Edición 472
19/02/2006

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Todos podemos dejar de contaminar

Sección Diocesana de la Pastoral de los Derechos Humanos

«La tutela del medio ambiente constituye un desafío para la Humanidad entera: Se trata del deber, común y universal, de respetar un bien colectivo, destinado a todos» (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia –CDSI–, n. 466)

Como parte de nuestra misión de promover y exigir el respeto a la dignidad humana, utilizamos este medio para mover las conciencias de quienes vivimos en esta ciudad respecto al tema de la contaminación atmosférica.
En los últimos años, la Zona Metropolitana de Guadalajara se ha caracterizado por el incremento en los riesgos ecológicos, como es el caso del incendio del Bosque de La Primavera, la falta de abastecimiento y contaminación del agua, el manejo indebido de la basura, la deforestación de las áreas verdes urbanas y el intento de urbanizar zonas de reserva ecológica, propiciado por la falta de planeación urbana.
En las últimas semanas, la contaminación se ha disparado peligrosamente y en especial en la zona de Miravalle y Loma Dorada, donde la calidad del aire ha sido insatisfactoria, lo que genera riesgos a la salud de los habitantes, como asma e infecciones graves de las vías respiratorias.

No es el frío el que contamina

La explicación de parte de las autoridades federales, estatales y municipales, es que el frío provoca una inversión térmica. Se han realizado operativos para detectar vehículos y empresas contaminantes, se ha tratado de hacer eficiente el monitoreo ambiental, se ha dialogado con propietarios de giros contaminantes y en general se ha proporcionado información sobre cómo evitar los impactos a la salud; sin embargo, se aprecia una falta de coordinación de las dependencias que permita atender la emergencia, pero también la ausencia de una planeación integral que lleve a la ciudadanía a disfrutar de un mejor nivel de vida.
«El hombre es a la vez obra y artífice del medio que lo rodea, el cual le da el sustento material y le brinda la oportunidad de desarrollarse intelectual, moral, social y espiritualmente» (Declaración de Estocolmo sobre el Medio Ambiente Humano, ONU, 1972); contar con un medio ambiente sano es esencial para el bienestar de la Humanidad y para el goce de los derechos humanos, incluso el derecho a la vida misma.

El ambiente es nuestra “casa”

Ante esto, la Iglesia, a través de la Doctrina Social, nos enseña: «La tutela del medio ambiente constituye un desafío para la Humanidad entera: Se trata del deber, común y universal, de respetar un bien colectivo, destinado a todos». (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia –CDSI–, n. 466). «La Humanidad de hoy, si logra conjugar las nuevas capacidades científicas con una fuerte dimensión ética, ciertamente será capaz de promover el ambiente como casa y como recurso en favor del hombre y de todos los hombres; de eliminar los factores de contaminación, y de asegurar condiciones de adecuada higiene y salud, tanto para pequeños grupos como para grandes asentamientos humanos» (CDSI, n 465).
Respecto a las autoridades: «Tienen la función de prevenir el deterioro de la atmósfera y de la biósfera... Ofreciendo a los ciudadanos la garantía de no verse expuestos a agentes contaminantes o a residuos tóxicos» (Declaración de Estocolmo sobre el Medio Ambiente Humano, ONU, 1972).

Por este motivo invitamos a los distintos actores:

• A las autoridades en sus tres niveles: Federal, estatal y municipal, a que tomen las medidas necesarias para el control de las condiciones atmosféricas; que propicien y promuevan, entre las empresas que contaminan, nuevas tecnologías para el cuidado del medio ambiente y a que generen políticas de protección al ambiente a largo plazo, donde se incluyan planes de desarrollo urbano que contemplen las necesidades de protección.
• Que se propicie una política distinta en las vialidades de la ciudad; que se invierta en un trasporte público digno y eficiente que propicie en los ciudadanos el menor uso del automóvil; la reforestación de los «pulmones» de la ciudad, mayor atención a la salud de la población y más a las que están afectadas por este fenómeno.
• Hacemos un llamado a la conciencia a los empresarios para que, conforme a una ética responsable, procuren buscar el bien de todos, propiciando en sus industrias una visión responsable en la salvaguarda del medio ambiente.
• A los ciudadanos los invitamos a cuidar nuestra casa, a inculcar en los hogares la conciencia del cuidado del medio ambiente y los recursos naturales.

Si todos ponemos de nuestra parte, tendremos condiciones que nos ayuden a tener una vida digna y sana.


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