14 de marzo de 2010
Año XII
No. 684

Intentando Especialidades: Seminaristas reciben diploma en Canto Gregoriano

Publicado en web el 14 de Junio, 2009

Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas el Señor (Salmo 97)

 

 

 

Juan Carlos Muñoz Monroy, 3º de Filosofía

Rodolfo Rodríguez Leyva, 3º de Teología

 

Con el ánimo alegre y agradecidos a Dios, al Seminario Diocesano de Señor San José y a la Universidad Autónoma de Guadalajara, un grupo de 17 seminaristas, al concluir su Diplomado en Canto Gregoriano, recibió el 10 de junio, en solemne acto académico, su constancia correspondiente a los dos años dedicados al estudio del Canto Gregoriano.

Juan Carlos Muñoz Monroy, alumno de Filosofía, en su discurso de agradecimiento, afirmó: “Ha sido una experiencia que ha marcado nuestra existencia y ha dejado grabado en nuestro corazón la melodía espiritual y trascendente por excelencia.

“Hoy, quizás, termina nuestro período de trabajo y aprendizaje, que ha sido relativamente corto. Hemos estudiado historia, paleografía, vocalización, salmodia, los neumas y demás, pero nuestra verdadera labor apenas se inicia, pues consiste en ser portadores y heraldos que luchen por impregnar, a la Liturgia, el espíritu invaluable de este canto. Para eso hemos hecho este esfuerzo, para embellecer ahora los actos litúrgicos del Seminario y, en un futuro, para difundir y dar a conocer el Canto Gregoriano a las comunidades a donde vayamos, pues lamentablemente éste no es muy conocido entre los fieles, a pesar de ser el Canto Oficial de la Iglesia”.

 

Un lenguaje musical propio

 

Y es que, en efecto, la Iglesia, a lo largo de los siglos, ha demostrado que esta música ha sido el medio más apto para alabar y acercarse a la divinidad. Ha tenido el Gregoriano un lugar privilegiado entre los Papas, Obispos, Sacerdotes y en las casas de formación relacionadas, como Colegios, Conventos y Seminarios, pues esta forma musical “constituye un tesoro de valor inestimable, que sobresale entre las demás expresiones artísticas, principalmente porque el canto sagrado, unido a las palabras, conforma una parte necesaria o integral de la Liturgia solemne” (SC 112).

Por otra parte: “La Iglesia reconoce al canto gregoriano como el propio de la Liturgia Romana; en igualdad de circunstancias, por tanto, hay que darle el primer lugar en las acciones litúrgicas”, según lo afirma a través del Documento Sacrosanctum Concilium (SC).

El Canto Gregoriano contiene ese sentido sagrado, místico y espiritual, que hace que el alma se eleve a Dios y que los sentidos queden extasiados, como enseñaba el ilustre maestro, de feliz memoria, el Padre Octavio Michel Corona, de la Orden de Frailes Menores: “Hay que sentir lo que cantamos, hay que alabar a Dios con nuestra voz y hacer oración nuestro canto”.

 

Con rigor académico

 

Por lo tanto, tratando de apegarse a este espíritu y a esta doctrina eclesial, la Universidad Autónoma de Guadalajara, en colaboración con el Seminario, ha venido brindando a los seminaristas este Diplomado con duración de dos años, que ha llegado ya a una segunda generación.

36 alumnos se han diplomado, de un total de 42 que iniciaron cursos. Y quienes los han concluido tienen la misión de conscientizar tanto a los fieles como a los mismos sacerdotes, de la importancia de promover la Liturgia a través del Canto Gregoriano.

Esa fue la misión original del Papa San Gregorio Magno en el año 600, al ordenar que se recopilaran los escritos de los cánticos o himnos cristianos primitivos, conocidos también como Antífonas, Salmos e Himnos.

La diferencia que existe entre el acompañamiento litúrgico con Canto Gregoriano y la participación de la

 

 

 

 

Schola Cantorum es que el primero se interpreta a una sola voz, en ritmo libre, en latín y sin acompañamiento de instrumentos musicales, en tanto que la Schola

es polifónica, puede interpretar obras en latín o en lengua vulgar. La polifonía pretende cuidar más la armonía, descuidando tal vez el sentido del texto o contenido oracional; en cambio, el Canto Gregoriano es una melodía pura que se ha conservado atractiva y vigente porque carece de los artificios y estilos artísticos variables en cada época.

 

 

 

 

Idea que va fructificando

 

La iniciativa del establecer este Diplomado fue del Profesor José María López Ventura, quien la propuso a la Universidad Autónoma de Guadalajara, institución que la acogió, invitando a alumnos del Seminario. Y hoy, gracias al apoyo del citado maestro; del Rector del Seminario, el Sr. Obispo D. Miguel Romano Gómez; del Padre Prefecto de Estudios, y del Padre encargado de la música litúrgica en el Seminario, se ha podido integrar una

 

 

 

 

Scholanía Gregoriana

para embellecer las solemnidades de la liturgia con este canto.Con el mismo afán fue realizado recientemente un homenaje dedicado a la memoria del mencionado Padre Fray Octavio Michel, maestro inolvidable, quien ya canta las alabanzas eternas al Padre y por quien se elevaron cánticos y oraciones, por haber sido ejemplar sacerdote, admirable músico, compositor y maestro de esta disciplina.
 
 

 

 

 

Con el ánimo alegre y agradecidos a Dios, al Seminario Diocesano de Señor San José y a la Universidad Autónoma de Guadalajara, un grupo de 17 seminaristas, al concluir su Diplomado en Canto Gregoriano, recibió el 10 de junio, en solemne acto académico, su constancia correspondiente a los dos años dedicados al estudio del Canto Gregoriano.

Juan Carlos Muñoz Monroy, alumno de Filosofía, en su discurso de agradecimiento, afirmó: “Ha sido una experiencia que ha marcado nuestra existencia y ha dejado grabado en nuestro corazón la melodía espiritual y trascendente por excelencia.

“Hoy, quizás, termina nuestro período de trabajo y aprendizaje, que ha sido relativamente corto. Hemos estudiado historia, paleografía, vocalización, salmodia, los neumas y demás, pero nuestra verdadera labor apenas se inicia, pues consiste en ser portadores y heraldos que luchen por impregnar, a la Liturgia, el espíritu invaluable de este canto. Para eso hemos hecho este esfuerzo, para embellecer ahora los actos litúrgicos del Seminario y, en un futuro, para difundir y dar a conocer el Canto Gregoriano a las comunidades a donde vayamos, pues lamentablemente éste no es muy conocido entre los fieles, a pesar de ser el Canto Oficial de la Iglesia”.

 

Un lenguaje musical propio

 

Y es que, en efecto, la Iglesia, a lo largo de los siglos, ha demostrado que esta música ha sido el medio más apto para alabar y acercarse a la divinidad. Ha tenido el Gregoriano un lugar privilegiado entre los Papas, Obispos, Sacerdotes y en las casas de formación relacionadas, como Colegios, Conventos y Seminarios, pues esta forma musical “constituye un tesoro de valor inestimable, que sobresale entre las demás expresiones artísticas, principalmente porque el canto sagrado, unido a las palabras, conforma una parte necesaria o integral de la Liturgia solemne” (SC 112).

Por otra parte: “La Iglesia reconoce al canto gregoriano como el propio de la Liturgia Romana; en igualdad de circunstancias, por tanto, hay que darle el primer lugar en las acciones litúrgicas”, según lo afirma a través del Documento Sacrosanctum Concilium (SC).

El Canto Gregoriano contiene ese sentido sagrado, místico y espiritual, que hace que el alma se eleve a Dios y que los sentidos queden extasiados, como enseñaba el ilustre maestro, de feliz memoria, el Padre Octavio Michel Corona, de la Orden de Frailes Menores: “Hay que sentir lo que cantamos, hay que alabar a Dios con nuestra voz y hacer oración nuestro canto”.

 

Con rigor académico

 

Por lo tanto, tratando de apegarse a este espíritu y a esta doctrina eclesial, la Universidad Autónoma de Guadalajara, en colaboración con el Seminario, ha venido brindando a los seminaristas este Diplomado con duración de dos años, que ha llegado ya a una segunda generación.

36 alumnos se han diplomado, de un total de 42 que iniciaron cursos. Y quienes los han concluido tienen la misión de conscientizar tanto a los fieles como a los mismos sacerdotes, de la importancia de promover la Liturgia a través del Canto Gregoriano.

Esa fue la misión original del Papa San Gregorio Magno en el año 600, al ordenar que se recopilaran los escritos de los cánticos o himnos cristianos primitivos, conocidos también como Antífonas, Salmos e Himnos.

La diferencia que existe entre el acompañamiento litúrgico con Canto Gregoriano y la participación de la

 

 

 

 

Schola Cantorum es que el primero se interpreta a una sola voz, en ritmo libre, en latín y sin acompañamiento de instrumentos musicales, en tanto que la Schola

es polifónica, puede interpretar obras en latín o en lengua vulgar. La polifonía pretende cuidar más la armonía, descuidando tal vez el sentido del texto o contenido oracional; en cambio, el Canto Gregoriano es una melodía pura que se ha conservado atractiva y vigente porque carece de los artificios y estilos artísticos variables en cada época.

 

 

 

 

Idea que va fructificando

 

La iniciativa del establecer este Diplomado fue del Profesor José María López Ventura, quien la propuso a la Universidad Autónoma de Guadalajara, institución que la acogió, invitando a alumnos del Seminario. Y hoy, gracias al apoyo del citado maestro; del Rector del Seminario, el Sr. Obispo D. Miguel Romano Gómez; del Padre Prefecto de Estudios, y del Padre encargado de la música litúrgica en el Seminario, se ha podido integrar una

 

 

 

 

Scholanía Gregoriana

para embellecer las solemnidades de la liturgia con este canto.Con el mismo afán fue realizado recientemente un homenaje dedicado a la memoria del mencionado Padre Fray Octavio Michel, maestro inolvidable, quien ya canta las alabanzas eternas al Padre y por quien se elevaron cánticos y oraciones, por haber sido ejemplar sacerdote, admirable músico, compositor y maestro de esta disciplina.
 
 

 

 

Con el ánimo alegre y agradecidos a Dios, al Seminario Diocesano de Señor San José y a la Universidad Autónoma de Guadalajara, un grupo de 17 seminaristas, al concluir su Diplomado en Canto Gregoriano, recibió el 10 de junio, en solemne acto académico, su constancia correspondiente a los dos años dedicados al estudio del Canto Gregoriano.

Juan Carlos Muñoz Monroy, alumno de Filosofía, en su discurso de agradecimiento, afirmó: “Ha sido una experiencia que ha marcado nuestra existencia y ha dejado grabado en nuestro corazón la melodía espiritual y trascendente por excelencia.

“Hoy, quizás, termina nuestro período de trabajo y aprendizaje, que ha sido relativamente corto. Hemos estudiado historia, paleografía, vocalización, salmodia, los neumas y demás, pero nuestra verdadera labor apenas se inicia, pues consiste en ser portadores y heraldos que luchen por impregnar, a la Liturgia, el espíritu invaluable de este canto. Para eso hemos hecho este esfuerzo, para embellecer ahora los actos litúrgicos del Seminario y, en un futuro, para difundir y dar a conocer el Canto Gregoriano a las comunidades a donde vayamos, pues lamentablemente éste no es muy conocido entre los fieles, a pesar de ser el Canto Oficial de la Iglesia”.

 

Un lenguaje musical propio

 

Y es que, en efecto, la Iglesia, a lo largo de los siglos, ha demostrado que esta música ha sido el medio más apto para alabar y acercarse a la divinidad. Ha tenido el Gregoriano un lugar privilegiado entre los Papas, Obispos, Sacerdotes y en las casas de formación relacionadas, como Colegios, Conventos y Seminarios, pues esta forma musical “constituye un tesoro de valor inestimable, que sobresale entre las demás expresiones artísticas, principalmente porque el canto sagrado, unido a las palabras, conforma una parte necesaria o integral de la Liturgia solemne” (SC 112).

Por otra parte: “La Iglesia reconoce al canto gregoriano como el propio de la Liturgia Romana; en igualdad de circunstancias, por tanto, hay que darle el primer lugar en las acciones litúrgicas”, según lo afirma a través del Documento Sacrosanctum Concilium (SC).

El Canto Gregoriano contiene ese sentido sagrado, místico y espiritual, que hace que el alma se eleve a Dios y que los sentidos queden extasiados, como enseñaba el ilustre maestro, de feliz memoria, el Padre Octavio Michel Corona, de la Orden de Frailes Menores: “Hay que sentir lo que cantamos, hay que alabar a Dios con nuestra voz y hacer oración nuestro canto”.

 

Con rigor académico

 

Por lo tanto, tratando de apegarse a este espíritu y a esta doctrina eclesial, la Universidad Autónoma de Guadalajara, en colaboración con el Seminario, ha venido brindando a los seminaristas este Diplomado con duración de dos años, que ha llegado ya a una segunda generación.

36 alumnos se han diplomado, de un total de 42 que iniciaron cursos. Y quienes los han concluido tienen la misión de conscientizar tanto a los fieles como a los mismos sacerdotes, de la importancia de promover la Liturgia a través del Canto Gregoriano.

Esa fue la misión original del Papa San Gregorio Magno en el año 600, al ordenar que se recopilaran los escritos de los cánticos o himnos cristianos primitivos, conocidos también como Antífonas, Salmos e Himnos.

La diferencia que existe entre el acompañamiento litúrgico con Canto Gregoriano y la participación de la

 

 

 

 

Schola Cantorum es que el primero se interpreta a una sola voz, en ritmo libre, en latín y sin acompañamiento de instrumentos musicales, en tanto que la Schola

es polifónica, puede interpretar obras en latín o en lengua vulgar. La polifonía pretende cuidar más la armonía, descuidando tal vez el sentido del texto o contenido oracional; en cambio, el Canto Gregoriano es una melodía pura que se ha conservado atractiva y vigente porque carece de los artificios y estilos artísticos variables en cada época.

 

 

 

 

Idea que va fructificando

 

La iniciativa del establecer este Diplomado fue del Profesor José María López Ventura, quien la propuso a la Universidad Autónoma de Guadalajara, institución que la acogió, invitando a alumnos del Seminario. Y hoy, gracias al apoyo del citado maestro; del Rector del Seminario, el Sr. Obispo D. Miguel Romano Gómez; del Padre Prefecto de Estudios, y del Padre encargado de la música litúrgica en el Seminario, se ha podido integrar una

 

 

 

 

Scholanía Gregoriana

para embellecer las solemnidades de la liturgia con este canto.Con el mismo afán fue realizado recientemente un homenaje dedicado a la memoria del mencionado Padre Fray Octavio Michel, maestro inolvidable, quien ya canta las alabanzas eternas al Padre y por quien se elevaron cánticos y oraciones, por haber sido ejemplar sacerdote, admirable músico, compositor y maestro de esta disciplina.
 
 

 

 

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