5 de Febrero de 2012
Año XII
No. 783
| Varios | Edición:

PASTORAL AMBIENTAL: Formas de ayudar a la Naturaleza creada por Dios

Publicado en web el 14 de Junio, 2009

Color Verde

 

Color Azul

 

Color Naranja

 

Restos de comida

 

Papel

 

Papel sanitario

 

Cáscara de fruta

 

Plásticos

 

Pañales

 

Bagazo de frutas

 

Vidrio

 

Toallas sanitarias

 

Servilleta con
alimento

 

Metales

 

Rastrillos

 

Ceniza y aserrín

 

Cerámica

 

Aceite comestible*

 

Tierra polvo

 

Juguetes

 

Jeringa

 

Residuos de jardín

 

Radiografías

 

Preservativos

 

Tortillas, pan y su bolsa de papel

 

Textiles

 

Colillas de cigarro

 

 

 

Las cambiantes realidades de la Humanidad han hecho ver a la Iglesia Católica la necesidad de adaptar sus enseñanzas y prácticas a las situaciones muy concretas. Una de éstas es la lesiva transformación de nuestro habitat

 

Zullete del Socorro Andrade González

 

Seguramente algunos de nosotros hemos tenido experiencias como miembros de los diferentes grupos de Pastoral de nuestra Parroquia, ya sea practicando la Pastoral de la Salud, en apoyo a nuestros hermanos enfermos; la Pastoral Penitenciaria, llevando consuelo a los presos; la Catequética, impartiendo clases de religión a niños, jóvenes y hasta adultos; enseñando a leer a los que no saben, participando en los actos litúrgicos; en fin, en cualquiera de las áreas de servicio al prójimo o a la propia Iglesia.

Pero ahora, con motivo de la celebración, el reciente 5 de junio, del día dedicado mundialmente a la preservación del medio ambiente, me gustaría que recapacitáramos todos un poco sobre este tema de actualidad.

Para empezar, no es correcto decir “medio ambiente”, ya que sería un pleonasmo; así que debemos decir mejor el ambiente o el medio, o si se prefiere el “

 

habitat“.

 

Con beneplácito mundial

 

Desde 1972, cada 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, que fue establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 2994 (XXVII) del 15 de diciembre de 1972, con la que se dio inicio a la Conferencia de Estocolmo, Suecia, y cuyo tema central fue el Medio Humano.

Ese mismo día, la Asamblea General de la ONU aprobó la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Se podría decir que el Día Mundial del Medio Ambiente es un vehículo por medio del cual la Organización de las Naciones Unidas sensibiliza a la opinión pública mundial en relación a temas ambientales, intensificando la atención y la acción política sobre estos aspectos, y cuyos objetivos principales son dar un contexto humano y motivar a las personas para que se conviertan en agentes activos del desarrollo sustentable y equitativo; promover el papel fundamental de las comunidades en el cambio de actitud hacia temas ambientales, y fomentar la cooperación, pues ésta garantizará que todas las naciones y personas disfruten de un futuro más próspero y seguro.

Para celebrar, pues, el Día Mundial del Medio Ambiente, se realizan múltiples actividades, que pueden consistir, por ejemplo, en: Concentraciones en calles, marchas, conferencias, conciertos ecológicos, redacción de ensayos y competencias de carteles en escuelas y colegios, plantación de árboles, campañas de reciclaje y de limpieza, entre otras.

 

Desde lo más sencillo y habitual

 

Pues bien, creo que como ciudadanos, pero ante todo como católicos, tanto consagrados como laicos debemos de poner nuestro granito de arena para que este mundo, creado por Dios para todos, sea preservado limpio, incontaminado, habitable.

Algunas acciones con las que podemos contribuir de manera efectiva a hacer posible ese ideal, podrían ser:

Colocar los residuos en los contenedores respectivos:

El aceite comestible se puede vertir en un envase de plástico o de vidrio, y desecharlo de esta manera; de lo contrario, se contaminarían muchos litros de agua.

Ahorrar líquido; no dejar, por ejemplo, las llaves del agua abiertas todo el tiempo, y de preferencia usar menos el agua caliente, para reducir la emanación de gases de invernadero.

Emplear menos el automóvil y, si se puede, compartirlo con amigos que vayan al mismo o a un cercano lugar de trabajo. Esto evita contaminación y propicia convivencia y solidaridad.

Usar, si es posible, la bicicleta como medio de transporte, ya que es vehículo que no contamina y resulta benéfico como ejercicio.

Procurar caminar cuando haya qué ir a lugares cercanos.

No comprar animales exóticos, y mucho menos en mercados no autorizados, pues dichos animales, además de que no se encuentran en su

 

habitat natural, no podrían sobrevivir ni obtener su alimento acostumbrado. Muchas de esas especies mueren durante el trayecto (por cada loro que llega a manos de un comprador, cinco murieron antes, tras haber sido atrapados y manejados de manera impropia y clandestina).

Conscientizar a nuestros hijos, parientes, amigos y vecinos, sobre la problemática ambiental actual y ayudar en lo que se pueda a este respecto en nuestra colonia y comunidad.

San Francisco de Asís, es el Santo Patrono de los animales silvestres y de la Ecología; él predicó con el ejemplo al mostrar un gran cariño por el entorno natural. Eso mismo podemos hacer nosotros, logrando que este mundo, creado por Dios, vuelva a ser de nuevo un Edén.

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