Cristianos y budistas deben cuidar, juntos, el Planeta
Ciudad del Vaticano.- Se hizo público el mensaje del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, presidido por el Cardenal Jean-Louis Tauran, que se envía anualmente a los budistas de todo el mundo con motivo de la fiesta de Vesakh, principal festividad budista que recuerda los tres momentos fundamentales de la vida de Buda.
En el mensaje de este año, titulado “Cristianos y budistas: cuidar del planeta tierra”, se lee que “la tutela del ambiente, la promoción de un desarrollo sostenible y una atención particular al cambio climático, son materia de grave preocupación para todos. Muchos gobiernos, ONGs, multinacionales e institutos de investigación superior, reconociendo las implicaciones éticas presentes en todo el desarrollo económico y social, están invirtiendo recursos financieros y compartiendo conocimientos en el campo de la diversidad biológica, del cambio climático, de la tutela y conservación del medio ambiente.
“También los líderes religiosos ofrecen al debate público su aportación, que no es solamente una reacción a las amenazas más recientes y acuciantes, ligadas al calentamiento global. El cristianismo y el budismo han promovido siempre un gran respeto por la naturaleza y enseñado que debemos ser administradores gratos de la tierra. ¿No podríamos, cristianos y budistas, en ámbito práctico, hacer más para colaborar en proyectos que confirman la responsabilidad que recae sobre cada uno de nosotros?”. (VIS)
La técnica no puede sustituir
el acto de amor de los esposos
Ciudad del Vaticano.- Benedicto XVI recibió a los participantes en un congreso internacional promovido por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, con motivo del 40 aniversario de la promulgación de la encíclica “Humanae vitae”. Afirmó que “en una cultura sometida al predominio del tener sobre el ser, la vida humana corre el riesgo de perder su valor. Si el ejercicio de la sexualidad se transforma en una droga que quiere subyugar a la pareja a los propios deseos e intereses, sin respetar los tiempos de la persona amada, lo que se debe defender no es sólo el verdadero concepto del amor, sino en primer lugar la dignidad de la persona. Como creyentes, jamás podemos permitir que el dominio de la técnica llegue a invalidar la calidad del amor y la sacralidad de la vida”.
La ley natural, continuó, “merece ser reconocida como la fuente en la que se debe inspirar también la relación entre los esposos en su responsabilidad en la generación de nuevos hijos. La transmisión de la vida está inscrita en la naturaleza, y sus leyes siguen siendo la norma no inscrita que todos deben tener en cuenta”.
El Papa manifestó que la vida que nace “es fruto de un amor que sabe pensar y elegir en plena libertad, sin dejarse condicionar más allá del eventual sacrificio exigido. De aquí surge el milagro de la vida que los padres experimentan en sí mismos, verificando como algo extraordinario lo que se cumple en ellos y por medio de ellos. Ninguna técnica mecánica puede sustituir al acto del amor que dos esposos se intercambian como señal de un misterio más grande que los ve como protagonistas y copartícipes de la creación”. (VIS)
La fe y la razón
no son violentas
Ciudad del Vaticano.- El Santo Padre Benedicto XVI recibió a los participantes en el sexto coloquio promovido por el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso y por el “Centro para el Diálogo Interreligioso del “Islamic Culture and Relations Organization” de Teherán (Irán) sobre el tema: “Fe y razón en el Cristianismo y en el Islam”.Los participantes en el encuentro concordaron en los siguientes puntos:
“Fe y razón son dones de Dios al género humano, y no están en contradicción entre sí. La fe puede estar en algunos casos por encima de la razón, pero nunca en contra de ella.
“Fe y razón son intrínsecamente no violentas. Ni la razón ni la fe se deben usar para la violencia; desgraciadamente, una y otra se han usado erróneamente para perpetrarla. En cualquier caso, estos sucesos no pueden poner en cuestión ni la razón ni la fe.
“Cristianos y musulmanes deberían ir más allá de la tolerancia, aceptando las diferencias, mientras son conscientes de lo que tienen en común y dando gracias a Dios por ello. Están llamados al respeto mutuo y, por ende, condenan la burla de las creencias religiosas.
“Las tradiciones religiosas no pueden juzgarse basándose en un único versículo o párrafo presente en sus respectivos libros sagrados. Es necesaria una visión general y un método hermenéutico adecuado para su justa comprensión”.
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