“Tú Serás Rey” La importancia de este Libro
Publicado en web el 20 de Noviembre, 2008
Pbro. Germán Orozco Mora
Mexicali, B.C.
Anacleto González Flores tuvo el privilegio de contar entre sus compañeros de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM) a importantes figuras
como Don Efraín González Luna, después primer Candidato Presidencial panista; a Agustín Yánez Delgadillo, con el tiempo Gobernador de Jalisco, Secretario de Educación Pública y reconocido escritor; a Antonio Gómez Robledo, humanista, filósofo y preclaro Embajador de México en diversas naciones; al historiador y Jesuita Heriberto Navarrete, y al ahora Beato Jorge Padilla, entre algunos otros.
Mas quizás el orgullo mayor de Anacleto González Flores fue tener como guía espiritual nada menos que al gran Arzobispo de Guadalajara, Don Francisco Orozco y Jiménez.
De fogoso verbo e imán
La verdad sea dicha, pocos conocen a fondo al Licenciado González Flores, recientemente exaltado por la Iglesia como Beato Mártir. Por ende, si usted alguna vez topa con la dicha, (o la desdicha) de tener entre sus manos alguno de los escritos originales de este gran ser humano y escritor, tenga cuidado al acercarse a él, porque, como suele acontecer con Giovanni Pappini, San Agustín, San Juan Crisóstomo, y muchos otros extraordinarios escritores, Anacleto es dueño de un doble don: el de la Palabra y el de la Persuasión.
Quizás fue por estas virtudes por las cuales el gobierno de su tiempo, considerándolas peligrosas, persiguió con tanta saña a este ejemplar mártir mexicano, ignorado por desgracia fuera del
ámbito regional del Bajío mexicano. Y es que de verdad el Maestro Anacleto no sólo convencía con su ejemplo, sino movía voluntades con su palabra.
Hubo un tiempo en que el periódico “Excélsior” pretendió publicar los artículos de González Flores, pero mutilados, lo cual obviamente fue rechazado por el mártir.
De entre los más relevantes textos escritos por este líder católico y sabio hombre de letras pueden mencionarse: “El Plebiscito de los Mártires”, “Tú Serás Rey”, “La Cuestión Religiosa en Jalisco”, así como una amplia variedad de textos editoriales y discursos publicados en “La Palabra”.
La influencia de los libros
Entre quienes han investigado su vida y obra destacan: Jean Meyer, quien ha publicado el Libro “Anacleto González Flores, el hombre que quiso ser el Gandhi mexicano” (imdosoc.org.mx). También el literato y políglota Antonio Gómez Robledo, quien publicó “El Maestro”. Por su parte, la Asociación Pro-Cultura Occidental (APCO) ha seguido reeditando una de sus obras clásicas, “Tú Serás Rey”. (Guadalajara, Jal., Tel. 33-36-30-61-42).
En uno de sus escritos, González Flores relata que Abraham Lincoln no era más que un ignorado leñador, quien no había conocido más herramienta que su hacha, con la que cortaba troncos de encina para sobrevivir. Pero este hombre, juntamente con su hacha, logró contar con otra valiosa herramienta para trabajar: su afán por cultivar su espíritu. Y leyó, y un día sintió como que un enorme pájaro pasaba por encima de su cabeza revuelta de leñador, y de allí se levantó y no paró hasta llegar a ser Presidente de su país.
Más tarde pudo saberse que la grandeza de Lincoln procedió completamente de sus lecturas de la Biblia, de “La Vida de Jorge Washington” y de “Los Comentarios a las Leyes Inglesas”.
El Libro es, pues, una de las principales herramientas para moldear el espíritu. Mucho se ha escrito acerca de este
punto; sin embargo, aún no existe una noción suficientemente clara acerca del valor del libro como fuerza alentadora de los impulsos más elevados del hombre, porque son muy pocos los que saben que un buen libro es como el aceite sagrado que es preciso poner todos los días en la lámpara de la existencia, a fin de hacer arder el espíritu…
Buen amigo y gran aliado
Pero al referirse a los libros sucede lo mismo que al tratarse de los amigos: el secreto está en saber escogerlos. Por eso debemos elegir y trabar los destinos de nuestro pensamiento con un pensamiento más alto, más fuerte y más sano y firme que el nuestro.
Entre los convertidos con motivo de la crisis de Óxford (Inglaterra), se encuentra al célebre Cardenal Newman. Un día, éste leyó una frase que San Agustín había escrito en torno a la autoridad doctrinal de la Iglesia: Securus judicat terrarum (?). (Juicio acertado). Estas palabras se encajaron en el pensamiento de Newman y lo impulsaron a colocarse al lado de la verdadera Iglesia. Y por esto –afirmaba el Beato Anacleto González Flores- es sin duda el libro uno de los factores más eficaces para llegar a ser “rey”.
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