Eliminatorias del Campeonato Mundial 2010: El Futbol, Fenómeno social en América
Publicado en web el 10 de Mayo, 2009
“El Deporte, en su marco referencial formativo y social, tiene hondas raíces, y a la vez repercusiones, en la Sociología de la Educación, por ejemplo en la estrategia educativa, al balancear sus elementos, y en la misma planificación de los objetivos formativos más que meramente informativos. Repercute, y se nutre, en las características del mundo actual de más apertura social y más deportes de grupo. Influye, pues, en la renovación pedagógica como formación humana continua. Tiene bases en las relaciones maestro-pupilo. Refuerza los cambios sociales y recoge interesantes experiencias vitales”. (Cfr. Sociología de la Educación)
Dr. Alberto Gutiérrez T. Formoso
Si entendemos por deporte, en su sentido original, como “el ejercicio físico intensivo, sin fin utilitario inmediato, practicado con la intención de acrecentar la agilidad, la fuerza y la belleza corporal”, podemos enfocarlo al fenómeno social que el futbol asociación, específicamente, requiere de quienes lo practican.
Todo deporte, y por ende el balompié, implica cualidades que son virtudes básicas: perseverancia, decisión, seguridad en sí mismo, formación del carácter, respeto hacia el adversario, constancia y deseo de leal triunfo con mentalidad ganadora. Aunque, claro, pueden existir desviaciones “desarmónicas”, tanto en lo conductual como en los excesos físicos. Mas el futbol en especial, requiere de una armonía personal y grupal que fructifica en una Educación Integral.
Hemos querido ceñirnos hoy particularmente al futbol asociado en nuestra América, ya que en este tiempo se realizan las eliminatorias de las Selecciones Nacionales, por zonas geográficas, en vistas a su participación en el Campeonato Mundial de Sudáfrica 2010. Además, se disputa la Copa Libertadores entre selectos equipos de Sudamérica y dos de México: el Guadalajara y el San Luis Potosí.
Haremos referencia obvia al largo historial de estas competencias futboleras entre equipos de países hermanos, y aun a sus dolorosas y aleccionantes derrotas y a sus triunfos merecidos.
Fondo e impacto
de los encuentros internacionales
Hablamos de toda la América continental, incluyendo Canadá y Estados Unidos así como El Caribe con sus selecciones, tan beligerantes.
En la zona denominada futbolísticamente como la Concacaf, Canadá, Estados Unidos y México tienen su historial individual, cada uno con triunfos y descalabros que ya han dejado huella en sus juegos bilaterales. Estados Unidos ha ido ganando terreno en esta última década; hay que reconocerlo. México, que antes podía presumir de ser el “hermano mayor” a derrotar, hoy ha sufrido duros tropiezos, incluso a costa de equipos de pequeñas Repúblicas insulares, y no se diga de países de Centro América. Estas eliminatorias zonales se dan desde Belice a Panamá y desde Trinidad Tobago y Haití, y aun Curazao.
Países centroamericanos han llegado, en su entusiasmo desmedido, a extremos bélicos. Recordamos, hace años, entre El Salvador y Honduras, una “Guerra del foot-ball” (¡).
Por otra parte, debe admirarnos que tanto en El Caribe como en América Central, el reducido porcentaje de la población total para entresacar a sus futbolistas seleccionados, hace más meritorios a éstos en su desempeño y cumplimiento formal. Piénsese, por ejemplo, en naciones de menos de un millón de pobladores. Y por otra parte, a esta luz, se nos ha hecho notar con perspicacia, la “falta de conciencia, en algunos gobernantes, para alentar la conformación de un Seleccionado Nacional único y con seria preparación y permanencia, y no un equipo improvisado con seleccionados traídos de equipos profesionales dispersos por el mundo”. Asimismo, la falta de interés generalizada de invertir promisoriamente en “Escuelas del Deporte.” Consideraciones interesantes y pertinentes que no dejamos pasar por alto.
Pero es en la zona de Sudamérica donde los partidos eliminatorios para las Copas Mundiales, en concreto la de 2010, están vibrando, como es habitual, por lo reñido de sus encuentros, y porque, además, los jugadores seleccionados son ídolos en sus propios países y clubs.
A todo ello hay que añadir, por vecindades geográficas, las rivalidades existentes, por ejemplo entre Argentina, Brasil y Uruguay; los tres ya campeones mundiales. Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela; o Chile y Perú; no se diga del protagonismo actual de Paraguay, líder en la tabla.
De la Copa Libertadores, a la que equipos mexicanos han sido invitados recientemente y de ordinario han hecho muy buen papel, al igual que en la Sudamericana, tendría qué decirse que han debido pagar un alto “derecho de piso” por los favoritismos y los arbitrajes sudamericanos, amén de las lamentables muestras discriminatorias a causa de la epidemia. Y eso que no hay país de América del Sur que no pueda presumir de grandes futbolistas que han pasado por el balompié mexicano, cosechando simpatías y devengando gruesas fajas de dólares.
Habría que llevar una calendarización precisa de este 2009-2010; pero con el trasfondo de antiguas competencias que marcaron hitos, es ésta siempre una materia apasionante por consignada o por consignar, y que ejemplifica lo tonificante que pueden ser estas eliminatorias zonales, encuentros internacionales y campeonatos mundiales, para nuestra fraternidad humana.
(
In memoriam del P. Amando Herrera Ríos, S.J., gran impulsor del deporte como eficaz instrumento de formación integral cristiana y empuje misionero).
Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes responder o hacer un trackback desde tu sitio.



