Con estos políticos necios, cualquier
intento de la imprescindible reforma
energética está condenado al fracaso:
Aún no saben de qué trata,
Pero ya desde ahora libran
Unas furiosas batallas,
Con golpes bajos y fintas.
Cuando tengan ya en la mano,
El proyecto harán añicos,
Pues a ineptos y sectarios,
El País les vale un pito.
Afirmaron los ricos que invertirán
en México más de 200 mil millones
en la apertura de fuentes de trabajo:
No es fineza, ni es regalo,
Es inversión con ganancias,
Pero muchos desempleados,
Tendrán un salario y chamba.
Una fábrica, una empresa,
De los dueños del billete,
Vale más que mil promesas,
De los amos del trinquete.
Cada vez ascienden más los índices de
contaminación urbana, que en vano se
combaten, pues irán de mal en peor:
Son inútiles campañas,
Contra esmog, gases y polvo,
Auto nuevo o vil chatarra,
Contaminantes son todos.
Y aunque exijan afinarlos,
Hoy que son millón y medio,
Cuando acaben, duplicados,
Estarán como conejos.
Primero nos dijeron que saldríamos
beneficiados con «horario de verano»;
Hoy dicen que es México el que gana:
Nos tragamos el anzuelo,
Al reloj adelantar,
Pues cobraría mucho menos,
La Comisión Federal.
Hoy sabemos que este horario,
Le sirve al País completo;
Hay que tragarse el engaño,
Porque la Patria es primero.
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