Al paso de la luz #636
Publicado en web el 12 de Abril, 2009
Daniel León Cueva
Desde mucho antes de aquel inolvidable Jubileo para conmemorar el Segundo Milenio de la Redención, este Santuario a Jesucristo Rey y a Santa María de Guadalupe, construido por la fe y el ardor del pueblo a inmediaciones de San Diego de Alejandría, ya registraba un culto muy devoto y concurrido, incluyendo abigarradas peregrinaciones.
Un poquito más adelante está La Peñita, aquel famoso fortín de los valientes cristeros, precisamente de San Diego y de San Julián, que fueron los primerísimos de todo el país que se levantaron en armas para defender su Fe, su Religión, sus Derechos; un bastión que se convirtió repetidamente en arena de encarnizadas batallas, de las cuales, al menos por ese rumbo, salieron siempre en desbandada los federales.
A 80 años de aquéllo, hoy queda un recuerdo, enfebrecido, sí, pero también lleno de piedad, de veneración por el arrojo y recta intención de esos antepasados de Los Altos de Jalisco, protagonistas pioneros de tan señero episodio.
¡Cristo Vive!, grita la convicción cristiana en los momentos de dolor, y no se diga ante el Misterio más glorioso y gozoso: el de su Resurrección.
Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes responder o hacer un trackback desde tu sitio.


