Preseminarios
Promesas y esperanzas para la Iglesia del mañana
Es asombroso percatarse cómo la vocación al Sacerdocio no ha perdido su atractivo pese a los tiempos que corren, cómo los aspirantes son capaces de dejarlo y darlo todo por el Maestro, que tiene una impresionante fuerza en su voz y en su mirada
• Adrián Ramos Ruelas
2º de Teología, Seminario Mayor de Guadalajara
Pensando a futuro, nos podemos dar cuenta de que los sacerdotes del mañana tienen que ser llamados, seleccionados y formados hoy. Mas, ¿quiénes serán aquéllos que han de orientar a los católicos del mañana?; más aún, ¿cómo han de ser los que, en nombre de Cristo y de su Iglesia, conduzcan a una sociedad que exige cada vez más y mejores líderes morales? La respuesta salta a la vista. En espacios como los Preseminarios, recién concluidos en Guadalajara y en las casas auxiliares de Ahualulco de Mercado, La Barca, Cuquío y Totatiche, se ha hecho como sucede anualmente, un consciente proceso de selección de niños, adolescentes y jóvenes que han de engrosar, a partir de septiembre, las aulas del Seminario Diocesano de Guadalajara.
Pero, ¿en qué consiste el proceso de selección?
Se trata de una serie de entrevistas en las que el joven preseminarista va manifestando su sentir al pisar por vez primera en la mayoría de los casos el Seminario. El aspirante, expone, en primer lugar, que ha sido una decisión libre haber aceptado la invitación (algunas veces sí es por la influencia de padres de familia o familiares directos); expresa también qué le ha ido pareciendo la convivencia con sus compañeros y formadores, qué le llamó más la atención y por qué, qué le ha desagradado por el momento. En cada entrevista se sigue el mismo proceso hasta llegar a la definitiva, en la que el niño, adolescente o joven determina si se queda como alumno interno o no tiene interés de seguir por ahora, o definitivamente, el estilo de vida que ofrece el Seminario. De esta manera, al concluir la experiencia del Preseminario, se dan a conocer los resultados al término de la Misa de clausura.
Los aspirantes que deciden quedar como internos reciben, junto con sus papás, las indicaciones y normas que han de acatar como nuevos seminaristas. Existe también una modalidad para el niño o adolescente que no decide internarse de momento, pero que no desea perder contacto con el Seminario, pueda asistir a fin de cada mes (el cuarto sábado y domingo) a la casa del Seminario; éstos son los llamados «seminaristas en familia». Finalmente, aquéllos que vivieron la aventura del Preseminario y no tuvieron más interés que experimentar esta semana singular en su vida, se van con diferentes impresiones a continuar su vida normal, pero llevando firmes bases de humanismo cristiano, y con el grato recuerdo de haber conocido, disfrutado y considerado por unos días, la forma de vivir de un seminarista.
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