Eutanasia, ¿asunto político o humanitario?
• Víctor Manuel Pazarín
Ante la propuesta de ley emitida por algunos representantes políticos en el Distrito Federal, ofrecemos a los lectores ciertos aspectos que contribuyen al entendimiento del tema, y sobre todo el pensamiento de la Iglesia Católica que lo ilumina desde el documento Iura et bona, y el libro La eutanasia: 100 cuestiones y respuestas sobre la defensa de la vida y la actitud de los católicos
Algunos analistas sociales lo veían venir; después de que en el Distrito Federal los asambleístas legislaran en favor del aborto, la eutanasia sería otro tema a proponer. Y en efecto, actualmente, ya en la capital mexicana algunos sectores de la cúpula partidista dominante se han propuesto, llevar también ante la Asamblea de Representantes una propuesta de ley para que se legalice la llamada «muerte dulce», o «muerte digna», en el caso de enfermos terminales.
De allí que tanto la aprobación del aborto, como la propuesta de la eutanasia tengan sesgos muy claros, más políticos que humanitarios. Y en los cuales la sociedad vuelve a quedar marginada en cuanto a la toma de las decisiones cupulares, y en la que ésta debería ser la primera consultada antes de llevar a instancias legales asuntos tan delicados, que tienen que ver con el futuro de las familias y de toda la sociedad.
Sin embargo, la Iglesia Católica ha sido muy clara en estos puntos del aborto y la eutanasia desde hace ya mucho tiempo, y su postura está asentada en algunos documentosm como el Iura et bona que El Vaticano diera a conocer el 5 de mayo de 1980, donde se habla de la vida y su valor.
En este texto se declara: «La vida humana es el fundamento de todos los bienes, la fuente y condición necesaria de toda actividad humana y de toda convivencia social», y por lo tanto el Estado, de acuerdo con la ley, tiene como uno de sus deberes primordiales, respetar y hacer respetar los derechos fundamentales de la persona; y uno de ésos el principal, es precisamente el derecho a la vida».
Conocimiento y desconocimiento
En el caso de la eutanasia, como en muchos de los temas que tienen que ver con la sociedad, con la vida de seres humanos, es conveniente tener claro su significado, porque durante el transcurso de la historia ha tenido variaciones, debido a las interpretaciones.
Para el caso es fundamental que todos sepamos el significado del término, pues está comprobado que a través del desconocimiento de las cosas, se puede engañar a las personas, máxime en esta polémica sobre la eutanasia.
Diferentes significados
El Comité Episcopal para la Defensa de la Vida, dependiente de la Conferencia Episcopal Española, presentó a la opinión pública, en febrero de 1993, el libro La eutanasia: 100 cuestiones y respuestas sobre la defensa de la vida y la actitud de los católicos, donde define a la perfección todo lo referente a este asunto.
De este libro hemos tomado algunos fragmentos, porque los consideramos indispensables para la mayor comprensión al respecto de los lectores:
«La palabra “eutanasia”, a lo largo de los tiempos ha significado realidades muy diferentes. Etimológicamente, eutanasia (del griego “eu”, bien, “thánatos”, muerte) no significa otra cosa que buena muerte, bien morir, sin más.
Sin embargo, esta palabra ha adquirido desde antiguo otro sentido, algo más específico: procurar la muerte sin dolor a quienes sufren. Pero todavía este sentido es muy ambiguo, puesto que la eutanasia, así entendida, puede significar realidades no sólo diferentes, sino opuestas profundamente entre sí, como el dar muerte al recién nacido deficiente que se presume que habrá de llevar una vida disminuida; la ayuda al suicida para que consume su propósito, la eliminación del anciano que se presupone que no vive ya una vida digna, la abstención de persistir en tratamientos dolorosos o inútiles para alargar una agonía sin esperanza humana de curación del moribundo, etcétera».
|