Edición 546
22/07/2007

Tema de la Semana

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Padres y verdugos
Infanticidios o filicidios en Jalisco
Muchos casos, pero no suficientes
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Padres y verdugos

Víctor Manuel Pazarín

En lo que va del año, el número de homicidios perpetrados por padres a hijos, suma catorce en Jalisco; la mayor parte ha ocurrido en la zona metropolitana de Guadalajara

En nuestro País, al igual que en Colombia y Venezuela, es muy conocida la leyenda de «La Llorona», que ejemplifica el infanticidio, pues en ella se narra –desde la época de la Colonia– que una madre muy agobiada por las continuas discusiones por la infidelidad de su marido, un día decide marcharse de su casa, pero antes de hacerlo golpea a sus hijos para enseguida prender fuego a la vivienda, lo que causa la muerte de sus vástagos. Tras los hechos, desesperada, al darse cabal cuenta de la gravedad de su crimen y al ver a sus hijos muertos, se echa a correr, cae en un precipicio y muere... Desde entonces –así se cuenta–, la mujer suele aparecerse en algunos lugares por las noches, profiriendo intensos y prolongados lamentos por la pérdida de sus hijos.
La conseja es bien conocida por todos; sin embargo, hoy en muchos casos se repite la historia.
A este respecto, el encargado del Departamento de Investigaciones del Instituto Jalisciense de Salud Mental de la Secretaría de Salud Jalisco, César González, afirma que en lo que va del año, en nuestro estado se han presentado catorce casos de infanticidio.

Sociedad en proceso de descomposición

A primera vista, la cifra podría no parecer alarmante, mas si le agregáramos el abundante número de suicidios y parricidios –hijos que matan a sus padres– que tienen lugar en la ZMG, se puede deducir que nuestra sociedad está en proceso de una grave descomposición. La ola de suicidios en Guadalajara, por ejemplo, ha alarmado a la Iglesia tapatía, y si a éstos le sumamos las cifras, dadas a conocer en 2006 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), respecto a que «en el mundo se suicida una persona cada 40 segundos», el cuadro resulta sumamente aterrador.
A lo anterior habría que añadir los datos inquietantes sobre el suicidio en Jalisco, producto de una encuesta realizada por el Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la Universidad de Guadalajara, donde se señala que «entre 799 personas, con edades comprendidas entre 17 y 38 años, la mayor incidencia de ideas suicidas se presentó entre jóvenes de 17 a 21 años. Estas cifras coinciden con lo presentado por la Secretaría de Salud, que ubicó la edad más vulnerable entre los 18 y 28 años. En 2005, en nuestro estado, se registraron 385 casos de suicidio, 73 más que en 2000; es decir, hubo un alza de 18.9 por ciento. La cifra tope se alcanzó en 2004, con 406 personas muertas por esta causa, según el Centro de Evaluación e Investigación de la UdeG», lo cual ha provocado, como queda dicho, que los tapatíos tengamos motivos suficientes para pensar que algo está ocurriendo o se está haciendo mal en el seno de esta sociedad contemporánea.

Números rojos

14 casos de infanticidio en el Estado de Jalisco en lo que va del año.
1 persona se suicida cada 40 segundos en el mundo.
17 a 21 años es la edad con la mayor incidencia de ideas suicidas.
18 y 28 años, la edad más vulnerable para cometer atentados contra la vida.
385 casos de suicidio en el estado de Jalisco en 2005, 73 más que en 2000; es decir, hubo un alza de 18.9 por ciento. 406 personas muertas por esta causa en 2004.

El término correcto

El filicidio es un delito que consiste en atentar contra la vida, y es cometido por un progenitor (padre o madre) hacia un menor hijo propio. El término deriva del latín filius, que significa hijo.
Antiguamente, era muy habitual que el filicidio, al igual que el parricidio u otras figuras similares, fuese penado como un delito independiente. Hoy es más común que se emita la condena por homicidio y, en su caso, agravado por la proximidad familiar con la víctima.
Si una madre mata a su bebé recién nacido para ocultar su deshonra, comete un infanticidio; si, en cambio, lo hace en otro tiempo y por distinta motivación, incurre en filicidio.


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