Amor que se vuelve olvido
¿Quién dijo que era fácil?
El reto de la educación en México exige a los maestros moldear sin cincel y sin martillo a los hombres y mujeres que dentro de algunos años habrán de convertirse en los líderes de nuestro País.

Lo más satisfactorio de mi trabajo es la convivencia con los niños. Con ellos aprendo la sencillez de la vida, y a dar y recibir amor
• Sonia Gabriela Ceja Ramírez
Ser maestro no es una labor simple; exige esfuerzo, paciencia, dedicación, compromiso y responsabilidad para lograr transmitir los conocimientos, pero sobre todo para conseguir moldear ciudadanos de bien, que sean productivos para México.
Andréa Belem Preciado Villalvazo tiene 26 años y, desde que tenía15, su sueño era ser educadora. En ese tiempo, por azares del destino, comenzó a trabajar en una guardería y fue así como entendió que ésa era su vocación.
Tiempo después ingresó a la Escuela Normal de Jalisco, en donde obtuvo el grado de Educadora. Desde entonces ha trabajado en instituciones particulares, y hace casi 2 años, en un Kinder Estatal.
Después de casi 8 años de experiencia, esta maestra explica que su labor se complica cuando, aparte de lidiar con niños inquietos, debe enfrentar a padres de familia que no comprenden el esfuerzo que requiere estar al frente de un grupo de pequeños cuya energía parece inagotable. Aun así - afirma-, cuando el trabajo se realiza con amor, no hay dinero que pague la satisfacción del deber cumplido.
Niños de ayer Vs niños de hoy
Belem recuerda que cuando era pequeña tuvo una gran inspiradora: “Mi maestra Lupita; ella me ponía mucha atención, y ahí comenzó mi motivación para querer seguir sus pasos. Otro modelo importante fue la maestra con la que trabajé en la primera guardería”.
Los niños de ahora son diferentes a los de hace 20 ó 30 años: “Antes, la imagen del maestro imponía seriedad y respeto; hoy es diferente, siento que la relación va más allá, es más cercana, más familiar, y esto puede ser positivo porque los niños, al tener más confianza, se sienten más comprometidos en las labores de aprendizaje. Tal vez son más críticos y exigentes, pero lo importante es que el niño se desarrolle de manera integral en diferentes ámbitos: social, físico, artístico, académico, etcétera”.

Junto con los educandos, la joven maestra está dispuesta a descubrir el mundo. Foto: Gaby Ceja
Condiciones adversas
En el Kinder donde Belem trabaja, las carencias son muchas: los salones no son adecuados y se cuenta con dos baños para 140 niños.
Su labor en ocasiones no es valorada: “Los padres de familia, en ocasiones, no entienden la importancia de esta etapa de la formación; lo ven como una guardería donde los niños se entretienen un rato. También hay algunos que sí son concientes de que ésta es la primera etapa de la escuela, donde los niños aprenden a socializar y a experimentar cosas nuevas; éste es el primer paso, su primer contacto con el mundo fuera de su familia”.
A pesar de que durante la etapa preescolar se forjan relaciones importantes entre niño y maestro, “a esa edad los niños se olvidan de nosotros fácilmente. Aunque el contacto continúe durante un tiempo, son pocos los que nos ven y nos dicen: adiós, maestra; la mayoría nos olvida”, asegura la educadora, quien afirma que lo más importante que tiene para enseñar a “sus niños, es el valor de la amistad”.
La letra sin sangre
Después de la Procuraduría de Justicia, la Secretaría de Educación Jalisco (SEJ) es la instancia que mayor número de quejas recibe ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de la Entidad.
Tan sólo en el primer trimestre de 2008 la SEJ ha recibido 93 quejas, mientras que la Procuraduría 230.
Los padres de familia interponen denuncias por el “maltrato” que reciben los niños, principalmente durante la hora de ingreso, cuando no los dejan entrar por llegar tarde, o por los “castigos” que los padres consideran excesivos, como cuando los sacan del salón de clases o los llevan a la Dirección.
Luis Arturo Jiménez Jiménez, Director de Quejas de la CEDHJ, advierte que los niños se quejan porque son insultados con adjetivos como “burro” o “flojo”; situación que hasta hace algunos años era considerada como mínima.
Cabe señalar que la Comisión sólo recibe quejas de lo que se registra en las escuelas oficiales, pues en los planteles particulares no tiene competencia.
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