Mes de la Biblia La Palabra Eterna, y que da Vida
Publicado en web el 18 de Septiembre, 2008“Así será mi palabra, que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo”.
Isaías, 55, 11
Hace dos meses, en Lisboa, en una conferencia dada por el Arzobispo Gianfranco Ravasi, dijo algo muy interesante que quiero compartirles: “La Biblia es uno de los puentes de referencia capitales, no sólo para la fe, sino para la civilización, pues la Biblia está presente en la cultura occidental como componente estructural del campo artístico, ético y social. La Biblia ha sido una inmensa gramática y un repertorio iconográfico e ideológico al que ella se atiene constantemente, ya sea a nivel de alta cultura o a nivel de aquella popular.”
Estos comentarios, que son totalmente ciertos, nos indican cómo el Cristianismo, por medio de la Biblia, ha creado toda una cultura, no sólo en Europa, donde se arraigó primitivamente esta fe, sino que su influencia se ha dado también en el ámbito universal, por medio del apostolado de las Misiones.
En el campo artístico
El arte, que es espiritual y que sólo el ser humano tiene capacidad de crear y manifestar, ha sido también impulsado por las Sagradas Escrituras. Por ejemplo, la música sacra, en su período más fecundo, que va desde el siglo XVII hasta el XIX, contó con verdaderos genios musicales que interpretaron la Biblia. Son los casos, entre tantísimos otros, de Bach, en sus preciosos Oratorios y Misas completas, que podemos contar por centenas, así como en su famosa Pasión según San Mateo, y hermosas cantatas. Asimismo, Las Vísperas de la Virgen, de Monteverdi, o el Stabat Mater, de Pergolesi. Y qué decir de Wolfgang Amadeus Mozart y sus Misas que subliman el espíritu y conmueven a la persona más indiferente; Los Salmos, de Leonard Bernstein; El Oratorio de Jefté, de Carissimi; óperas, como el Nabucco de Verdi. La lista sería interminable.
Y en el campo de la pintura, empezando por los frescos de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina de El Vaticano. Así podríamos seguir enumerando obras maestras y nombres de genios que a lo largo de los siglos han venido recreando, con figuras y colores o con formas escultóricas, diferentes pasajes bíblicos. La riqueza inspiradora de los textos sagrados, simplemente no tiene fin. Lo mismo en el campo de la literatura: libros y más libros, ensayos, poemas, relatos; en fin, todos los géneros de este arte han tenido y tienen como tema la Palabra de Dios. Recordemos lo que dijo el famoso escritor alemán Goethe, quien nos dejó una frase lapidaria: “El Cristianismo es la lengua materna de Europa”.
También la Palabra bíblica y evangélica ha subido a los escenarios, como por ejemplo en esas célebres representaciones musicales: Jesucristo súper Estrella, y José el Soñador, así como en infinidad de dramatizaciones, desde Autos Sacramentales hasta populares y conmovedoras Pastorelas.
Obviamente, las Sagradas Escrituras han sido guía ética y moral y han dado pautas de conducta, de rectos principios y de valores fundamentales para la Humanidad. En lo social, han ayudado a construir diferentes planos de la civilización.
Nuestro texto inicial
¡Qué consuelo para nosotros!: La Palabra de Dios jamás dejará de dar frutos; está dotada de todo lo sobrenatural, y al anunciarla a los demás, debemos de tener la convicción segura de que nuestro humilde trabajo valdrá la pena porque estamos ayudando a construir el Reino.
Esa Palabra eterna está redituando sus frutos de amor, de paz, de fraternidad. Su fecundidad no tiene fin porque es la fuerza de la Verdad la que esta detrás. Ya lo vimos en los comentarios anteriores.
Ojalá todos podamos hacer lo que el Padre quiere de nosotros, como lo hizo su Hijo Jesús.
Está abierta la invitación a leer los textos del Profeta Isaías, que tienen un mensaje especial para los fieles en este mes. Hay que orar con ese texto y sentir cómo toca el corazón; cómo puede mover la razón y transformar la voluntad.
Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes responder o hacer un trackback desde tu sitio.




