Edición 592
08/06/2008

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Una cadena del chile,
reto para el agro y la industria



• Salvador Y. Maldonado

La integración de una cadena productiva entre la agroindustria de las salsas picantes y los agricultores chileros de Jalisco, sobre todo de las variedades que se venden como chile seco, tiene mucho por avanzar, lo que implica enfrentar el reto de una tendencia creciente de sustituir el chile jalisciense, y el mexicano en general, por productos importados de Asia y Sudamérica.

No obstante, hay un escenario de oportunidades para trabajar hacia un cluster estatal y nacional del chile, máxime que en Jalisco hay una industria salsera que produce mensualmente, mínimo, dos millones de litros de salsa, y existen también, por lo menos, 200 empresas elaboradoras, entre las que figuran algunas ya con actividad exportadora y de gran presencia nacional, así como un amplio número de micronegocios, algunos de éstos de perfil familiar y artesanal, según informó el Presidente de la Sección de Salsas y Botanas de la Cámara de la Industria Alimenticia de Jalisco (CAIJ), José María Ramonet.
A su vez, el dirigente del Sistema Producto Chile (en la modalidad de chile seco), Rigoberto Parga Íñiguez, afirmó que la gran identidad y el sabor característico del chile de Yahualica es un factor para avanzar en el fortalecimiento de la vinculación entre los industriales de las salsas y los agricultores, pese a que, en muchos casos, hay salsas que llevan como ingrediente al chile importado un 75% y sólo un 25 % de producto nacional.

Como conocedor de la producción de chile y como agricultor, señaló que hay todavía mucho por hacer en cuanto a tecnificar la agricultura del chile, como por ejemplo, ampliar la zona cultivada en tierras de riego en la zona de Yahualica y en otros municipios donde la tierra sea apta (dado el tipo de suelo es determinante en lo picante del chile), así como en la elaboración de mecanismos eficientes a fin de comercializar de una manera equitativa este producto. En tal contexto, dicho funcionario mencionó la posibilidad de establecer agricultura por contrato y la venta del chile en esquemas de pignoración para regular la oferta.

Parga Íñiguez refirió que la reciente inversión anunciada de una planta de chile en la región de Yahualica, específicamente la empresa que procesa la marca “Tajín”, es un ejemplo ilustrativo de que sí es posible el encadenamiento entre el campo productor y la industria que requiere del chile.

También apuntó que con tecnología de vanguardia, como el uso de riego por goteo y acolchados, las cosechas de chile podrían elevarse a más de 100 ciento de los rendimientos actuales, que suponen dos o tres toneladas por hectárea de chile ya seco.
Este agricultor recordó que debe retomarse la idea de establecer una marca colectiva para el chile de Yahualica, lo que serviría de estímulo para la identidad y mejor organización de sus agentes productivos.

Por su parte, Rafael Ramírez Echeverría, de la Importadora Padsa, refirió que lo barato del chile procedente de la India y China, marcará una tendencia de aumento de las importaciones de chile seco, dado que el producto asiático maneja precios a menos de la mitad del chile nacional. Pero en contrapartida, argumentó que México consolidará su fortaleza en la producción de chiles frescos.

El potencial salsero

José María Ramonet explicó que actualmente el mercado de la salsa picante tiene un escenario muy prometedor, sobre todo con su demanda creciente en el extranjero, adonde ya han llegado varias empresas jaliscienses, sobre todo a través de brockers, como “Salsa Tamazula” (con su marca estrella “Valentina”), “Tajín” y Grupo Michel con su marca “Guadalupana”. También hizo hincapié en que es destacable el posicionamiento a escala nacional de otras empresas, como “El Chilerito” y “Grupo de la Rosa”.

Este industrial detalló que de las mezclas que haga cada empresa en su fórmula, dependerá el sazón de su producto. Tales mezclas llevan chiles de árbol, morita, pasilla y guajillo, entre otros, que bien podrían ser vendidos en fresco. Resaltó que el reto actual es hacer crecer a las pequeñas empresas y se aprovechen de las oportunidades, lo que ciertamente supone desafíos complejos, como formar una comercializadora que las integre y una marca común que les identifique, así como la organización necesaria para acumular grandes volúmenes estandarizados en calidad.


Números del chile y salsas

El país produce, anualmente, 1.2 millones de toneladas de chile fresco y 100 mil toneladas de chile seco.

Hay un consumo de chile de 8.3 kilogramos al año, per capita.

En Jalisco se producen dos millones de litros de salsa al mes.

Hay 200 empresas salseras en la Entidad.

Durante 2006 se sembraron 1,148 hectáreas de chile para venderse como producto seco.

El municipio líder fue Encarnación de Díaz, con 400 Has. Yahualica sembró 52 hectáreas.

Fuentes: Sagarpa y Cámara Alimenticia de Jalisco.

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