Edición 388
11/07/2004

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Congregación de Siervas de Jesús Sacramentado
A cien años de su fundación

Arnold Omar Jiménez Ramírez

La historia comenzó el 18 de julio de 1901, cuando se cometió un sacrilegio en la Capilla del Santísimo, en Ciudad Guzmán: Sustrajeron un copón que contenía Hostias consagradas. Al Padre Silviano Carrillo Cárdenas, un sacerdote enamorado de la Eucaristía, el infame hecho lo impulsó a organizar diversos actos de desagravio a Jesús Sacramentado. Al ver unas personas que depositaban lamparitas ante el sagrario pensó: «Si en lugar de lámparas, fueran personas las que estuvieran constantemente adorando a Jesús Sacramentado...». Por otro lado, perdonó al hombre que cometió el robo sacrílego y expresó: «Ese hombre no sabía lo que hacía; no había recibido educación cristiana...».

Por ello, el 25 de noviembre de 1904, fundó la Congregación de Siervas de Jesús Sacramentado para adorar a Jesús en el sagrario y educar cristianamente a la niñez y juventud. Desde entonces, las Siervas adoran, aman y enseñan a amar a Jesús Sacramentado.

Cien años adorando y educando

El carisma que les heredó el Siervo de Dios Silviano Carrillo a sus hijas espirituales es: Eucarístico-educativo, y lo hacen vida mediante una espiritualidad eminentemente eucarística, y un gran amor y devoción a la Santísima Virgen, a quien Silviano Carrillo ofreció su fundación, además de que enseñó a sus hijas a tener devoción al Señor San José, por ser el Patrono de Ciudad Guzmán.

Siendo la educación cristiana de la niñez y juventud, el apostolado particular de la Congregación, las Siervas de Jesús Sacramentado lo llevan a cabo con disponibilidad total a la misión de la Iglesia y bajo la dirección de la jerarquía. Actualmente, esta congregación sirve a la Iglesia en quince Estados de la República Mexicana, en Estados Unidos, Guatemala y Perú.

Siervo de Dios, Silviano Carrillo
Sacerdote, obispo y fundador

Hablar de los cien años de la fundación de la Congregación de Siervas de Jesús Sacramentado, nos remite, inevitablemente, a Silviano Carrillo, sacerdote que ejerció su ministerio y dejó profunda huella en Ciudad Guzmán, hasta que fue preconizado como Obispo de Culiacán, donde falleció a los pocos meses.

Durante 21 años en Ciudad Guzmán, desarrolló su labor; atendió no sólo la espiritualidad de sus feligreses, sino también la cultura, el progreso. Se distinguió por ser:
• Apóstol de la educación. Consideró la escuela como un lugar óptimo para evangelizar, pues la educación es la mejor obra que se puede emprender en beneficio de la gente. Su ideal educativo fue: «Formar hijos de la Iglesia y ciudadanos de la Patria». Fundó cinco escuelas en Ciudad Guzmán.

• Sembrador de la paz y la justicia. Por todos los medios se preocupó por el bien de sus feligreses. Promovió la recíproca ayuda de los asociados. Fundó cuatro sociedades mutualistas, una de ellas llegó a tener mil 200 socios.

• Precursor del periodismo. El ejercicio periodístico constituyó una prioridad para Silviano Carrillo, ya que lo consideró un medio para instruir, moralizar, educar y recrear.

• Atento a las necesidades de su época. Con gran visión, buscó proporcionar a sus feligreses todo bien. Instaló en el Orfanatorio Josefino un taller de medias y calcetines para ayudar a su sostenimiento y que las niñas aprendieran un oficio. Construyó el Hospital de San Vicente, obra que aún persiste y en 1913, a petición del H. Ayuntamiento de Ciudad Guzmán dirigió la construcción del mercado, motivando al pueblo para que colaborara, como fuera, en esa obra de beneficio colectivo. A causa de la persecución religiosa, no logró concluir la obra. Distribuyó diariamente comida para los reclusos de la cárcel, en aquel entonces, 60 presos. Llevó a Zapotlán El Grande la primera planta de luz eléctrica.

Su intervención en calamidades sociales, fue notable: En 1906 atendió a la población damnificada por causa de una fuerte tormenta; tras un gran terremoto, sucedido en 1911, dispensó ayuda a sus feligreses y cuando una lluvia de arena, azotó en 1913 a la población, también su diligencia se hizo presente.


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