Visita de Benedicto XVI
El Estados Unidos que encontrará el Papa en su viaje
• Pbro. John Flynn
Benedicto XVI llevará esperanza a un país que atraviesa momentos difíciles. El actual contexto está marcado por la «recesión» o «desaceleración económica», las «heridas todavía abiertas en la Iglesia por los casos de abusos sexuales», la «difícil gestión de la inmigración» y el «panorama bélico» mundial que empaña el horizonte
Nueva York.- Benedicto XVI visitará la Unión Americana del 15 al 20 de abril, ante un panorama poco alentador. Así lo evidencia el presidente de la Asociación Católica de Líderes Hispanos (CALL, por sus siglas en inglés), Mario J. Paredes, quien traza un diagnóstico del país, y afirma que en este contexto «los católicos entendemos esta visita del Papa a nuestras Iglesias particulares como un algo que debe fortalecer nuestra fe».
Problemas que se hacen crisis
«Benedicto XVI nos visita en un tiempo condicionado y caracterizado por circunstancias difíciles no sólo para el acontecer de EEUU, sino para la historia de todo el Continente Americano y el mundo», aclara.
«Hoy vivimos un preocupante y evidente momento de “recesión” o “desaceleración” de la economía, con todo lo que ello significa: menos posibilidades laborales y, con ello, menos oportunidades de alcanzar bienestar personal y social; vale decir, a una educación cualificada, vivienda, mejor atención en salud, etcétera».
Elecciones y contradicción
«Nos encontramos, además, inmersos en una contienda electoral por la presidencia de la nación, en la que gubernamentalmente están en juego y son temas relevantes e inaplazables asuntos tan delicados y polémicos como la guerra, el derecho de los no nacidos, la política exterior de EEUU, la moral sexual pública, la reforma migratoria en búsqueda de derechos ciudadanos para quienes engrandecen con su trabajo la economía del país y luego, en pago, son abusados, explotados, maltratados y perseguidos».
La inmigración no está resuelta, advierte: «Existe un tratamiento a los inmigrantes que riñe con la presentación que hace EEUU ante el mundo como puerto y oasis de libertad, de democracia y respeto por los derechos civiles y la dignidad del ser humano.
»Nos encontramos, como si todo lo anterior no bastase, inmersos en conflictos bélicos en distintos puntos del planeta, especialmente en Iraq».
Una mirada interna
Mario J. Paredes también traza un cuadro eclesial: «Al interior de la Iglesia Católica que peregrina en esta nación, la crisis social no es un hecho ajeno. Nos acompañan, aún frescas, las heridas causadas por los recientes escándalos de abuso sexual en los que se vio involucrado gran número de ministros ordenados, así como una cada vez más preocupante merma en las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa, y el permanente desafío de construir, en medio de tanta diversidad nacional e inmigrante, la “catolicidad” y el ecumenismo; diversidad que tiene rostros concretos: los de más de 46 millones de hombres y mujeres de origen hispano habitantes en esta nación (la inmensa mayoría de ellos, con raíces e identidad católicas), sin contar con los números crecientes de la inmigración que procede de Europa, Asia y África.
Todo lo cual constituye, actualmente, a los inmigrantes, en más de la cuarta parte de la población de EEUU.
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