5 de Febrero de 2012
Año XII
No. 783

Alternando con el estudio Sucesivos motivos de alegría en el Seminario Mayor

Publicado en web el 25 de Septiembre, 2008

Se ha convertido en añeja tradición el que por estas fechas la imagen de la Virgen de Zapopan visite la Casa de Chapalita, ante el fervor desbordado de alumnos filósofos y teólogos. Luego vendrían los Festejos Patrios, en ambiente muy peculiar

José Manuel Rivas Colima (3º de Teología).
José Javier González Cuevas (1º de Teología)

Una cruz alta y dos ciriales encabezaban la procesión. El color blanco, simbolizando la pureza en la tierra, lucía su esplendor por las calles de Chapalita. Entre vivas y aplausos, la Comunidad del Seminario Mayor, junto con  sus vecinos, daba la bienvenida a la Venerada Imagen de Nuestra Señora de Zapopan al filo de las 5.30 p.m. el viernes 17 de septiembre.
Llevada en manos del Obispo Miguel Romano Gómez, la Virgen fue recibida en  al centro de esta su casa (la Capilla del Seminario), la cual se encontraba repleta, ya que seminaristas menores y mayores y fieles del vecindario la esperaban, y al verla ingresar, estallaron en alegres cánticos de alabanza y bienvenida, que luego se tornaron en fervorosas oraciones, a las que siguió la celebración de la Eucaristía.
A las 9 p.m., los alumnos del Seminario Mayor se reunieron a los pies de la imagen para el rezo del Santo Rosario. La noche era cálida, como anunciando la inminencia del rocío que desde el Cielo agradecería las muestras de amor filial, prodigadas a su Reina. La jornada culminó con el rezo de Completas.
Al día siguiente la fiesta continuó: La banda del Seminario le entonó “las Mañanitas” y una diana de honor. Tras estos saludos, los alumnos oraron por el nuevo día, que comenzaba con el rezo de Laudes. A las 8.30 a.m. se celebró la Eucaristía con la asistencia de formadores y alumnos; solemnidad con la que se iniciaba el programa de actos de despedida a la visita de la Madre celestial. Las palabras del adiós estuvieron a cargo del Monseñor Miguel Romano Gómez, Rector de esta  Institución, quien hizo énfasis en el amor fraternal por medio de la corrección caritativa.

Fervorosa procesión

Sin embargo, esta fiesta no había concluido aún, pues acto seguido se llevó a cabo la  tradicional procesión por el interior del Seminario y la visita a los altares instalados por el alumnado de las diferentes Facultades.
El altar de los teólogos, que tuvo como lema: “Hágase en mí según tu Palabra”, subrayaba  la confianza total al Señor en esta etapa de la formación sacerdotal, en que la voluntad de Dios debe de ser la guía inmutable de los estudios de la Teología, ya que ésta, más que el aprendizaje y la razón, debe ser fruto de la sumisión de la voluntad, de la oración, de la aceptación total y del diálogo directo con Aquél que ha dispensado la gracia de la vocación.
Por su parte, el monumento de Filosofía, que tuvo como lema: “Reina del Cielo, ruega por nosotros”, mostraba directamente la forma en que la Virgen Madre puede alcanzar de su Hijo, mediante su intercesión, gracias y favores divinos.
Tras el recorrido, y reunidos todos en el patio central del Seminario, la Virgen impartió su bendición a todos los presentes, que implorándole que reine siempre en el Seminario, en los hogares y en el corazón de los seminaristas y formadores, fue acompañada a la puertas, mientras se le entonaba el melancólico cántico de “Adiós, Reina del cielo, Madre del Salvador…”

otras actividades

La tarde misma de la despedida a Nuestra Señora de Zapopan, dieron inicio en el Seminario los trabajos pastorales y formativos de apostolado, que los formandos realizan semanariamente en distintas parroquias, hospitales, asilos y medios de comunicación, tales como Radio María y María Visión.
Posteriormente, y a la par de  conmemorarse la fiesta religiosa dedicada a Nuestra Señora de los Dolores, se organizó la celebración de las fiestas cívicas de la Independencia de México, que incluyeron el llamado “Grito”, concursos, juegos, fuegos artificiales y sana y alegre convivencia, amenizada con cantos folclóricos acompañados por el mariachi “San José” , integrado por alumnos del Seminario, así como también por los ritmos de la Banda del propio Seminario; fiestas que no deben extrañar a nadie, pues siendo los seminaristas parte de la sociedad mexicana, éstos albergan, como todos, sentimientos patrióticos, rinden honores a la Enseña Patria  y celebran con júbilo cívico las Fiestas de la Independencia de México cada mes de Septiembre. Todo esto sin desatender sus quehaceres primordiales, que son: el estudio y la oración.

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