las personas consagradas, comprometidas a veces en trabajos sofocantes, a volver a las fuentes de su vocación, hacer un balance de su vida y renovar el compromiso de su consagración, para dar así un verdadero testimonio alegre.

Cristo, Modelo de toda consagración

La «Jornada de la Vida Consagrada» se celebra el mismo día en el que la Iglesia festeja la Presentación de Jesús en el Templo, llevado por José y María «para ofrecerlo al Señor» (Lc 2, 22). La Virgen Madre que lleva al templo al Hijo para ofrecerlo al Padre, expresa muy bien la figura de la Iglesia que continúa ofreciendo sus hijos e hijas al Padre Celestial, asociándolos a la única oblación de Cristo, causa y modelo de toda consagración en la Iglesia.

La Iglesia de Guadalajara agradece a Dios por la gracia de la Vida Consagrada, por los monjes y monjas, vírgenes y viudas, religiosos y religiosas, Sociedades de Vida Apostólica, Institutos seculares, y por las nuevas formas de Vida Consagrada. La Vida Consagrada ha de entenderse como un don del Espíritu a la Iglesia. María, la Madre de Jesús, es claro y vivo ejemplo de la mujer elegida y consagrada, de la virginidad fecunda, de la pobreza que colma de bienes, de la obediencia incondicional a la voluntad salvadora de Dios. Así, a pesar de la variedad de formas de vida, siempre hay unos elementos fundamentales comunes para todos los consagrados, que imitan a María: la dedicación a las cosas de Dios, el seguimiento fiel de Jesucristo, la vida centrada en la caridad fraterna, la profesión de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia. Solamente la identificación total con Cristo puede explicar y dar justificación a la Vida Consagrada.


Portada
Directorio
Ediciones Anteriores
Arquidiocesis de GDL
Pág. Principal