12 de septiembre de 2010
Año XII
No. 710
| Iglesia en la Semana | Edición:

Precisamente el 3 de Mayo

Publicado en web el 3 de Mayo, 2009

La fiesta de la Santa Cruz

“Si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los que la edifican”… Y tal parece que, inspirados en esta cita bíblica, prácticamente todos los obreros de la construcción acostumbran plantar la Cruz desde el inicio de cualquier “obra”

 

 

Profa. Raquel Guadalupe Núñez Rojas

 

na de las fiestas más populares que se celebran todos los años en esta ciudad, es sin duda la dedicada a la Santa Cruz. A esta conmemoración comúnmente se le ha llamado “Día de los Albañiles” o “De los Arquitectos”. Hoy en día, estos festejos son informales, ya que no gozan de respaldos morales o económicos de nadie, pues muchos de los obreros de la construcción ni siquiera están agremiados o sindicalizados, a pesar de que exponen su vida continuamente.

En algunas obras en proceso, si éstos tienen suerte, la celebración se organiza con una comida que, según vieja costumbre, la patrocina el dueño o constructor. A ella son invitados incluso el arquitecto o encargado y su familia, así como otras personas relacionadas con la edificación, y quienes suelen compartir los alimentos y departir con los albañiles.

 

antecedentes históricos

 

Allá por el año 324 de nuestra Era, la madre de Constantino, Emperador de Roma, preocupada por encontrar la Cruz en que había muerto Jesucristo, se dio a la tarea de buscarla durante varios años hasta alcanzar su objetivo e identificar el sitio; mas al ordenar una excavación, en vez de encontrar una cruz, halló tres. Para identificar cuál era la que había sostenido el cuerpo del Salvador, hallándose una mujer gravemente enferma, fue tocada con los tres maderos encontrados hasta que milagrosamente sanó al contacto con la Vera Cruz.

Esa es la razón por la cual el Calendario Litúrgico de la Iglesia Católica ha designado el 3 de mayo de todos los años como día dedicado a celebrar ese histórico descubrimiento y a recordar a aquella mujer, gracias a cuyo empeño pudo realizarse: Santa Elena de la Cruz.

Quizás por eso los albañiles y demás personas dedicadas a la construcción han hecho suya esta festividad, porque sus labores están la mayor parte del tiempo relacionadas con la excavación en la tierra o con el levantamiento de los diferentes elementos de la edificación.

 

cómo nació esta celebración en méxico

 

En nuestro país este festejo se remonta a más de 300 años, a raíz de un hecho ocurrido en la Capital de la Nueva España en el Siglo XVII, en la Catedral Metropolitana.

Según los historiadores, el importante maestro de obras Luis Gómez Trasmonte había logrado que se le asignara a la Cofradía de los Arquitectos una de las catorce capillas de la Catedral para sus festejos, pues en tiempos de la Colonia era habitual que para que existiera una Cofradía se requería que tuviese asignada su propia capilla, no necesariamente en la Catedral, pero sí en alguna iglesia importante.

Cada cofradía estaba constituida por un gremio dedicado a determinada actividad, y tenía autorización para solicitar y recabar dinero con el fin de decorar su capilla y solventar los gastos de sus celebraciones litúrgicas.

Por otra parte, cabe señalar que todas las cofradías celebraban sus fiestas el día de su Santo Patrono, con procesiones, tanto dentro de las iglesias como por las calles. Sus miembros solían cargar sus imágenes patronales en andas, en solemnes procesiones.

Pues bien, el 3 de mayo de 1657, como los arquitectos y los albañiles carecían de recursos económicos, decidieron decorar con flores y moños de papel unas sencillas cruces de madera que colocaron en la parte más alta de las construcciones en proceso.

Mas, cuando esta Cofradía recibió finalmente su capilla en la Catedral, decidió dedicársela a la Santa Cruz; celebraron una ceremonia litúrgica y luego departieron fraternalmente; de allí arrancó esta tradición.

Después de la Consumación de la Independencia en 1821, las cofradías desaparecieron gradualmente, menos la de la Santa Cruz.

En Guadalajara, gracias a la devoción fomentada por los misioneros franciscanos a la Santa Cruz, la fiesta del 3 de mayo se instituyó y se ha conservado durante siglos con veneración y respeto entre los obreros de la construcción.

Recordemos que a la llegada de Fray Antonio de Segovia, según cuentan los historiadores, traía consigo como única arma una Cruz empuñada, y con ella logró más que mil soldados con su espada.

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