El problema de México no son
“Ofensas” de Fox a lavanderas,
Sino “lavado” criminal de dinero:
La tribuna en lavadero,
Convirtieron diputadas;
Sus rabietas indignadas,
Escuchó México entero.
Ojalá esos pantalones,
Mostraran con delincuentes,
Que sin usar detergentes,
Del narco «lavan» millones.
Sigue a la baja la credibilidad
Del pueblo mexicano ante los
Que gobiernan o aspiran a ello:
Extraña a ciertos políticos
Escuchar: «Yo no les creo»,
O les digan: suena feo
Farsantes, falsos y cínicos.
Mas sépanlo de una vez:
Se debe a que en sus campañas,
Y en sus informes con mañas,
Mienten con desfachatez.
El servicio de trolebuses agoniza,
Pero en vez de proponer su cura
Y rehabilitación, exigen su muerte:
Por ser muy viejo y muy lento,
Porque estorba su cableado,
Porque las calles ha afeado,
Y es de los autos tormento.
Hay que mandar al demonio,
A esa chatarra indecente,
No importa que deje a gente,
Sin transporte o patrimonio.
El “Banquete del Hambre” servirá
De ayuda a otros y beneficio propio:
Aflojará carteras y apretará cinturas:
Pudientes, todos los años,
Sin que sufran un calambre,
Con el «Banquete del Hambre»
Ayudan a sus hermanos.
Y si aprovechan receta,
No sólo aportan mil pesos,
Sino que a gordas y a obesos,
Les cae al pelo la dieta.
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