Jesús es perdón y vida
Éstas son palabras impresionantes si las consideramos en toda la profundidad de su significado; son las que escuchamos este día en el Evangelio. Jesús tiene poder para perdonar los pecados, y eso ya es muchísimo. Pero, ciertamente, no se queda allí, porque el perdón engendra vida y la vida invade todo el ser de la persona humana y la llena de todos los otros bienes que necesita para llegar a su plenitud y para ser totalmente feliz.
Durante este año, consideraremos repetidamente la palabras que Jesús dijo una vez y para siempre: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida». Se trata de palabras reveladoras que fueron pronunciadas para que las escuchara todo aquél que quiera ser discípulo de su Evangelio y profeta de su amor. El Señor Jesús quiere perdonar a todos y a cada uno para llenarles toda la vida de luz y de alegría, y para capacitarnos a todos a vivir esa novedad de vida que Él mismo nos enseñó con su Evangelio.
Esto trae como consecuencia el hecho de que nos libra de la angustia y del temor que sufre nuestro mundo al verse rodeado de calamidades y todo tipo de males; porque sabemos que de todos nos puede librar el Señor y que el amor que Él nos comunica es más grande que todo el mal que ronda por el mundo.
Es cierto también que para que se haga realidad su promesa, tenemos que apoyar la obra iniciada un día por Jesús y encomendada a sus discípulos y seguidores a través del tiempo y del espacio, porque en todos los lugares de la Tierra hay quienes necesitan que se les anuncie la Palabra eterna del Evangelio que Jesús nos dejó como promesa de Salvación.
1ª Lectura: Isaías 43, 18-19.21.22.24-25: Por boca del profeta, Dios invita a vivir el presente y olvidar el pasado, llegando a afirmar: «Yo he borrado tus crímenes y olvidado tus pecados sólo por amor...».
Salmo 40: «Sáname, Señor, porque he pecado contra Ti».
2ª Lectura: 2ª de Corintios 1, 18-22: Jesucristo no fue primero «sí», y luego «no». Todo Él es un «sí». Por eso, en Él todas las promesas de Dios se hacen realidad.
Evangelio: San Marcos 2, 1-12: Jesús cura al paralítico y le devuelve la dignidad, perdonando sus pecados, porque Él tiene el poder suficiente para curar y para perdonar los pecados.
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