Edición 592
08/06/2008

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Vida Consagrada

Misioneros del Agradecimiento
Que el amor de Dios
no se vuelva contra Dios


DEl pasado viernes 30 de mayo, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, visitó nuestra ciudad el Padre Santiago Martín, fundador de la comunidad Franciscanos de María. Estuvo en el Templo de San Ignacio de Loyola, donde ofreció una conferencia en la que compartió con los asistentes la espiritualidad del agradecimiento que promueven sus misioneros, quienes tienen presencia en 26 países.


La gratitud es una virtud humana, que la fe y la caridad hacen divina, como también grata a Dios.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

Sacerdote, biólogo y periodista, Santiago Martín nació en 1954 en Madrid, España. En 1994 dejó la Orden Franciscana para formar su propia congregación: los Franciscanos de María, Misioneros del Agradecimiento, quienes habiendo recibido la aprobación pontificia, están reconocidos dentro de la Iglesia Universal, y cuenta además, aquí, con el permiso del Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, para trabajar en nuestra Arquidiócesis.

El motivo de la visita del Padre fundador a México es que en días pasados se realizó en San Luis Potosí el primer Encuentro Nacional de Franciscanos de María, al que asistieron integrantes del Movimiento del Agradecimiento, que promueve la comunidad, y que actualmente está establecido en 13 ciudades de nuestro País.

Se habla de derechos humanos, ¿y los derechos de Dios?

Durante su estancia en Guadalajara, al conceder una entrevista exclusiva a Semanario, explicó la necesidad de crear esta Orden: “La mayoría de las personas tiene una relación con Dios basada en la petición, y es natural. Los seres humanos tenemos muchos problemas de todo tipo; además, el Señor nos ha pedido que vayamos a Él, pues dice: ‘Pedid y se os dará’ , o sea, que actuamos bien al acudir al Señor; sin embargo, el problema radica en que solamente solemos acercamos a Dios cuando requerimos ayuda; esto no es bueno ni para Él ni para nosotros”.

“Es injusto, como lo es, por ejemplo, que un hijo se acerque al padre sólo para solicitarle favores. Y no es bueno para nosotros porque lo que nos puede ayudar a salvarnos es lo que estamos dispuestos a dar”.

Recobrando el sentido del amor

“La palabra ‘amor’, hoy en día, es una palabra muy manipulada; habitualmente se le utiliza como sinónimo de sexo, y no necesariamente tiene que ver con esto. Por el contrario, amor es generosidad. Jesús nos enseña a amar cuando nos dice: ‘Amaos los unos a los otros como yo os he amado’; esto significa amarse con generosidad, entrega, sacrificio, renuncia de uno mismo para pensar en la felicidad del otro. Cuando nosotros logramos amar de la manera en que Cristo nos ha amado, lo hacemos por el amor que hemos recibido. Es entonces cuando encontramos la felicidad. Hay más gozo en dar que en recibir. El amor recíproco es la plenitud del amor, pero el amor empieza por uno mismo, en generar amor; quien no tiene nada qué dar al ser amado, éste se va a encontrar con un vacío y ambos se van a sentir siempre insatisfechos”.

Razones para agradecer

El sacerdote invitó a los cristianos a cuestionarnos sobre dos puntos fundamentales: ¿Por qué tenemos que agradecer?; es decir, encontrar los motivos, y luego, ¿de qué manera tenemos que agradecer?: “El agradecimiento no es una mera fórmula de cortesía o de demostrar sentimientos, lo cual en todo caso está muy bien; pero, además, el agradecimiento tiene que pasar por las obras. Una vida agradecida es una vida eucarística, aquélla que tiene el amor como centro y que nos invita a ejercer realmente la caridad”.

La misericordia, siempre presente

“Este movimiento podría ser continuación del de Santa Faustina Kowalska, de la Divina Misericordia, - explica el fundador- en el sentido de que cuando uno descubre que Dios es la Divina Misericordia, puede transformar el amor de Dios en egoísmo: ‘Como sé que me ama, me perdona todo y por tanto puedo hacer lo que quiera’.

“Hoy en día, la gente lo entiende así. Cree que el infierno no existe porque dice, Dios es ‘tan infinitamente misericordioso’ que pueden hacer lo que les venga en gana, pues Él sabrá perdonarlos. Simplemente están volviendo el amor de Dios contra Dios mismo y se están olvidando de los derechos de Dios. Nosotros tenemos que transformar el amor de Dios en amor a Dios, y decirle: Gracias, Señor, ¿qué puedo hacer por ti?”.

Actualmente el Movimiento del Agradecimiento está vigente en 26 países, en 100 diócesis y cuenta, aproximadamente, con más de 10 mil miembros. Tiene 31 sacerdotes y 18 seminaristas.´

 

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