Dilatado su ministerio
60 años de Sacerdote
y 40 como Obispo
Con discreción y modestia, Monseñor Serafín Vázquez Elizalde, residente en Guadalajara tras haber pastoreado las Diócesis de Ciudad Guzmán, Jal., y de Huejutla, Hgo., celebró una Misa de acción de gracias a Dios por el don de diversificar y alargar su ministerio consagrado
• Daniel León Cueva
Universal como es la Iglesia; amplio y variado como es su campo de acción apostólica; impredecibles como son los designios de Dios y los caminos que le destina a sus criaturas, así de extenso y multifacético ha experimentado su trayecto Monseñor Serafín Vázquez Elizalde, fiel a su vocación consagrada.
“Con los brazos en alto, y de rodillas, ¿cómo retribuiré yo a Dios Nuestro Señor todo el bien que me ha hecho?. No tengo con qué agradecerle, pero me pongo en las manos purísimas de la Virgen María, Madre del Sumo y Eterno Sacerdote, para que me guíe y me acompañe hasta la vida eterna”, externó el Obispo Emérito durante la homilía de una Misa, el pasado fin de semana en el Monasterio de las Religiosas Clarisas del Santísimo Sacramento, en el poblado de Santa Anita, Municipio de Tlaquepaque, y en la que concelebraron el Pbro. Antonio Gutiérrez Montaño, Director del Centro Católico de Comunicaciones y Vocero del Arzobispado, así como el Pbro. Paulino Coronado Campos, Responsable de la Sección Diocesana de Radiodifusión.
Rememoró su orfandad desde los 10 años; la angustia de su madre en el lecho de muerte y cómo la Providencia lo fue amparando y conduciendo por el camino hacia el sacerdocio, por el que no había optado en un principio. “Dios me tomó de la mano, me llamó y escogió, y me bendijo. Desde entonces, y sobre todo el día de mi ordenación, tomé a la Santísima Virgen como mi Madre, y le pedí acompañarme en todo momento.
“Ante todo, prosiguió el festejado, debo agradecer el don precioso de la vida, así como el sacerdocio, que exige honrar la propia vida poniéndola al servicio de los demás en nombre de Dios y de su Iglesia. En verdad, el Señor ha hecho en mí maravillas… Ante la desesperanza del mundo sin Dios, Jesús nos ofrece la vida eterna; ante el subjetivismo, el hedonismo y otros antivalores, Cristo nos propone perder la vida, para ganarla”.
Destino y senda
Oriundo de San Martín Xaltocan, Tlaxcala, Serafín Vázquez nació el 13 de septiembre de 1922. Cursó su carrera al sacerdocio en el Seminario Palafoxiano de la Arquidiócesis de Puebla y lo ordenó Presbítero el Arzobispo Ignacio Márquez y Toriz el 2 de mayo de 1948. Se desempeñó como Vicario Cooperador en las Parroquias de La Natividad y del Santo Ángel, de Puebla.
En esa misma Arquidiócesis ejerció como Director y luego Superior de los Misioneros Diocesanos; luego presidió la Comisión Diocesana de los Misioneros Parroquiales y la Misión entre los Indígenas de la Sierra Norte de Puebla, y fungió como Párroco de Santa Teresa del Niño Jesús, en la ciudad arzobispal. La Basílica de Nuestra Señora de Ocotlán, en Tlaxcala, lo honró con el nombramiento de Canónigo. Emprendió, como Postulador, la Causa de Canonización del Siervo de Dios, Ramón Ibarra y González, quien fuera Pastor de esa porción angelopolitana.
Fue el Papa Paulo VI quien lo preconizó Obispo el 16 de marzo de 1968, y el 29 de mayo del mismo año, en la Catedral Metropolitana de Puebla, recibió el Orden Episcopal de manos del Arzobispo Octaviano Márquez y Toriz (hermano y sucesor de quien lo había ungido Presbítero). Se le asignó la Diócesis de Huejutla, a la que gobernó hasta finales de 1977, cuando el mismo Santo Padre lo removió, con el mismo cargo y distinción, a la Diócesis jalisciense de Ciudad Guzmán, a la que renunció por Ley al llegar a la edad límite, y el Papa Juan Pablo II aceptó su dimisión el 11 de diciembre de 1999.
Como integrante del Colegio Episcopal Mexicano, se le encomendó, en otro tiempo, la Infancia y Adolescencia Misionera, dentro de la Comisión Episcopal de Misiones; participó, asimismo, en las Comisiones Episcopales de Pastoral Social y la de Creación de Nuevas Diócesis.
Hoy en día, es asiduo, activo y valioso miembro del Consejo Editorial de este periódico arquidiocesano.
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