Testimonio de amor y esperanza Mamás presas en Puente Grande
Publicado en web el 10 de mayo, 2009Viven recluidas, pagando el precio de alguna mala decisión o víctimas de la injusticia. Con todo, la mayoría de las alrededor de 700 mujeres que habitan en el Penal Femenil de Puente Grande, son madres y festejarán este regalo el 10 de mayo
Mónica Livier Alcalá Gómez
el acompañamiento espiritual de estas mujeres y madres se encarga la Pastoral Penitenciaria de nuestra Arquidiócesis; el Padre Osvaldo Castañeda Salguero Asesor del Área Femenil, comenta que dentro de esta Pastoral existen diversos grupos que han fructificado al grado de que, a las presas, se les visita diariamente llevándoles la Palabra de Dios para sus sostenimiento espiritual, y también algunos otros enseres necesarios para ellas, para su ayuda material.
Cada año, los miembros de estos grupos les organizan el festejo por el Día de las Madres dentro del Penal que consiste en la celebración Eucarística, una comida-festejo, y se les llevan regalos que les mandan bienhechores; sin embargo, el Padre Osvaldo afirma que no ha llegado la confirmación para hacerlo este año, por la problemática de salud que vive actualmente el país, aunque espera que finalmente sí se pueda festejarlas el 10 de mayo.
La situación de una mamá presa
“Las mamá que vive internada en el reclusorio, es ante todo, una mujer, y no por estar aquí deja de serlo. Independientemente del contexto del que provenga cada una de ellas, son mujeres que están sufriendo y que incluso están haciendo sufrir a sus familias”, asevera el Padre Castañeda.
Gracias a la labor pastoral, las que asisten a los oficios religiosos –que son casi la mitad de la población del Penal-, son mujeres que invocan a Dios con alegría y le piden por su liberación: “la separación más fuerte para ellas es la de sus hijos; por eso para ellas es gratificante venir a las actividades y pedir por un pronto reencuentro con ellos”, asegura el sacerdote.
Las madres internas pueden tener a sus hijos sólo hasta los tres años de edad, cuando son llevados a algún familiar u orfanato: “Algunas de ellas han parido dentro del Penal a sus bebés. Se nota en ellas que tratan de aprovechar el tiempo que tienen con ellos para darles todo el cariño que puedan”. Con todo, existen los problemas, ya que viviendo en celdas diminutas y con otras presas, suelen ser, los bebés, causas de conflictos entre ellas.
Desafíos para
una pastoral heroica
“Las carencias que ellas traen arrastrando son muy diversas: culturales, económicas, éticas, morales. Muchas de ellas con deficiente capacidad para trabajar; otras, con niveles académicos muy bajos. No podemos por ello tener una unidad de criterio para orientarlas, así como tampoco podemos abarcar todos estos campos; pero lo que sí podemos hacer es llevarles a Cristo y decirles que para Él no hay ninguna puerta cerrada.
“Decía San Pablo: yo puedo llevar cadenas, pero la Palabra de Dios no está encadenada: Por ello la Palabra se les da siempre, y se nota que a ellas les gusta, lo disfrutan, como por ejemplo la visita de la Virgen de Zapopan. Es algo que siempre reciben y agradecen”.
El Padre Osvaldo finaliza: “Yo exhorto solamente a que las madres que no tienen esta dificultad especial, aprovechen el cariño y cercanía con sus hijos, ya que observo el ejemplo de las mamás presas, que se están esforzando y ofreciendo la privación de su libertad por ellos. Oren mucho por todas estas mujeres, estás mamás, que se esfuerzan por recobrar la esperanza y salir adelante”.
Testimonio
Una mamá policía
Mónica Livier Alcala Gómez
Es una mujer más bien bajita, alegre y “dicharachera”; está casi siempre de buen humor cuando recibe cada mañana a los trabajadores del Centro Católico de Comunicaciones, y a los diversos clientes y proveedores que pasan sin cesar a lo largo del día.
Además de su vocación de madre, es Guardia de Seguridad de dicho Centro, y está siempre al pendiente de quién entra, y de que aquél que entra, salga. Constantemente hace “rondines” -sobre todo por las noches-, para vigilar la estabilidad y seguridad del lugar. Éste es, desde luego, un empleo con un cierto grado de riesgo, pero afirma que por sus hijos es capaz de desempeñarlo: “Es cierto que una se expone un poquito, pero se obtiene un mejor salario que en otros trabajos y eso me permite salir adelante con mis hijos, ya que el que fue mi marido no me apoyó con la familia”.
Tiene cuatro hijos de entre 18 y 23 años y asegura que ha debido subsanar graves dificultades familiares, como la adicción a las drogas de algunos de sus hijos, o la falta de responsabilidad de otros: “Una, como madre, quiere lo mejor para sus hijos; que sean responsables, capaces de salir adelante en la vida por sí mismos, pero no siempre pasa así”. Sin embargo, asegura que también le han dado satisfacciones: “Tengo ya cinco nietos, y mis hijas están bien y estables, con un buen esposo; eso me llena de alegría”.
Reconoce que aún hay mucho por hacer, y por ello, afirma, trata de dejar en las manos de Dios el futuro de sus hijos y de su propia vida: “Como madre, se sueña con ver a los hijos felices y realizados; como mujer, también se desea tener estabilidad emocional y un futuro seguro; pero eso está en las manos de Dios”.
Finalmente, envía un mensaje a todas las mamás que trabajan a diario para sacar adelante a sus familias: “Yo sólo les recomiendo que el tiempo libre se lo dediquen a sus hijos; que platiquen mucho con ellos, de sus sueños y sus problemas… que sean, en fin, sus amigas. Esto les ayudará a ganarse su confianza para poder conducirlos de una mejor manera”.
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