San Isidro Mazatepec: Comunidad alegre y hospitalaria
Publicado en web el 10 de Mayo, 2009
Con su buen recibimiento, los habitantes de San Isidro Mazatepec logran enamorar a quienes llegan como visitantes o huéspedes; sin embargo, es una comunidad de costumbres muy arraigadas y difíciles de cambiar, refiere su párroco
Sonia Gabriela Ceja Ramírez
San Isidro Mazatepec está situado a unos 40 Kms. de Guadalajara; es una ex hacienda perteneciente al Municipio de Tala, zona agrícola de la Región Valles de Jalisco, cuyo lema, según sentencia su Escudo de Armas, es: “Abundancia produjo la tierra, porque trabajó intrépida gente”.
San Isidro Labrador fue erigida como parroquia el 12 de noviembre de 1971 y actualmente cuenta con unos cinco mil habitantes, refiere el Señor Cura Francisco Lamas Cortés, quien desde hace cinco y medio años es el párroco de esta comunidad, donde abunda la población flotante, pues buena parte de sus moradores va y viene a Estados Unidos.
De los naturales que continúan residiendo en San Isidro, muchos trabajan o estudian en Guadalajara, dada la cercanía (30 minutos en carro) o en Tlajomulco.
Los orígenes
Su capilla original data del Siglo XVIII y fue construida por un español llamado Feliciano Cobián, que vino a fundar la hacienda.
Desprendió del Curato de Tlajomulco, Decanato al que hasta la fecha pertenece.
Antes de entronizar a San Isidro como su Patrono, la población recibía el nombre de Valle de Mazatepec, que significa tierra de venados.
Tradicionalmente, éste ha sido un pueblo afamado por sus aguas termales y curativas, así como por sus cañaverales: “Los ejidatarios siembran las tierras de caña de azúcar y prácticamente las tienen rentadas al Ingenio de Tala, que permanece al pendiente de sus cosechas”.
Siguiendo los tiempos religiosos
“Respecto al trabajo pastoral, a éste lo van marcando los tiempos litúrgicos -apunta el párroco-, pero no ha sido fácil implantar un trabajo de procesos”. Con todo, existen en la comunidad aproximadamente 18 grupos cuya actividad y número de integrantes varían.
“Hay grupos de madres cristianas, adoradores, monaguillos, encuentros matrimoniales, coros, etcétera”.
Además del Centro de la Parroquia en San Isidro, el Padre Francisco atiende cinco rancherías cercanas: Cruz Vieja, La Estación, San Antonio, Carboneras y La Villita. Su trabajo pastoral se divide en estas cinco rancherías y en los barrios del pueblo, que también son cinco.
Fiestas ¿patronales?
Las fiestas patronales se celebran el 15 de mayo, día de San Isidro Labrador, Patrono de los Campesinos, de manera muy tradicional: “Iniciamos a temprana hora, a las 6.30, con el rezo del Rosario de Aurora por las calles del pueblo; a las 7.00, la celebración Eucarística. Por la tarde, a las 6.30, se realiza alguna procesión por barrios, para también concluir con la Santa Misa.
Este año, pese a la alerta sanitaria por el brote de Influenza H1N1, las fiestas dieron principio este jueves 7 de mayo, y en ellas se viene dando énfasis en la temática del V Plan Orgánico de Pastoral, retomando también las conclusiones del Documento de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, realizada en Aparecida, Brasil.
El domingo 17, ya fuera del programa festivo, se celebrarán Primeras Comuniones a las 8.30 de la mañana, y al mediodía, así como Confirmaciones, presididas por Mons. Miguel Romano Gómez, Obispo Auxiliar de Guadalajara y Rector del Seminario Diocesano de Señor San José.
Es necesario incrementar el fervor
El Padre Francisco reconoce que su comunidad “no es tan religiosa que digamos”, sino que es un tanto fría, y existe poca participación para los actos de culto, en contraposición con las fiestas paganas: música, bailes, feria, castillos, en donde sí existe abundante participación y asistencia.
“Son duritos para convertirse; no es fácil hacer un cambio de mentalidad”.
Fiestas ¿patronales?
Las fiestas patronales se celebran el 15 de mayo, día de San Isidro Labrador, Patrono de los Campesinos, de manera muy tradicional: “Iniciamos a temprana hora, a las 6.30, con el rezo del Rosario de Aurora por las calles del pueblo; a las 7.00, la celebración Eucarística. Por la tarde, a las 6.30, se realiza alguna procesión por barrios, para también concluir con la Santa Misa.
Este año, pese a la alerta sanitaria por el brote de Influenza H1N1, las fiestas dieron principio este jueves 7 de mayo, y en ellas se viene dando énfasis en la temática del V Plan Orgánico de Pastoral, retomando también las conclusiones del Documento de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, realizada en Aparecida, Brasil.
El domingo 17, ya fuera del programa festivo, se celebrarán Primeras Comuniones a las 8.30 de la mañana, y al mediodía, así como Confirmaciones, presididas por Mons. Miguel Romano Gómez, Obispo Auxiliar de Guadalajara y Rector del Seminario Diocesano de Señor San José.
Es necesario incrementar el fervor
El Padre Francisco reconoce que su comunidad “no es tan religiosa que digamos”, sino que es un tanto fría, y existe poca participación para los actos de culto, en contraposición con las fiestas paganas: música, bailes, feria, castillos, en donde sí existe abundante participación y asistencia.
“Son duritos para convertirse; no es fácil hacer un cambio de mentalidad”.
Fiestas ¿patronales?
Las fiestas patronales se celebran el 15 de mayo, día de San Isidro Labrador, Patrono de los Campesinos, de manera muy tradicional: “Iniciamos a temprana hora, a las 6.30, con el rezo del Rosario de Aurora por las calles del pueblo; a las 7.00, la celebración Eucarística. Por la tarde, a las 6.30, se realiza alguna procesión por barrios, para también concluir con la Santa Misa.
Este año, pese a la alerta sanitaria por el brote de Influenza H1N1, las fiestas dieron principio este jueves 7 de mayo, y en ellas se viene dando énfasis en la temática del V Plan Orgánico de Pastoral, retomando también las conclusiones del Documento de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, realizada en Aparecida, Brasil.
El domingo 17, ya fuera del programa festivo, se celebrarán Primeras Comuniones a las 8.30 de la mañana, y al mediodía, así como Confirmaciones, presididas por Mons. Miguel Romano Gómez, Obispo Auxiliar de Guadalajara y Rector del Seminario Diocesano de Señor San José.
Es necesario incrementar el fervor
El Padre Francisco reconoce que su comunidad “no es tan religiosa que digamos”, sino que es un tanto fría, y existe poca participación para los actos de culto, en contraposición con las fiestas paganas: música, bailes, feria, castillos, en donde sí existe abundante participación y asistencia.
“Son duritos para convertirse; no es fácil hacer un cambio de mentalidad”.
San Isidro Labrador
s el Santo Patrono de los agricultores del mundo cristiano. Sus padres fueron unos campesinos sumamente pobres, pero en casa le enseñaron a tener temor a Dios y caridad hacia el prójimo, así como un enorme aprecio por la oración y por la Santa Misa.
Quedó huérfano a los diez años y se empleó como peón de campo, ayudando en labores agrícolas a Don Juan de Vargas, dueño de una finca cerca de Madrid, España. Ahí pasó muchos años labrando la tierra.
Se casó con una sencilla campesina, llamada María Toribia.
Isidro se levantaba muy de madrugada y nunca empezaba sus labores del día sin haber asistido antes a la Santa Misa. Varios de sus compañeros, muy envidiosos, lo acusaron ante el patrón por “ausentismo” o abandono del trabajo. El patrón se fue a observar el campo y notó que sí era cierto que Isidro llegaba una hora más tarde que los otros, pero que mientras Isidro oía Misa, un personaje invisible, quizá un ángel, guiaba sus bueyes y éstos trazaban los surcos juiciosamente como si el propio Isidro lo estuviera haciendo.
Lo que ganaba como jornalero, Isidro lo distribuía en tres partes: una para el templo, otra para los pobres y otra para su familia (él, su esposa y su hijito).
Los domingos los dividía en las siguientes actividades: Primero, acudía al templo a orar; asistía a Misa y escuchaba la Palabra de Dios. Después visitaba a pobres y enfermos, y por la tarde salía a pasear al campo con su familia. Pero un día, mientras ellos paseaban, dejaron al niño al borde de un profundo pozo de agua, y en un movimiento brusco del chiquitín, la pequeña cuna de mimbre dio un vuelco y la criatura cayó al fondo. Isidro y su esposa se percataron, pero impotentes y acongojados, vieron que el pozo era tan profundo que hacía imposible el rescate de su hijo. Entonces se arrodillaron a rezar juntos a Dios con toda su fe, y he aquí que milagrosamente las aguas del pozo fueron subiendo de nivel hasta poner al niño y su cuna en la superficie, sano y salvo.
Isidro, posteriormente, trabajó como obrero en una finca de Madrid, pero de nuevo sus compañeros lo acusaron, ante el dueño, de que trabajaba menos que los demás por dedicarse a rezar y a ir al templo. El patrón dio entonces como tarea a cada obrero que cultivase una parcela de tierra para ver en realidad quién ponía más empeño en su labor. Y cuentan que la de Isidro produjo el doble que las de los demás, porque Nuestro Señor recompensaba así su piedad y generosidad.
En el año 1130, sintiendo próxima su muerte, hizo humilde confesión de sus pecados, y recomendando a sus familiares y amigos que tuvieran mucho amor a Dios y mucha caridad con el prójimo, expiró santamente.
A los 43 años de haber sido sepultado, en 1163, exhumaron su cuerpo y vieron con sorpresa que estaba incorrupto, como si acabara de fallecer. El Papa Gregorio XV lo canonizó en el año 1622.
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