Que la Palabra de Dios se haga también imagen
Publicado en web el 20 de Noviembre, 2008El 21 de noviembre es el Día Mundial de la Televisión. Esta fecha fue fijada por la Asamblea General de la ONU el 17 de diciembre de 1996, conmemorando que se celebró el Primer Foro Mundial de Televisión en las Naciones Unidas
Dulce Natalia Romero Cruz
En estas fechas es conveniente reflexionar acerca de un fenómeno tan importante, que en apenas pocos años ha logrado tremenda extensión y poder de penetración.
Hace 40 años eran privilegiadas las personas que tenían un televisor. Era muy común que casi todo el barrio se reuniera en la casa de algún vecino afortunado para “ver la tele”. Sin embargo, hemos llegado a una época en la que la televisión ha invadido todo, principalmente los hogares, en donde ha roto la intimidad familiar e irrumpido en la conciencia de muchos de sus miembros, puesto que la televisión no únicamente nos ha hecho consumistas e impuesto determinados productos, sino que también señala rumbos, manipula la información, determina las formas de entretenimiento y hasta impone ideologías y maneras de pensar, de acuerdo a sus intereses.
Influencia
A propósito de que estamos próximos a celebrar el Encuentro Mundial de las Familias, es importante hablar sobre el binomio Familia-Televisión.
Existen amas de casa que ven telenovelas y terminan actuando y opinando según los criterios y ejemplos que ahí se les presentan, puesto que eso es precisamente lo que en ellas se pretende, de acuerdo a una fórmula que sigue esquemas donde se manejan rostros, personajes, sentimientos y emociones en sus niveles más elementales y absurdos, pero que han demostrado su reiterada eficacia como vehículos para la comercialización de productos que presumiblemente van acordes con las necesidades de la mayoría o que son de masiva aceptación.
Las familias se han dividido
Esto lo asegura el Sr. Cura Pedro Rodríguez González, Párroco de Nuestra Señora de las Victorias y Director del Centro Arquidiocesano de Producción Televisiva (CAPT): “Estamos ahora ante una realidad en la que casi cada miembro de la familia tiene su propio aparato receptor; ya no se reúnen como antes para ver juntos un programa; ya no existe esa convivencia, que era sana, en la mayoría de los casos.
Y ante esta individualización del telespectador, los padres se han olvidado del especial cuidado que deberían tener con los más desprotegidos, como son los niños, frente al bombardeo televisivo; de que deberían aprender y enseñarles cómo ver la televisión con sentido analítico; de explicarles la causa de tanta violencia que tan naturalmente se muestra hoy en la pantalla”.
En respuesta
La Iglesia, desde el Concilio Vaticano II, se ha preocupado porque los Medios estén al servicio del hombre, que ayuden al progreso de los pueblos y a la promoción de valores, y ha puesto manos a la obra “ofreciendo alternativas, produciendo televisión, usando ciertas debilidades del espectador masivo, mas no para aprovecharlas en su contra, sino para tratar de convertirlas en fortalezas; éste es el objetivo principal del CAPT”, afirma el Padre Pedro Rodríguez.
“Estamos tratando, aquí y ahora, de producir una televisión que dignifique a las personas, dejando de lado los aspectos mercantiles; una televisión que pueda crear televidentes capaces no de conformarse con cualquier cosa que se les dé, sino de exigir programas con contenidos positivos, educativos, constructivos. Y es que si estamos viviendo la época de las imágenes, es tiempo de que la Palabra de Dios, que es escritura y sonido, se vuelva también penetrante imagen”.
Sabemos que es difícil, para la mayoría, dejar de ser televidentes pasivos y convertirse en activos observadores que actúen con objetividad y espíritu crítico. Para ello se requieren orientación y alternativas. Mas cada quien debe analizar al menos lo que se le ofrece y lo que podría ofrecérsele a través de este maravilloso instrumento de comunicación instantánea como es la televisión, si se emplease de manera más acertada y si su programación tuviese una mayor riqueza de información y de contenidos propositivos.
Nosotros haremos un estudio del material humano, constituido por los telespectadores, y les presentaremos no lo que más les gusta y consumen en abundancia, sino lo que necesitan para vivir mejor, lo que les hace falta para su trascendencia; aquello de lo que están sedientos y que es lo más profundo y no lo superficial.
Pbro. Pedro Rodríguez González.
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