Campaña de Desprestigio
A quince años de la muerte del Arzobispo, los cuestionamientos son muchos: ¿Por qué tantas mentiras en la Procuración de Justicia?, ¿Por qué se destruyeron pruebas fundamentales?,
¿A quién se encubre?
• Juan de la Borbolla R. 
Hace algunas semanas apuntábamos en estas mismas páginas editoriales, la gravedad de esta tremenda triple falta contra los inocentes afectados, contra la Iglesia y ante todo contra Dios, cometida por aquellos sacerdotes católicos que, amparados en la autoridad moral que implica dicho ministerio, abusaron de miembros de su grey.
No es posible soslayar ese enorme pecado, y por ello, Benedicto XVI en persona ha tomado cartas en el asunto desde el inicio de su pontificado.
Pero frente a este hecho cierto, objetivo y dolorosísimo para la Iglesia Católica, que siendo Santa por haber sido fundada por Jesucristo, asume también como buena madre que es, los pecados y los errores de quienes estando bautizados, formamos parte integrante de ese cuerpo místico de Cristo, no podemos soslayar tampoco la auténtica campaña de calumnias que, basada en algunos casos ciertos e injustificables, han creado magnificaciones y generalizaciones que buscan poner en entredicho a todo el conjunto de la Iglesia.
No es para nadie un secreto que existen medios televisivos y periodísticos en Estados Unidos y la Gran Bretaña cuya obsesión primordial radica en atacar por cualquier resquicio que los miembros de la Iglesia católica abramos con nuestra conducta poco testimonial, a todo el conjunto de la Iglesia al tiempo que silencian sistemáticamente cualquier acción eclesial laudable.
Y si no, ellos mismos crean campañas insidiosas, que son secundadas luego por otros medios de muy diversos países del mundo, incluso de mayoría católica, que asumen como reales las auténticas mentiras vertidas por estos medios que odian todo lo que huela a catolicismo, y se solazan inventando leyendas negras de medias verdades.
En las últimas décadas estas campañas han propugnado incidir sobre temas relativos a la liturgia, a la disciplina eclesiástica o a la firme posición de la Iglesia en torno a la Moral sexual y la Bioética. Así, desde la época en que Paulo VI publicó la Humanae Vitae hasta nuestros días, la recurrencia de esta clase de medios ha sido ridiculizar la posición de la Santa Sede en torno al tema del derecho a la vida, asumiendo también una posición mediática avasallante en contra de las posiciones firmes de la Iglesia sobre el celibato sacerdotal o la ordenación de mujeres.
¿Y los católicos? ¡Bien, gracias! Seguimos bajando la cabeza sumisamente ante cada golpe que se le lanza a nuestra Santa Madre la Iglesia, e inclusive en muchos casos, en razón de ese auténtico analfabetismo funcional que padecemos en materia doctrinal religiosa y de historia de la Iglesia, acabamos asumiendo culpas que no tienen razón de ser asumidas y hasta las propagamos con comentarios ignorantes haciendo segunda a la insidiosa malevolencia que esos grupos profundamente anticatólicos propagan.
Es de leerse un libro publicado por Vittorio Messori titulado Leyendas Negras de la Iglesia. En él, el periodista italiano hace referencia a algunos de esos grandes mitos antieclesiásticos, pero sobre todo, refiere la poca capacidad apologética que tenemos hoy en día los católicos.
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