Conquistado por Jesús mismo San Pablo, el enamorado de Cristo
Publicado en web el 29 de Agosto, 2008En pleno Año Paulino por conmemorar el Bimilenario del natalicio de Saulo, conviene reflexionar con frecuencia sobre la fuerte convicción de apostolado de quien luego sería uno de los pilares de la Iglesia Católica
Hna. Mely Pérez Cruz
Este artículo, tomado del pensamiento del Padre Santiago Alberione, Fundador de la Familia Paulina, se propone descubrir el secreto de San Pablo. Si nos preguntamos en qué consiste la grandeza del Apóstol, Alberione nos dice que todo está en su vida interior; grandeza que se va descubriendo al profundizar su personalidad mediante el estudio y conocimiento de este Apóstol que “pierde todo con tal de ganar a Cristo” (Flp 3,8).
Sí, San Pablo es un enamorado de Cristo.
El amor de Pablo supera el plano meramente humano. Estamos hablando de un nivel espiritual, pero que contagia todas las partes de la vida; por eso es que parte desde su interior.
Sacudida impactante
Todo comenzó camino a Damasco, con la revelación de Jesucristo muerto y resucitado (Misterio Pascual). Y nos preguntamos: a ciencia cierta, ¿qué oyó San Pablo?, ¿qué vio?, ¿cómo sucedió la experiencia, de tal manera que dio un giro total a su vida?
Como cada persona, Pablo vive su propia experiencia de encuentro; en él lo peculiar lo encontramos en su afirmación: “Nos apremia el amor de Cristo” (2 Cor 5,14).
El verbo griego que se usa para describir esa acción irresistible es “Sunéjomai”, que literalmente significa: “Me produce fiebre alta”. Por lo tanto, Pablo se declara enfermo de amor. Cristo es la razón de su existencia, su locura, su fuerza que lo impulsa a hacerse todo por todos, apostando todo, incluso la vida. De este modo, San Pablo es un consagrado que se siente llamado y profundamente amado.
San Pablo es enamorado de Cristo porque toma conciencia del amor que Cristo le tiene. ¡Qué cambio de mentalidad!
Obra del Nuevo Mandamiento
Contrario al pensamiento hebreo, que exigía el amor de la creatura hacia su Creador mediante el mandato de “Amarás al Señor tu Dios”, ahora el amor de Dios por el ser humano habría de convertirse en una magnífica realidad.
Por eso Pablo es, y se siente, un “predilecto”, un escogido y amado gratuitamente, además.
Nos dice El Padre Alberione que Pablo de Tarso quedó fascinado por el amor gratuito de Dios, cuando en su corazón aún anidaba el odio infinito contra el Cristo de los cristianos. Y es que no es posible resistir mucho el aguijón del amor gratuito cuando se tiene conciencia de ello (Hch 26,14).
De ahí la conclusión de Pablo: “No estamos justificados por nuestras obras, sino mediante la fe sin condiciones en ese amor sin límites” (Cf. Rm 3,21-24). E igualmente expresa en su Carta a los Romanos la conquista por parte del Amor de Dios: “Porque cuando todavía éramos débiles, Cristo, al tiempo debido, murió por los impíos. A decir verdad, apenas hay quién entregue su vida por un justo; alguno, tal vez, se animaría a morir por uno bueno. Mas Dios da la evidencia del amor con que nos ama, por cuanto, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros (Rm 5,6-8).
Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes responder o hacer un trackback desde tu sitio.




