El Corazón de la Diócesis: …Actitud ante la contingencia epidemiológica
Publicado en web el 10 de Mayo, 2009
Todas las Casas del Seminario Conciliar de Señor San José: Mayor, Menor y Auxiliares, estuvieron atentas a las indicaciones preventivas ante la epidemia, y acataron puntualmente las disposiciones sanitarias, incluso las de suspensión de clases y desalojo de los edificios. Ya todo volvió al ritmo habitual
Rodolfo Rodríguez Leyva, 3º de Teología
La alerta lanzada por el Gobierno respecto a la epidemia de Influenza, en consonancia con instancias sanitarias internacionales, no sólo ha repercutido en todos los niveles sociales, económicos y educativos, sino que en la Iglesia local ha encontrado eco en la voz de nuestro Pastor, quien ha hecho un llamado a mantener la cordura y a acatar las medidas señaladas por las autoridades, a fin de prevenir en lo posible cualquier riesgo de infección.
Los integrantes del Seminario de Guadalajara -obvia decir- no hemos estado al margen de todo esto y, atentos y obedientes, extremamos desde un principio las medidas higiénicas y médico-sanitarias; pero no sólo eso, sino que recibimos especial información respecto a la epidemia a través de una conferencia que nos clarificó al detalle todo lo referente a ese problema de salud, subrayando la necesidad de mantener la serenidad y acatar escrupulosamente las disposiciones pertinentes; ésta fue sustentada por el doctor Sergio Alberto Lozano Hernández, epidemiólogo, con 20 años de experiencia en la Clínica 78 del IMSS en nuestra ciudad.
También desde dentro
Por otra parte, entre los alumnos de este llamado Corazón de la Diócesis, habiendo algunos profesionistas médicos, enfermeros, químicos, etc., los primeros de los cuales, sobre todo, de inmediato se dieron a la tarea de aplicar sus conocimientos hacia el interior del Seminario, a fin de ayudarnos a prevenir cualquier riesgo de contagio entre el alumnado, proveyéndonos de cubre-bocas y otras instrucciones específicas, propias de un plantel donde conviven cientos de alumnos.
Asimismo, la disposición episcopal de recibir la Sagrada Comunión en la mano, evitar el saludo de la paz y otras disposiciones, trastocaron el orden litúrgico habitual, pero de ninguna manera afectaron el ritmo normal de vida cotidiana comunitaria, hasta que en vista de las circunstancias y actuando con su proverbial prudencia, nuestro Arzobispo, el Señor Cardenal Juan Sandoval, decidió que, para prevenir cualquier eventualidad, los alumnos del Seminario Menor y del resto de las Casas Auxiliares, partieran por unos días a sus hogares; mientras nosotros, los estudiantes del Seminario Mayor, apenas culminadas nuestras tareas de apostolado, hiciéramos lo mismo.
Habiendo cumplido las órdenes superiores, hemos procurado, aunque fuera de la Institución, seguir manteniendo la calma y cumpliendo con las indicaciones higiénico-preventivas; estando atentos a los avisos e instrucciones de nuestro Pastor y del Señor Obispo Rector.
Gracias a Dios, la llamada Influenza Humana -según fuentes dignas de crédito- no ha cobrado víctimas comprobadas en nuestra Ciudad ni en nuestro Estado, al menos hasta estos primeros días del mes de mayo; pero la alerta continúa y debemos todos ser precavidos a fin de que esto no tenga que convertirse en una mala noticia para nuestra comunidad.
Fe y confianza
Hasta ahora, la Sociedad ha estado atenta y ha acatado advertencias y señalamientos pertinentes; y nosotros, que somos miembros de esa misma comunidad, y parte muy especial de la grey de esta Iglesia Diocesana, hemos puesto un énfasis particular en seguir la voz de nuestro Pastor, poniendo en primer lugar nuestra fe y confianza en el Señor, y actuando al mismo tiempo con responsabilidad personal, sabedores del riesgo que existe respecto a nuestra propia salud, la de nuestros familiares y la de los miembros de la Sociedad tapatía y jalisciense. Estamos seguros y confiados en que, con la oración y con el auxilio divino, pronto se superará esta multicitada contingencia epidemiológica, para poder retomar nuestra vida ordinaria.
Pronto, pues, esperamos ofrecerles noticias de cómo nacen las vocaciones sacerdotales, de cómo surgen, aquí y allá, jóvenes que buscan trascender por encima de las oportunidades que el mundo les ofrece; y quiera Dios que no tengamos que volver a incidir sobre este tema de la epidemia.
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