Edición 472
19/02/2006

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La Doctrina Social de la Iglesia arroja su luz
La Iglesia sí habla de política

Xóchitl Zepeda León

• Lo cierto es que siguiendo con la esperanza que brinda el Evangelio y que es palabra de vida para los católicos, hacemos nuestra esta proclamación: «El fracaso de la realeza en el plano histórico no llevará a la desaparición del ideal de un rey que, fiel a Yahvé, gobierne con sabiduría y realice la justicia»
(CDSI, P. 210)

No hay duda de que México vive momentos cruciales en su historia política y social, marcada por un periodo de transición democrática que dio lugar y oportunidad a que en el año 2000 un nuevo partido político, después de 70 años de gobierno unipartidista, gobernara el País, independientemente de sus aciertos o fracasos.

Lo importante es que nuevamente hoy los mexicanos tenemos la oportunidad y responsabilidad de ser participantes directos en un proceso electoral para elegir al nuevo Presidente de la República, quien encabezará el destino de México en los siguientes seis años, así como a los legisladores, que coadyuvarán en la dirección del País.

Dentro de este proceso, muchos y hasta lastimosos han sido los comentarios y sugerencias sobre el papel que deberá asumir la Iglesia Católica en esta coyuntura política que atraviesa el País; desde aquéllos que, aludiendo la Constitución Política, resaltan la necesidad de que la Iglesia permanezca al margen de la misma, hasta los que, dada la carencia de ética que ha caracterizado el proceso pre-electoral, claman por una orientación al pueblo católico, que es mayoría, para tomar una decisión acertada y coherente con los principios y valores que rigen la vida de los creyentes mexicanos.

Lo cierto es que, la luz que brinda la Sagrada Escritura y que es palabra de vida para los católicos, hacemos nuestra esta proclamación: «El fracaso de la realeza en el plano histórico no llevará a la desaparición del ideal de un rey que, fiel a Yahvé, gobierne con sabiduría y realice la justicia» (CDSI, p. 210).
Por lo anterior, Semanario desea dar a conocer a sus lectores lo que la Doctrina Social de la Iglesia (cuyos principios recogen de manera integral las aspiraciones del hombre) considera como política y por qué la Iglesia no puede desligarse de la misma, de los gobernantes y de los procesos coyunturales que marcan los destinos de los hombres, a los cuales está obligada a apoyar y orientar desde la perspectiva espiritual, ética y moral.
Con esto debe quedar muy claro que la Iglesia no se aparta de su misión cuando habla sobre materia política, porque con ella habla del hombre y de la Humanidad entera.


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