Edición 549, Domingo 12 de agosto de 2007
Eutanasia: Naturaleza homicida
La vida es el fundamento de todos los bienes, la fuente y condición necesaria de toda actividad humana y de toda convivencia social, y por lo tanto, el Estado, de acuerdo con la ley, tiene como uno de sus deberes primordiales respetar y hacer respetar los derechos fundamentales de la persona, y uno de esos derechos el principal es el derecho a la vida.
Las súplicas de los enfermos muy graves que alguna vez invocan la muerte no deben ser entendidas como expresión de una verdadera voluntad de eutanasia; son casi siempre peticiones angustiadas de asistencia y de afecto. Además de los cuidados médicos, lo que necesita el enfermo es amor y calor humano con el que pueden y deben rodearlo todos aquellos que están cerca.
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Obispo Francisco
Gómez de Mendiola
Un hombre de virtudes probadas
• IGLESIA EN LA SEMANA
Celebran Día del Párroco
Sacerdotes supervisan obras en el Santuario de los Mártires
• MUNDO CATÓLICO
Muere en Francia el Cardenal
Jean-Marie Lustiger
Un judío convertido al catolicismo
• OPINIÓN
Pulso de la Fe
La nueva ética mundial
es la erosión de la fe
• LA LLAVE
SEJUVE 2007:
¡Una semana hecha a tu medida!
Semanario
• ESPECIAL
Marchas y plantones:
El derecho a manifestarse
El gran reto de cualquier regulación constitucionalmente correcta es lograr un balance, una ponderación razonable entre el derecho de manifestación y el derecho a la libertad de tránsito, cuando los movimientos transcurren por la vía pública.
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