Edición 585
20/04/2008

Iglesia en la Semana

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Los Mandamientos de la Iglesia
No matarás

Pbro. Paulo Alejandro González Enríquez


El Quinto Mandamiento, más que una negación, es una salvaguarda del bien más elemental y alto en el orden natural: la defensa y conservación de la vida, como don divino.

La grandeza de un don tan misterioso como es la vida se preserva en un Mandamiento tan poco comprendido o muchas veces tan reducido a un "no matarás", omitiendo aspectos tan primordiales como la vigilancia y cuidados que merece don tan sorprendente, ya que toda vida humana ha de ser considerada como algo sagrado, al ser desde su mismo origen una acción creadora de Dios.

En razón de profundizar y comprender mejor este Mandamiento, puntualizaremos algunos aspectos que se relacionan con el cumplimiento del precepto y que en los últimos años se han multiplicado, propiciando una confusión o ignorancia en aspectos que de una manera directa o indirecta atentan contra la vida, fundamento base del Quinto Mandamiento.

CULTURA DE LA MUERTE

La complejidad de este Mandamiento no se da en sí mismo, sino en nuestra pobre comprensión que se enmarca en la segunda tabla de la ley divina, que ha de velar por el amor al prójimo. Y si todo amor humano parte de la vida misma, su transmisión y conservación son parte esencial del cumplimiento de este precepto. Y para mejor comprender los alcances del mal entendido "no matarás", presentaremos los pecados que atentan contra éste.

Las prácticas de acciones directamente atentatorias contra la transmisión y conservación de la vida son principalmente seis: esterilización, anticoncepción, aborto provocado, manipulación genética, fecundación artificial y eutanasia.

ESTERILIZACIÓN

Es la intervención quirúrgica que suprime, en el hombre o en la mujer, la capacidad de procrear. Hay dos tipos: terapéutica y directa. La primera viene como una exigencia para salvar la vida o conservarla; esta es lícita si tiene como fin preservar la vida y si se dan las condiciones siguientes: que la enfermedad sea grave; que la esterilización sea el único remedio para recobrar la salud o conservar la vida; que la intención sea la de curar y no la de esterilizar.

La directa es la que tiene como fin único hacer imposible la generación de una vida. Esto es pecado, puesto que va contra el uso natural de la capacidad sexual, que es la procreación.

ANTICONCEPCIÓN

Es cualquier modificación introducida en el acto sexual natural, con objeto de impedir la fecundación. Los procedimientos pueden ser varios, como la interrupción del acto sexual, llamada onanismo; la utilización de dispositivos mecánicos o preservativos, así como el uso de productos farmacológicos.

La gravedad de las prácticas anticonceptivas estriba principalmente en la desconexión que producen entre el acto sexual y la finalidad natural que le es propia.

ABORTO

Por aborto debemos entender la expulsión, del seno materno, casual o intencionada, de un feto, y puede ser espontáneo y procurado. El espontáneo, también llamado casual o natural, es cuando las causas que lo provocan no dependen de la voluntad de los hombres; es involuntario, y por lo mismo, de ninguna manera es pecado. El procurado es cuando es causado por una intervención del hombre, y puede ser directo o indirecto. El primero es cuando se busca la muerte del feto y su expulsión del seno materno; el indirecto es el que se causa como efecto secundario e inevitable, previsto pero no querido, sólo permitido; es efecto de una acción que es en sí misma buena. Por ejemplo, para curar a la madre de alguna enfermedad grave, se le administran fármacos que pueden tener como efecto secundario la muerte del feto.

La gravedad del aborto está en procurar la muerte a un ser humano completamente inocente, cometiéndose un asesinato con vergonzosos agravantes. Es un pecado grave. Quienes defienden una mentalidad pro-abortista, difunden que la vida humana ya no puede concebirse como un valor absoluto, sino como algo que depende de la voluntad de otro hombre que se encuentra en una situación ventajosa.

MANIPULACIÓN GENÉTICA

Este apartado debe tener en cuenta, con una especial atención, algunos aspectos en razón del respeto supremo a la vida de todo ser humano, sin importar la etapa en la que se encuentre de su vida. En primer lugar debe existir un respeto al embrión, ya que conforme a la ciencia misma podemos encontrar una presencia personal desde el primer momento de la vida humana y ese ser humano ha de ser respetado y tratado como persona desde el primer instante de su existencia, reconociéndole todos sus derechos. En segundo lugar se debe prohibir explícitamente que los embriones sean tratados como objetos de experimentación, mutilados o destruidos.

Otras formas de manipulación genética son: fecundación entre gametos humanos y animales; gestación de embriones humanos en útero de animales o en úteros artificiales, la clonación, o cualquier intento de obtener un ser humano sin conexión con la sexualidad. Son inmorales pues se oponen a la dignidad de la unión conyugal y de la procreación, y atentan gravemente al respeto del ser humano a su integridad y a su identidad.

FECUNDACIÓN ARTIFICIAL

Para comprender la ilicitud de este acto basta decir que la única forma lícita de unión sexual es dentro del matrimonio, y también que, en el matrimonio, la procreación ha de ser el resultado de actos naturales, porque dentro de la Doctrina de la Iglesia se enseña que es ilícito intentar una procreación que no sea fruto de la unión específicamente conyugal, aun cuando se trate del semen y óvulo de los padres.

EUTANASIA

El valor de la vida no está en su productividad material o en su ausencia de dolor o enfermedades, sino en sí misma. El valor de la vida va más allá de una visión utilitaria de los seres humanos. Este proceder no es lícito, cualesquiera que sean las razones que se aduzcan. La eutanasia, inventada por la piedad pagana, no es otra cosa que un asesinato encubierto.

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