Obras son amores…
Publicado en web el 11 de Julio, 2008Esta semana que terminó, estuvo en Guadalajara el Consejo Administrativo de la Fundación Populorum Progressio, una obra de caridad creada por el Papa Paulo VI y después reforzada y solidificada por el Papa Juan Pablo II.
Esta Fundación apoya a los pobres de América Latina, en el inicio de pequeños proyectos de autogestión. Se reúne cada año en distintas capitales del continente latinoamericano; y como su servidor es miembro de ese Consejo, los invité, o se invitaron ellos a venir a Guadalajara, porque habiendo estado reunidos aquí hace cinco años, les gustó tanto, que pidieron volver. Juntos, pues, calificamos los proyectos presentados y las peticiones llegadas a la Fundación, para iniciar pequeñas empresas, colegios, granjas, etcétera.
La intención de la Santa Sede con esta obra no es para solucionar los problemas de pobreza en América Latina, que son inmensos, sino, pienso yo, para alentar al pueblo católico con posibilidades de ayudar, a hacer algo semejante.
La ayuda que se distribuye año con año se acerca a los dos millones de dólares, que distribuidos en unos 200 proyectos aprobados, aportan más o menos unos diez mil dólares a cada propuesta para la autogestión.
Los proyectos deben venir bien presentados, avalados por el Obispo y con la garantía de que pueden funcionar. El Consejo de Administración lo integran Obispos de toda América Latina, que se supone conocemos más esta realidad; el dinero proviene de Europa, principalmente de la Conferencia Episcopal Italiana, que es la que en los últimos años ha aportado casi la totalidad de lo distribuido. Quienes aprobamos estos proyectos, generalmente entre 250 ó 300 anuales, somos los Obispos miembros del Consejo, y eso fue lo que hicimos en estos días, en que hospedamos a varios personajes de la Iglesia y Prelados de diferentes Diócesis de América Latina.
Decía que, a partir del Papa Paulo VI y sus sucesores, se ha tenido muy en cuenta a los indígenas, campesinos y marginados de las periferias de nuestras grandes capitales, que son pobres entre los pobres, y por ello han querido poner este signo de ayuda y preocupación fraterna, para exhortar con ello a que otros católicos de esta tierra sigan ese ejemplo con sus hermanos desheredados.
Recordarán que tras celebrar aquí hace cuatro años el Congreso Eucarístico Internacional, quisimos que el recuerdo que éste dejara en Guadalajara no fuese un monumento o placa conmemorativa, sino una obra viva de carácter social. Para ello instituimos la “Fundación Cardenal José Garibi Rivera”, en honor del primer purpurado mexicano; institución altruista que está trabajando a favor de los pobres más cercanos a nosotros, apoyándolos económicamente en proyectos semejantes a los que impulsa la Populorum Progressio en todo el Continente Latinoamericano.
No olvidemos, pues, que nuestra fe vale poco y no nos salvará si no va acompañada de la caridad, el amor al prójimo y el esfuerzo de compartir lo que tenemos con los que nada tienen.
Dios los bendiga
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