Edición 562
11/11/2007

Serial • México tierra de Cristos

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Imaginería de pasta de caña

Lic. A. Alejandro Romero Hernández

Las imágenes de pasta de caña constituyen una de las mejores pruebas del sincretismo entre los gentiles habitantes de Mesoamérica y los primeros españoles que llegaron al Nuevo Mundo


Imagen del Señor Milagroso de Magdalena, Jalisco.
Foto: Especial

Estas obras artísticas son anónimas, ya que no se acostumbraba firmar las esculturas, pero, por su manufactura, se puede identificar el lugar donde fueron elaboradas y, ocasionalmente, a su autor

Una de las grandes aportaciones que México ha dado al mundo, son las imágenes religiosas elaboradas, durante el tiempo de la Colonia, con pasta de caña de maíz, que son reconocidas por su mística belleza, tanto en México como en el extranjero, superando su época y geografía desde el momento mismo en que inició su producción, ya que de inmediato fueron reconocidas y veneradas por los conquistadores, los primeros frailes evangelizadores y colonos, e incluso por los recién evangelizados gentiles.
Gracias a las crónicas de los frailes que acompañaron a los primeros conquistadores y colonizadores, se conoce la grata impresión que les causó la técnica de la pasta de caña de maíz en la manufactura de imágenes, aunque en ese momento nadie se ocupó por describir la técnica utilizada. No es sino hasta siglos después que iniciaron las investigaciones para describirla.
Las esculturas de pasta de caña fueron elaboradas tanto en gran formato para uso litúrgico, como en formato pequeño para uso doméstico. El tema preferido, y más solicitado a los imagineros de la pasta de caña, fue la figura del Cristo crucificado; después, las de la Virgen María en sus diferentes advocaciones, en especial la de Guadalupe; santos, entre las que sobresalen las imágenes de Santo Santiago y, las especialmente raras, del Niño Dios, algunas con hermoso cabello dorado.

El arte indígena conquistó a los españoles

En una descripción que data del siglo xvi, se mencionan así las imágenes de pasta de caña: «No hay retablo ni imagen que no la retraten, ni contrahagan; pues de bulto, de palo o de hueso, las labran tan menudas y curiosas, que por cosa muy de ver las llevan a España; como también los crucifijos huecos de caña, que siendo de la corpulencia de un hombre, pesan tan poco, que los puede llevar un niño; y tan perfectos, proporcionados y devotos que hechos, como dicen, de cera, no pueden ser más acabados» (Fr. Gerónimo Mendieta. tomo II, página 55. 1596).
Y más adelante, apunta: «Han sido estos tarascos los que han dado al cuerpo de Cristo Nuestro Señor la más rica representación».
Un material y un proceso totalmente indígenas fueron aprovechados en la creación de imágenes religiosas cristianas, aportando los primeros españoles la técnica europea para recubrirlas y policromarlas, haciéndolas de esta forma menos endebles y dando al mundo, por resultado, algunas de las más hermosas imágenes cristianas que, no obstante el tiempo transcurrido, actualmente aún conservan su gran esplendor y belleza, y son conservadas y observadas con respeto y admiración.

En la actualidad, hay numerosos escultores y artesanos que trabajan con éxito, y se puede decir que se ha recuperado y se encuentra asegurado el futuro de la pasta de caña de maíz y la producción de imágenes con esta técnica prehispánica

Historia de un arte

En el año de 1525 llegaron los primeros misioneros franciscanos a Michoacán, y al observar a los gentiles del lugar, su religión y sus costumbres, se dieron cuenta de la forma y técnica para hacer las imágenes de sus dioses. Gran asombro y agrado debió causarles la técnica de la pasta de caña y lo ligero de su peso.
Con el honorífico renombre de «Padre de los Indios» fue conocido don Vasco de Quiroga, quien llegó a tierras michoacanas durante el primer tercio del siglo xvi. La ciudad de Pátzcuaro habría de ser singularizada, respecto de los demás pueblos, por el Obispo Quiroga, ya que en el año de 1540 fue repoblada con 30 mil indígenas y 28 familias españolas, y elegida para ser la capital de toda la Provincia.
Conforme a las indicaciones y planes de don Vasco, se repartieron diversas funciones a cada pueblo de Michoacán, según la calidad y funcionalidad de cada región. Cada pueblo se fue especializando en una labor, correspondiendo el trabajo de la pasta de caña, precisamente a Pátzcuaro.

Famosas imágenes de Pátzcuaro

Las imágenes fueron conocidas y admiradas no sólo en la Nueva España, sino también en la Península Ibérica.
Se tiene la certeza de que, durante la Colonia, hubo por lo menos tres grandes centros de producción: Pátzcuaro, que fue donde inició, así como la ciudad de México y Querétaro.


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