ASOMARTE Gesto de sombra, en el Ex Convento de El Carmen
Publicado en web el 12 de Julio, 2009T.H.O.
Durante casi todo el mes de julio, hasta el día 26, los visitantes del Ex Convento de El Carmen de Guadalajara (Avenida Juárez 638) tendrán la oportunidad de cotejar cinco proyectos plásticos, de variopinta calidad, en horario corrido, de las 10 de la mañana a las 8 de la noche, de martes a domingo.
El lugar de honor, las dos salas del primer piso, son para el muy experimentado artista zacatecano Alfonso López Monreal (1979), quien, hace una treintena de años, obtuviera el Premio Arte Joven, y que a esa distancia, exhibe una buena parte de su obra reciente, casi toda hecha a través de la encáustica, método que tiene como materia para fijar los colores, la cera coloreada. En formatos que son de medianos a grandes, don Alfonso -colaborador cercano de Pedro Coronel cuando éste distribuía su colección artística en el otrora Colegio de San Luis Gonzaga, en Zacatecas, y que hoy alberga el Museo Pedro Coronel-, una parte importante de su vida la ha pasado en París e Irlanda, de cuya Academia de Arte es miembro.
Su obra se distingue por la soltura de un trazo que no por espontáneo es menos cuidadoso; por un uso sabio de las tonalidades frías o cálidas, y por una textura que mucho cuestiona al espectador. En esta fase de su creación apela a referencias figurativas, muy discretas, como en veladura, como en marca de agua.
Las restantes exposiciones son Las mañas del inclemente, de Humberto López Trejo quien gusta que le digan “Brujo”, y no le va mal el nombre a su apariencia y a su obra. Pintor casi autodidacta, figurativo, de crudo verismo, que evoca de forma remota a Javier Campos Cabello.
De Adalberto Garay Nuño son veinticinco esculturas, o “Consejos de madera”, piezas, casi todas, talladas en un solo bloque, en madera no comercial, y de inspiración figurativa.
Del joven Paúl Lozano hay 15 cuadros, usando como soporte planchas de acrílico y como pigmento, el óleo. Llama a la exposición “Espacios de concreto”, por la referencia a eso que algunos denominan arte urbano, por inspirarse en los temas que los citadinos tenemos habitualmente ante nosotros: espacios delimitados por muros, bardas, bóvedas.
Finalmente, se incluye la exposición colectiva “Inteligencia intuitiva”, en la que, haciendo honor a su nombre, como en la fábula aquella del vestido del Rey, se quiere hacer pasar por expresión estética, vaciladas.
Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes responder o hacer un trackback desde tu sitio.




