Edición 562
11/11/2007

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Mártires mexicanos beatificados
Testimonios de vida ejemplar

Cristina Elizabeth Díaz Morales

La vida de estos beatos es, sin duda alguna, testimonio de entrega y de amor por Cristo, pues sin importar los sufrimientos, derramaron su sangre durante la persecución religiosa española


La Infantería Navarra marcha durante la Guerra Civil española.
Foto: Especial

Los dos mexicanos, Gabriel Escoto Ruiz y Luciano Hernández Ramírez, que fueron beatificados en Roma el pasado 28 de octubre, junto con otros 496 mártires, son ejemplo a seguir para todos los católicos, en especial para los mexicanos.
El secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Tarcisio Bertone, destacó la «vida ejemplar» de los dos mártires mexicanos beatificados, junto con otros 496, fallecidos durante la persecución religiosa española, en una solemne ceremonia efectuada en la Plaza de San Pedro.
Durante la homilía de una Misa que encabezó el purpurado italiano ante más de ocho mil peregrinos, pidió también que su elevación a los altares lleve a México «frutos de auténtica vida cristiana».

Vida ejemplar

El Cardenal Bertone se refirió así a Gabriel Escoto Ruiz y Luciano Hernández Ramírez; hizo lo propio con un cubano y otros dos franceses, quienes formaron el grupo de los beatificados no-españoles.
«Vivieron una existencia ejemplar, dedicados plenamente a sus diferentes apostolados, convencidos de la opción religiosa que habían hecho o del cumplimiento de sus valores familiares», indicó.
«Estos testigos humildes y decididos –agregó–, son luminarias que orientan nuestra peregrinación terrena; nos ayudan para que, en la hora presente, no nos dejemos vencer por el desaliento o la confusión, evitando la inercia o el lamento estéril».

¿Quiénes son?

Gabriel Escoto Ruiz
Del matrimonio a la religión

Nació en 1878 en el rancho Agua Caliente, en Atotonilco el Alto. En 1900 se mudó a la Ciudad de México, y en 1926 se casó con Rosa Orozco. Tras ocho años de matrimonio, ambos decidieron iniciar la vida religiosa y viajaron a Roma para obtener un indulto apostólico, el cual les fue otorgado en marzo de 1935.
Ingresó a la Orden de los Carmelitas Descalzos bajo el nombre de «José María». El 14 de octubre de 1935 vistió por primera vez el hábito de novicio, y esperaba profesar sus votos un año después, pero la persecución religiosa se lo impidió, por lo que tuvo que abandonar el convento; fue apresado y fusilado el 29 de julio de 1936, a la edad de 57 años.

Luciano Hernández Ramírez
Joven en el Cielo

Nació en San Miguel el Alto, Jalisco, en 1909; estudió en el Seminario de Guadalajara, pero debido a la persecución religiosa que se desató durante el Gobierno de Plutarco Elías Calles (1926-1929) se vio obligado a viajar a España.
En aquel país ingresó a la Orden de los Dominicos en Corias, Asturias, donde tomó el nombre de «Reginaldo»; fue ordenado sacerdote en 1933, y tres años después, debido a la intolerancia religiosa, intentó acogerse en la embajada de México, pero le cerraron las puertas.
Fue detenido el 13 de agosto de 1936 y tras confesar abiertamente que era «el religioso mexicano al que buscaban», fue llevado a un centro de detención ubicado en la localidad de Lista, donde fue ejecutado ese mismo día cuando tenía 27 años.


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