5 de Febrero de 2012
Año XII
No. 783
| Camino a la Santidad | Edición:

Chiara Lubich Mujer de fe intrépida

Publicado en web el 6 de Marzo, 2009

Así la definió  Benedicto XVI en la carta enviada para el funeral de la Fundadora
del Movimiento de los Focolares, el 18 de Marzo de 2008

Eloísa Manzanares García

“Hay muchos motivos, -afirmaba el Papa- para dar gracias al Señor por el don que ha hecho a la Iglesia en esta mujer de fe intrépida, mansa mensajera de esperanza y de paz, fundadora de una gran familia espiritual que abarca campos múltiples de evangelización.
“Sobre todo, quisiera dar gracias a Dios por el servicio que Chiara ha ofrecido a la Iglesia: un servicio silencioso e incisivo, siempre en sintonía con el Magisterio de la Iglesia: «Los Papas -decía- siempre nos han comprendido». Esto porque Chiara y la Obra de María siempre han tratado de responder con dócil fidelidad a cada uno de sus llamamientos y deseos.”

Principio y principios

Chiara Lubich (1920–2008) fundó en 1943 el Movimiento de los Focolares, actualmente difundido en 182 países. Recibió 12 Doctorados Honoris Causa, un buen número de ciudadanías de honor y seis galardones internacionales, entre ellos el Premio UNESCO “Educación para la paz” (1996).
Chiara Lubich representa una de las voces espirituales más fecundas del catolicismo mundial, con un compromiso de primer orden en el campo del ecumenismo y del diálogo interreligioso.
Chiara Lubich, ha abierto una nueva vía: Aquella de la unidad, una “espiritualidad de comunión”
La pluma no sabe lo que tendrá qué escribir.
El pincel no sabe lo que tendrá qué pintar.
El cincel no sabe lo que deberá esculpir.
Así, cuando Dios toma en sus manos una criatura para hacer surgir en la Iglesia una obra suya, ella no sabe lo que tiene qué hacer.
Es un instrumento. Los instrumentos de Dios tienen, generalmente, una característica: la pequeñez, la debilidad…Así, nadie podrá gloriarse delante de Dios.
Y mientras el instrumento se mueve en las manos de Dios, Él lo forma a través de mil y mil experiencias dolorosas y gozosas.  Así lo hace cada vez más idóneo para el trabajo que debe desarrollar.  Y puede decir con competencia: Yo no soy nada, Dios es todo.
Estas líneas sintetizan muy bien una vida, la vida de Chiara Lubich. Es ésta la premisa que hizo en más de una ocasión, especialmente antes de comunicar en público su testimonio de vida, su ideal de unidad y de fraternidad universal.
Por “abismos oscuros de dolor” y por “vetas luminosas de amor” se vio marcada su vida hasta lo último. Hasta compartir lo más profundo de la noche que oscurece hoy gran parte de la Humanidad e irradiar la luz “fulgurante” de Dios Amor, que ha irrumpido con el don de un carisma desde los años oscuros de la Segunda Guerra Mundial.
De Chiara, en el momento de la conclusión de su viaje terreno, el 14 de marzo de 2008, son precisamente “luz y amor sin fronteras”, las palabras que más se repiten en la infinidad de mensajes llegados de todas partes del mundo, de personas de las más variadas culturas, edades y credos. Y a través del vasto eco en los Medios de Comunicación.
La medida de amor de una vida sin reservas, fue puesta de relieve en el último saludo en la Basílica romana de San Pablo Extramuros, en el mensaje del Papa, leído por el Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano, quien en su homilía definió la vida de Chiara como “Un canto a Dios Amor”.

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