Edición 592
08/06/2008

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Semillero de vocaciones

Cenáculos de oración
El Seminario: santuario eucarístico por excelencia


• Joel De Anda García 1° Teología

“El Seminario debe ser el lugar eucarístico de la diócesis por excelencia. Debe ser ejemplo para la misma y debe serlo para sus futuros pastores”. Así es como nos informó de lo importantísimo que debe ser el Amor eucarístico, -el Amor a la Eucaristía-. el rector de esta importante institución de formación sacerdotal, el Excmo. Señor obispo Dn. Miguel Romano Gómez, el pasado 21 de mayo, al dirigirse a la comunidad en pleno de los seminaristas (formandos de las diversas casas desde las secciones de Secundaria, Preparatoria, Filosofía y Teología); en el Santuario de los Mártires. Mencionó que un comunicado dirigido a los diversos institutos de formación vocacional (seminarios diocesanos, y en general para todos los miembros de la vida consagrada), dispone que estas casas deben ser santuarios de adoración eucarística, en razón de las intenciones de la Santa Sede de hacer caer en la cuenta a todos los obispos de las distintas diócesis del mundo, y miembros de la vida consagrada, de que el Seminario y otros centros de formación para consagrados, siempre han de ser esos Cenáculos de adoración.

Una segura forma de adoración perpetua

Dicha encomienda trae consigo la intención de ofrecerlo todo por la santificación, aumento y perseverancia de las vocaciones sacerdotales, como primera prioridad al respecto, y de los demás consagrados. También alienta a las casas de formación de vírgenes consagradas, que tienen la encomienda de la adoración perpetua, para que cada una de ellas adopten, en su oración, una vocación sacerdotal, a ejemplo de la Madre del Sumo y Eterno Sacerdote, que ofrecía desde su silencio y servicio, incluso hasta al pie de la cruz y en Pentecostés, toda su vida en comunión y ofrenda hacia Jesús. Se pide, pues, que en el Seminario se integre una segura forma de adoración perpetua. Asimismo, Monseñor Miguel Romano, nos comunicó que esta intención y adoración, habría de ser llevada a cabo a partir del 30 de mayo en ambas casas de formación, Seminario Mayor (Filosofía y Teología) y Seminario Menor (Preparatoria); coincidiendo con la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, centro, fuente y culmen del Amor eucarístico; nos pidió además, que el modo de realizar esta adoración se hiciera conforme a los lineamientos señalados por los sacerdotes encargados de la formación espiritual de los seminaristas.

Nos llama a estar con Él, primero

Es espíritu de esta exhortación es que seminaristas, religiosos, y consagrados todos, nos ofrezcamos como el Sumo Sacerdote y Víctima, Jesús, aprendiendo a ser discípulos y luego apóstoles y misioneros, para ser enviados a dar testimonio de lo visto y oído en esta singular experiencia. En el fuego del Amor de Jesús, Pan de Vida, se fraguan, acrisolan, u “hornean” las vocaciones sacerdotales y religiosas. Ya se ha insistido con anterioridad, que sin sacerdotes no hay Eucaristía, cuando se trata de pedir por el aumento de las vocaciones; pero hoy también se recuerda que, sin Eucaristía, no hay sacerdotes. Existe un íntimo vínculo de unión entre sacerdocio y Eucaristía; el discípulo sólo podrá aprender de su Maestro si se sienta a sus pies para escucharlo. Cuando Jesús nos llama a estar con Él, cuando nos escoge de entre los demás hombres para seguirlo de manera más íntima, cuando nos enseña que el Amor con amor se paga, entonces es necesario dejarlo todo y consagrarnos a la causa de su Reino, estando con Él, desde el primer momento.

Así pues, el Seminario de Guadalajara, diligentemente, ha iniciado esta adoración perpetua ante el Santísimo Sacramento. Bueno es que todos, delante de Jesús Sacramentado, pidamos al Dueño de la mies, que envíe abundantes operarios, buenos y santos sacerdotes.

 

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